El grito de Alfonsín
Cuando los sucesos importantes, esos que marcan hitos en la historia de un país, quedan atrás, llega el momento de la reflexión.
La reciente desaparición física del ex presidente radical, su multitudinario funeral, los homenajes sin fin, me llaman a denominar a ese acontecimiento social ?El grito de Alfonsín?.
Es cierto que millones de personas alguna vez lo siguieron, lo admiraron y lo votaron, pero no menos cierto es que el hecho de haber salido a las calles bien pudo tener otra connotación; fue como expresar en el silencio la voz de un pueblo exclamando: ?Recordamos y valoramos más que nunca la honestidad al poder?.
Paralelamente, no puedo menos que traer al papel un pensamiento que me invadió el día de las exequias: ¡Qué poco orgullosos nos encontramos los argentinos de nuestros ex presidentes!
Aparecieron en escena varios ?muertos vivos?, personajes nefastos que hasta creíamos desaparecidos para siempre, y sin embargo algunos de ellos tuvieron el privilegio de despedir al ex primer mandatario.
Recuerdo entonces que cuando murió Perón, con mis imberbes 14 años, admiré y me emocioné con el viejo adversario que despidió a su amigo. Ricardo Balbín , sin llegar a presidente, había sido su rival directo.
De alguna manera Carlos Menem lo fue de Alfonsín. Y también Eduardo Duhalde. ¿No hubiese resultado más lógico que uno de ellos lo despidiera, en nombre del partido antagónico? ¿O el propio Kirchner? Al fin y al cabo los tres fueron presidentes de la Nación y, en su momento (Kirchner es aún), los tres titulares del Partido Justicialista.
Tiene también la UCR un ex presidente vivo: Fernando De la Rúa. Estuvo, pero tampoco se lo convocó para hablar.
Sí lo hicieron, en cambio, ex presidentes de Brasil y de Uruguay.
Me dejan estos hechos -reitero- la sensación inequívoca de que en Argentina no sentimos orgullo por nuestros ex presidentes. Más bien, todo lo contrario.
Recuerdo entonces lo que me contó un funcionario tandilense recientemente desaparecido, que en plena ?fiesta menemista?, al salir un día por la explanada de la Casa de Gobierno, le dijo a un ministro: ?Aprovechemos a disfrutar ahora porque el día que esto termine, no nos van a dejar pasar ni siquiera por la vereda de la Casa Rosada?.
Mientras ex presidentes de países del primer mundo son respetados, homenajeados y convocados para dar conferencias en varios sitios del planeta, la alfombra argentina parece cada vez más corta para intentar tapar a quienes un día votamos con la esperanza de un futuro que ya es hoy y que nos quita las ganas de recordar ese ayer.*
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailMás de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios