El hijo adolescente del pastor de una iglesia fue golpeado por un vecino salvajemente con un palo
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Un hecho de características sumamente violentas ocurrió el viernes por la noche, cuando un adolescente fue salvajemente golpeado con un palo por un vecino, quien le provocó heridas de considerable gravedad en el rostro.
Diego Nahún Lafuente, el adolescente golpeado, trabaja haciendo repartos con una moto en la pizzería que pertenece a sus padres y que está ubicada en Buzón 562.
Según contó el joven, el agresor hace aproximadamente seis meses que vive en el piso de arriba de la pizzería. “Yo tengo una subida para dejar la moto porque yo hago envíos, necesito esa subida porque en la calle no puedo tener la moto. El me la tapa siempre con su camioneta, pocas veces le pido que la libere, y el viernes me enojé y le dije: ‘Podés sacar la camioneta, por favor’. Estaba toda la cuadra libre para estacionar”, relató. Fue ése el momento en que el agresor lo golpeó salvajemente con un palo en el rostro.
El padre de Diego Nahún, Sergio Marcelo Lafuente, que es pastor en la iglesia que está ubicada en la calle Buzón, explicó que “nosotros llegamos cerca de las diez de la noche para hacer un envío y nos encontramos con mucho revuelo, había mucha gente en la calle y teníamos clientes. Un vecino, el hombre que vive arriba de donde tenemos la pizzería, estaba con un palo. Y en el momento a lo único que atiné fue a sacárselo, pero es una persona que hace tiempo que viene con amenazas, con provocaciones; que está alterado mentalmente, es violento, pero nunca pensé que le iba a hacer algo así a los chicos”.
Un buen
chico
Por otra parte, Sergio Lafuente recalcó que “me siento orgulloso porque podés preguntar en las escuelas, en el barrio, quiénes son nuestros hijos. Tratamos de vivir de una forma diferente, sin alcohol, sin drogas, son jóvenes pero trabajan, van a la escuela, tienen proyectos. Estuvimos el viernes hasta las 2 de la mañana en la comisaría para que nos tomaran la denuncia y le dije al policía que mirara la cara del nene, que está cocido por abajo y por arriba, no sabíamos cómo estaba el ojo y sinceramente nos dio miedo”.
Asimismo, expresó que “quizás yo puedo ser poco objetivo ahora porque cuando vos ves a tu hijo gritando así, te pasan muchas cosas. Uno trata de respirar hondo y llorar por dentro. Me siento indefenso, hace seis años que vivo en ese barrio, estoy a cargo de la iglesia que está enfrente. Como toda persona que quiere hacer la voluntad de Dios, que busca hacer algo por la sociedad aunque sea aconsejando o escuchando, queremos otra cosa”.
“Yo sé que no fuimos a vivir al barrio más tranquilo, pero en seis años vimos cambios, el que vende drogas es enemigo mío, el que trata prostitutas también. Quizás es un riesgo, estoy muy jugado por esto, creo que valor no me falta”, aseguró en diálogo con El Eco Multimedios.
En ese sentido, manifestó no poder entender cómo este hombre está suelto: “Fui a fiscalía y nadie me pudo tomar la denuncia, entonces llegó otro policía y me dijo que fuera a la radio. Y yo le expliqué que me daba miedo, así que le pregunté si él se hacía responsable y me dijo: ‘Totalmente’”, señaló.
“Fui a la radio a hacer la denuncia de lo que pasó y la verdad es que tengo miedo, sé que confiamos en Dios y que si le pegaba dos centímetros más abajo lo mataba instantáneamente”, explicó.
Además, contó que el hombre ya tenía antecedentes violentos y cuestionó: “Yo no entiendo cómo puede ser que no se pueda hacer nada. Hoy necesito que saquen a ese tipo de la calle. Necesito soluciones”.
“Hace 2 meses nos amenazó con un fierro y la policía me dijo: ‘Si hubieses hecho la denuncia, no hubiésemos llegado a esto’. Y yo le dije: ‘Te traigo al nene con la cabeza partida, con el ojo dudoso, y decís que no podés hacer nada’. Sé que está la mano de Dios, a pesar de lo violenta que está la sociedad, pero tengo miedo”, sintetizó.
Desamparados
Por su parte, Sara Irene de Lafuente, la madre del chico golpeado, expresó que “nos encontramos desamparados. Hoy le tocó a mi hijo y le doy gracias a Dios que lo puedo ver vivo, parece mentira que debamos acudir a los medios para que tome estado público y que la gente tome un poco de conciencia de lo que estamos viviendo”.
“Quiero agradecer la solidaridad de la gente que pasó, de un chico llamado Axel que lo llevó hasta el Hospital, junto a mi otro hijo y a la clienta que hizo la denuncia. Hay gente dispuesta a ayudar, y que quiere una sociedad diferente, pero también nos encontramos con estos locos sueltos, y pareciera que están más amparados por la policía que los que queremos vivir en paz, que los que trabajamos”, cuestionó.
Indignada, la mujer aclaró que “el agresor es Miguel Poli” y pidió a la comunidad que esté alerta “porque es un hombre peligroso”.
“Yo tengo tres adolescentes trabajando un sábado, un viernes a la noche para que podamos vivir dignamente, para que puedan estudiar y no los tengo en la calle, pero hoy el amparo está para el que roba, el que amenaza. Esta persona pasó al otro día de lo sucedido por mi pizzería lo más campante, como si hubiera pasado la mejor noche; mientras que yo no había dormido en toda la noche”, cuestionó.*
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