El Gobierno reconoce que los ?trapitos? no son legales, pero sólo interviene ?ante denuncias?
El Gobierno municipal de Miguel Lunghi reconoció ayer que los denominados ?trapitos? o ?cuidacoches? no tienen autorización alguna para trabajar en espacios públicos, aunque aclaró que sólo intervendría si aparecen denuncias de vecinos disconformes.
?Ellos continuamente están insistiendo con una autorización por parte del Concejo Deliberante o del Ejecutivo para organizarse, pero en realidad el Municipio no concede ningún tipo de autorización para realizar este tipo de actividad, desde ninguno de esos ámbitos? aseguró ayer el jefe de Gabinete, Juan Pablo Frolik, al ser consultado por Multimedios El Eco.
Al respecto, el funcionario amplió que se trata de ?una actividad que ellos ejercen pero que en ningún momento es autorizada o avalada por el Municipio, pero están ahí y se trata de controlar a través de la policía, según tengo entendido, para que no se cometa ningún tipo de irregularidades?.
El tema volvió a ser motivo de quejas entre los automovilistas tandilenses, sobre todo tras la reciente Semana Santa donde se habría notado un crecimiento de la cantidad, fundamentalmente en los alrededores de las ferias del Hipódromo y la diagonal que lleva al Parque Independencia.
El funcionario señaló que esas personas ?no se pueden tomar atribuciones que no les corresponden, porque no tienen autorización para ordenar el tránsito, y si hay algún episodio quienes sientan eso deben hacer la denuncia correspondiente, pero ante la policía?.
Frolik, al ser consultado sobre la posibilidad de intervención, señaló que ?el Municipio no tiene ningún tipo de autorización para que ellos realicen su actividad en esos lugares, pero no intervendremos en tanto y en cuanto no haya ninguna irregularidad. Si se denuncia algún tipo de irregularidad tomaremos las medidas que correspondan, pero yo no tengo conocimiento de que haya ingresado al Municipio denuncia sobre algún tipo de irregularidad cometida por esta gente que ejerce esa actividad, por ejemplo alrededor de la Plaza Independencia?.
El debate se reinstaló hace pocas semanas en Capital Federal, donde operan supuestas mafias, aunque en ciudades del interior como Tandil comienza a convertirse en parte de una geografía urbana que, cierto es, más de una vez incomodada a los conductores que pretenden dejar su coche en un lugar público, pero sin tener que abonar nada para que se encuentre seguro.
En el caso de los trapitos, la percepción mayoritaria entre los porteños es que hace tiempo que dejó de ser un rebusque para funcionar como una verdadera maquinaria capaz de dejar más de 1.000 pesos diarios en manos de cada cuidacoches durante los días más fructíferos.
Ya casi no hay barrio que no tenga cuidacoches, aunque tienen mayor presencia en zonas de mayor movimiento como Palermo, Las Cañitas, Belgrano, Caballito, Flores y Recoleta.
En la gran mayoría de los casos, no hay una tarifa fija establecida para este ?servicio?, sino que queda a consideración de los automovilistas. En días normales, oscila entre 2 pesos y 10. Pero el gran foco está puesto en los días de eventos como recitales, partidos de fútbol, rugby o polo, y hasta boliches.
En La Plata, por ejemplo, el PRO quiere regularizar a los cuidacoches a través de un proyecto que propone ordenar la actividad que realizan los ?trapitos?. La propuesta establece crear un registro de lavacoches y cuidacoches en La Plata, previendo la debida identificación con credenciales y vestimenta particular mediante la que el ciudadano sabrá quién es el ?trapito? que lo aborda. Además, refiere que deberá aclararse explícitamente que la retribución es exclusivamente voluntaria, a fines de evitar la coerción que muchos vecinos denuncian respecto de la tarea que realizan generalmente jóvenes, como forma alternativa de trabajo. *
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