Cumpliendo “un gran sueño”, el Hogar San José inauguró su nueva Sala de Cuidados Especiales
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Ayer, el Hogar de Ancianos San José inauguró su Sala de Cuidados Especiales San Martín de Porres. Se trata de un espacio pensado para posibilitar una muerte digna a los residentes que se encuentren transitando sus últimos días de vida. Cuenta con cuatro camas y aparatología de primer nivel. Desde la institución, resaltaron que es la concreción de “un gran sueño” y admitieron que todavía resta mucho por hacer.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl acto central de inauguración se desarrolló en la propia sala del hogar, situado en la avenida Estrada 48.
Estuvo encabezado por la jefa de Enfermería, Juana De la Canal; el presidente de la Asociación Civil Santo Domingo de Guzmán -que se hizo cargo de la institución en 2014-, Roberto Estévez; y el intendente Miguel Lunghi.
Junto a los cincuenta residentes, integrantes de la comisión directiva y el equipo de profesionales del hogar, también estuvieron presentes ediles de la UCR y el PRO, y miembros de la Asociación Civil Damas de la Caridad, entre ellas, la expresidenta María Haydeé Usandizaga.
En la ocasión el titular de la Asociación Civil Santo Domingo de Guzmán se refirió al nombre elegido para la sala, San Martín de Porres. “Un santo peruano, de Lima, un ejemplo para todos”, remarcó, “una figura inspiradora, alguien simpático, con gran carisma, alegría y sencillez que hizo de su corazón un servicio a la ciudad”.
En segundo lugar resaltó la gran labor de la Asociación Civil Damas de la Caridad, quienes “llegado el momento tuvieron esa intuición de que no podían continuar y nos pidieron seguir”, recordó.
Con mucho esfuerzo, Estévez admitió que “aquí está todo lo que podíamos hacer y aún lo que no podíamos, y todo lo que hacemos alcanza para pagar los gastos, pero no para dar saltos de calidad”.
Si bien subrayó en ese sentido que se logró la prioridad número uno, que era poder inaugurar la Sala de Cuidados Especiales, gracias a la colaboración de la población y el gran trabajo de quienes forman parte del hogar, reconoció que “queda mucho por hacer”.
Por ello, convocó a toda la comunidad a “hacerse amiga del hogar” y reproducir el mensaje. “Nosotros podemos sostenerlo, gracias a Dios, con un esfuerzo grande, es lo que se nos pidió y ya lo estamos haciendo, pero para la mejora que puede llevar al servicio a una mayor calidad, extenderse a más personas y hacerse en el tiempo sustentable, necesitamos aportes extraordinarios”, finalizó.
“Un acto de amor”
Por su parte, el intendente Lunghi consideró que “es muy importante lo que están haciendo porque a cierta edad, a veces, uno se va quedando un poco más solo y la amistad, el compañerismo, se va haciendo en el lugar en el que está viviendo junto a sus amigos. A veces, estar con un suero colocado aquí y hacer el tratamiento con sus amigos en el mismo espacio, que le charlen y lo tomen de la mano, es algo muy bueno, que le hace muy bien a la persona que está enferma”.
Por lo tanto, recalcó que “lo que están inaugurando hoy no son camas ni cuidados intensivos, sino un acto de amor, de afecto y de respeto por la persona que, a cierta edad, tiene un problema que tratarse y no tratarse en un hospital, que es frío y que tiene horas de visitas y a la noche puede llegar a quedarse solo porque, a lo mejor, no tiene familiares. Los familiares son los amigos de acá y la comisión directiva, así que es algo muy lindo lo que acaban de hacer”.
Por último, se procedió a la bendición del nuevo espacio, dando así por finalizado el acto.
Los próximos
desafíos
El Hogar San José aloja a cincuenta residentes, entre abuelos y personas que sufren enfermedades neurodegenerativas, que transcurren la última etapa de su vida y no pueden ser cuidados por sus familias.
La necesidad de contar con un lugar de estas características se debió a la inquietud de brindarles a ellos la posibilidad de que tengan “una muerte digna, sin dolor”.
Entre los próximos proyectos, se encuentra el equipamiento de baños, adaptados a personas con discapacidad.
“Ellos vienen a morir acá muy solos y
es muy feo verlos sufrir de esa forma”
En diálogo con El Eco de Tandil, la jefa de Enfermería Juana De la Canal se mostró muy emocionada por estar concretando un gran sueño. “En realidad, es un espacio muy simple, es para darle hidratación, sedoanalgesia o alimentación a un viejo que se está muriendo y que, en el hospital, no tiene lugar ni cabida porque es viejo y se prioriza siempre la vida joven por sobre los viejos”, lamentó.
Entonces, contó que “ellos vienen a morir acá muy solos y es muy feo verlos sufrir de esa manera. Y por eso se pensó en tener esta Sala de Cuidados Especiales dentro del hogar”.
Para ella, expresó que “morir con dignidad es morir en paz, tranquilo o rodeado de un ser querido, que te pueda dar la mano, que pueda estar, simplemente estar. Que no mueran solos como mueren en el hospital, o como antes morían en un cuarto en el que no podían estar los familiares tomándolo de la mano o quizás cohibidos por no poder llorar o porque está el residente al lado, o porque hay que apagar la luz y hay que retirarse”.
En cambio, destacó que “en este lugar están con los divisores, pueden estar junto a sus familiares todo el tiempo necesario, que lo tomen de la mano y poder –tal como decía Roberto Estévez- pasar al otro lado sin tanto sufrimiento, tanta soledad”. Por lo tanto, manifestó que para ella “es un sueño cumplido” que vive con satisfacción.
Agradeció por último la importante colaboración de Christian Galdeano, dueño de Mostaza Argentina, que donó la aparatología para la sala: “un cardiodesfibrilador, un electrocardiograma, dos bombas infusoras, dos monitores de control de signos vitales, y dos ventiladores; todos equipos de alta tecnología”, detalló, y confesó que solo restaría “un equipo de rayos X portátil”.
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