El granitullo histórico de 9 de Julio al 600 se destina a paseos y arreglos de calles
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A partir del inicio de la obra de la segunda cuadra del centro comercial A Cielo Abierto –en 9 de Julio al 600-, llegaron a esta Redacción consultas de lectores que preguntaban por el destino del granitullo que sacan de la calle, preocupados porque fue declarado patrimonio histórico.
“Veía en Eco TV como las palas levantaban el precioso adoquinado tan especialmente colocado y que tan bien se conserva, no como el adoquín grande de otras calles. Es muy poco lo que usan en el nuevo diseño de ahí mi curiosidad. ¿Era tan difícil volver a colocarlo una vez levantado el nivel a la altura de las veredas?”, preguntó una de las vecinas.
El periodista y escritor Néstor Di Paola también había llamado la atención en el suplemento La Vidriera en ocasión de la repavimentación sobre el adoquinado de las calles cercanas a la Estación de Trenes.
Tiempo después, advertía la misma situación en el sector del Hospital y de la parroquia Santa Ana, empedrado que era centenario: “Un nuevo daño incomprensible e innecesario a la historia. Al patrimonio. A nuestra identidad. Realmente, no hay derecho. No hay argumento válido. Se dice que ese cambio hacia el ‘progreso’ facilitará el tránsito de las ambulancias del Hospital. Mentira. El empedrado, allí, gozaba de excelente salud. Mucho mejor que cualquier asfalto trucho de antes y más aún los que se construyen ahora”.
Y agregaba que “la misma ambulancia puede salir de allí y a las pocas cuadras romper cualquier repuesto en algún tremendo pozo de esos asfaltos grises e insulsos que se pretenden construir”.
En su tercera nota de opinión de esta serie, Di Paola titulaba: “¿A qué ‘genio’ se le pudo haber ocurrido romper salvajemente las esquinas céntricas de la ciudad?”.
Así cuestionaba las franjas de pavimento que se colocaron luego de quitar el granitullo en las esquinas céntricas de la ciudad y coincidía con la observación que vienen realizando algunos lectores a través de sus mensajes.
“Quién puede tener tan escaso poder de imaginación para realizar una obra pública rompiendo lo que está bien hecho. Y lo que es peor, destruyendo la historia y la estética”, afirmaba el escritor.
Y argumentaba que “las roturas provocadas a las esquinas del centro no tienen explicación ni justificación. Si se pretendió favorecer al peatón para que pueda cruzar un poco más tranquilo, siempre hay maneras de hacerlo sin estropear la ciudad como lo hicieron. Han afeado increíblemente el centro, de un día para otro, sin contemplación ni meditación alguna”.
En referencia a los funcionarios municipales responsables de la obra, indicaba que “como estos ‘bochos’ no leen historia, ni tampoco piden que se la cuenten, mandaron sacar los adoquines (granitullo) que con esfuerzo y sabiduría artesanal colocaron casi un siglo atrás decenas de cuadrillas de trabajadores, cumpliendo órdenes de funcionarios tal vez sin estudios universitarios pero con ese sentido común del que carecen por completo los ‘genios’ rompedores del Tandil del siglo XXI”.
Se “conserva”
en otros paseos
Consultado sobre el destino del granitullo de 9 de Julio al 600, el concejal por la UCR Mauricio Acosta reconoció que “los vecinos tienen derecho a saber qué se hace con el patrimonio que es de todos los tandilenses”.
Explicó que “cuando se extraen, quedan en depósito en la Dirección de Vialidad. Una vez que están ahí en depósito, se van utilizando para distintos tipos de obras. Primero para arreglos de otras calles, cuando es necesario reparar algún sector de alguna calle adoquinada, y se reutilizan en determinadas intervenciones, por ejemplo en la Plaza del Centro, esas franjas de adoquines pertenecen a calzadas que se han levantado”.
Acosta explicó que “los granitullos no se pueden levantar de las calzadas, reemplazar por asfalto. Sí se pueden hacer intervenciones como la del centro comercial A Cielo Abierto”.
En este sentido, agregó que en 9 de Julio al 500 el granitullo que se levantó “se reutilizó en el nuevo paseo Ernesto Sábato, que está en la zona del Manantial Gardey. Ahí se pusieron cordones para delimitar los senderos, que son los cordones de la calle 9 de Julio”.
Consultado sobre si queda registrado en el Municipio el lugar en donde se encuentra este material histórico, Acosta manifestó que “eso lo maneja la Dirección de Vialidad y la Secretaría de Obras Públicas”. Y aseveró que hay un trámite que registra ese movimiento.
Por su parte, el edil Roberto Martín indicó que la mitad del granitullo de la cuadra conforma las franjas que vuelven a colocarse en el paseo y aclaró que “no se venden, porque siempre se andan buscando”.
También explicó que aún hay picapedreros que producen estos bloques de granito simétricos cortados a mano que “quedan mucho más parejos que el adoquinado grande”. *
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