El hermano de Emilio Herrería está preocupado porque Amores cumpla la prisión domiciliaria
:format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2016/12/res_2loc1-2.jpg)
La familia de Emilio Herrería atravesó durante las últimas semanas otro duro trance, con el juicio oral y la sentencia por el homicidio del joven, quien encontró la muerte el 3 de febrero de 2015 por la noche, cuando estaba trabajando como mandadero. Como se informó, el Tribunal Oral 1 condenó a Hugo Abel Amores a 8 años de prisión por “Homicidio simple con dolo eventual”, aunque le concedió el beneficio de cumplir la pena en su casa.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailA pocos días de esa fuerte experiencia, Ezequiel Herrería, el hermano mayor de Emilio, le contó a El Eco de Tandil sus sensaciones y anticipó que “voy a estar atento a que cumpla la condena domiciliaria. Es así, porque es lo único que me preocupa. Tengo miedo de que el tipo empiece a salir. Es lo único que me preocupa”.
Nada fue fácil para la familia Herrería durante el proceso, el juicio oral y público y la sentencia. Tras la trágica y repentina pérdida de su único hermano, Ezequiel tuvo que apuntalar a su madre que vive en Rauch. “Es un tema complicado. Era mi hermano. Eramos nosotros dos y mi mamá, entonces fue apoyar a la vieja. Fue complicado también para mí, estoy lejos. Vivo en Capital y tengo a mi familia acá. Era un tema muy complicado, pesado”, recordó durante la entrevista.
“La indignación
era total”
Tanto Ezequiel como su mamá, Mirta Luján, siguieron con atención y expectativa las tres jornadas del debate del juicio oral y público por el homicidio de Emilio, la exposición de los testigos, los alegatos y la lectura de la sentencia condenatoria a Hugo Amores.
“Estaba muy claro. Todos los testigos que pasaron dijeron ‘tiene cuatro patas, mueve la cola y ladra’. Después, estaba en los jueces decir que era un perro. Fue así”, describió sobre el proceso.
Y analizó que “la otra parte trató de embarrar la cancha, de llevar a otro lugar la discusión. Inclusive, -al menos fue lo que sentí- trató de que nosotros saltáramos. La indignación era total, pero nosotros sabíamos que había que ser respetuosos de los jueces, de la Justicia. Vivimos en un país de derecho y hay que acatar lo que se dice. Es así, sino se convierte en la ley de la selva”.
“Estoy conforme
con la sentencia”
En relación al veredicto, Ezequiel Herrería expresó que “estoy conforme con la sentencia. Me hubiese gustado que le dieran la mayor cantidad de años, pero fue lo que decidieron los jueces. Lo que no me dejó del todo bien, pero entiendo que ya se lo habían dado antes y como no hubo peligro de fuga se la dejaron, fue lo de la prisión domiciliaria”.
Ahora, tanto el fiscal Marcos Eguzquiza como el particular damnificado Luciano Tumini y el defensor Jorge Dames tendrán tiempo para apelar. De este modo, hasta que la sentencia quede firme, Amores cumplirá la pena en su casa porque el Tribunal entendió que no existía peligro de fuga.
En cuanto al pedido para que le revoquen ese beneficio, Ezequiel Herrería confió en los pasos que dará su abogado. “Estoy re contento con Luciano (Tumini). Tanto él como el fiscal hicieron un trabajo impecable. Es la realidad”, valoró.
Por otra parte, definió al conductor que embistió a su hermano menor como “un tipo totalmente demente. Quedó probado que venía cruzando semáforos en rojo con antelación. Lo mató a Emilio porque cruzó Emilio solo, pero si cruzaba otro… Es más, los chicos que pasaron antes (N.d.R.: fueron testigos y contribuyeron a probar el dolo eventual, ya que los jueces interpretaron que tras cruzar un auto, Amores pudo advertir que podría circular alguien más) tuvieron un Dios aparte. Es así”.
En relación a la pena, desestimó que sirva para prevenir otros casos. “Hay gente que es imprudente y lo va a seguir siendo. Eso es así. Pero esto queda como un caso testigo y no se la van a llevar de arriba. En realidad, hay que empezar a educar a la gente en los temas viales”, sostuvo. Sin embargo, señaló que en este caso “es un loco, un tipo grande, de 60 años, corriendo por la ciudad, totalmente loco”.
Por otra parte, Ezequiel Herrería expresó que las disculpas que pidió Amores al final del debate se debieron a una estrategia de la defensa. “Estaba inducido por el abogado, sino no lo hacía. Todos los que estaban presentes se dieron cuenta de que eran lágrimas de cocodrilo. Lo hizo porque se dio cuenta de que no iban las cosas como ellos querían y se ve que el abogado lo pinchó para que hiciera algo, pero fue un chiste”, consideró y agregó que esas palabras llegaron dos años después de la muerte de Emilio.
“Cuando lo vean,
que me avisen”
Por otro lado, el hermano sostuvo que “voy a estar atento a que cumpla la condena domiciliaria. Es así, porque es lo único que me preocupa. Tengo miedo de que el tipo empiece a salir. Es lo único que me preocupa. Estaría bueno que salga y que lo enganchemos, porque automáticamente se va adentro”.
Ezequiel no cree que la Justicia sea capaz de vigilar con eficiencia que Hugo Abel Amores cumpla con la prisión domiciliaria con que fue beneficiado. “Vivimos en Argentina. Si me dicen ‘vivo en Suecia’, te digo sí y me quedo ciento por ciento tranquilo, pero no es el caso. Entonces lo único que pido es que cuando lo vean, vivimos en una época de mucha tecnología, que no hagan bardo, que lo fotografíen o me lo hagan saber a mí o a Luciano (Tumini), mi abogado, y nosotros vamos a actuar en el caso”.
“Trato de recordar los
buenos momentos”
Los dos hermanos Herrería se habían mudado de Rauch a Tandil, hace dos décadas, con el objetivo de estudiar. Si bien Ezequiel continuó su vida en Buenos Aires, donde formó su familia y es un reconocido artesano que vende y exporta sus pipas de colección, Emilio se quedó aquí y trabajaba como delivery con su moto.
Ezequiel permaneció en esta ciudad cinco años. En un momento, cuando Emilio terminó el secundario, siguió sus pasos. “Vivimos juntos, con un grupo de amigos. Tenemos amigos que nos han quedado allá y siempre sentimos el apoyo. No tengo nada ni contra los habitantes de Tandil ni contra la ciudad de Tandil. Nada que ver, al contrario, agradecimientos, nada más. Es así”, expresó en diálogo con El Eco de Tandil.
Emilio se transformó en un emblema para la ciudad, como otras tragedias dolorosas. Está su estrella amarilla en la esquina de España y Paz, esa que servirá para recordar el horror, la imprudencia y la irresponsabilidad del ser humano.
A su hermano le gustaría que la comunidad recuerde a Emilio “como lo que era, un buen tipo. Noble, laburador, que siempre estaba. Un gran hermano, un gran tío. Tengo dos hijos y él se desvivía por ellos. Una gran persona, un gran tipo”.
Perder a un ser querido es muy doloroso. En todo este tiempo, la mamá, el hermano, la cuñada y los sobrinos, además de los amigos, aguardaban el juicio, que se hiciera justicia. Terminado este proceso, deben continuar con sus vidas. “En el caso de todos, por los chicos, tenés que seguir adelante. Tuve como etapas, los dos primeros días del juicio estuve bastante bien y el último día pensé que no lo iban a sentenciar, que iban a cambiar la carátula e iba a salir. Después, cuando dijeron ocho años, me anulé y no escuché el resto de la sentencia”, relató.
Sobre el final, dio la fórmula que más le sirve para salir a darles batalla a los días. “Cuando me pongo triste, trato de recordar los buenos momentos”, soltó con un suspiro aliviador y pidió que lo ayuden a que se cumpla con el dictamen de la Justicia.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios