El hombre aprehendido por el matricidio en Villa Aguirre no está en condiciones de declarar
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El grave hecho que conmovió a la ciudad al confirmarse un matricidio en una casa de la calle Basílico 1450, ayer ganó en nuevas fojas de un expediente judicial en que ahora solo aguarda por determinar la situación procesal del acusado, Juan Facundo Fernández (31), quien le puso fin a la vida de su madre, Silvia Alejandra Ordóñez (54).
El hombre, que padece una enfermedad psiquiátrica, quedó internado transitoriamente en el Centro de Salud Mental y se aguarda que especialistas determinen si está en condiciones de declarar.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailPrecisamente, desde la investigación ayer se confió que el estado del aprehendido e internado se mantiene, por lo que no está en condiciones de prestar declaración, ni siquiera para ser entrevistado por los peritos de Azul en pos de esclarecer su salud mental y, a partir de allí, determinar si su cuadro le hizo comprender la criminalidad de su accionar o se está frente a un sujeto inimputable.
Como se informó, Juan Facundo Fernández se encuentra en el Centro de Salud Mental que depende del Sistema de Salud Pública, con custodia policial y sedado, no ubicándose en tiempo y espacio, por lo que los peritajes psiquiátricos y las evaluaciones médicas que permitan establecer el estado de salud del acusado, teniendo en cuenta su historia clínica y sus diagnósticos previos, deberán aguardarse al menos 24 horas más y allí sí, posiblemente, determinar si puede prestar declaración ante el fiscal.
La causa caratulada “Homicidio agravado por el vínculo” la instruye el fiscal Gustavo Morey, mientras que el aprehendido fue sorprendido por la policía en la escena, minutos después del crimen. Según la investigación, llamó a un amigo y le confesó: “Maté a mi mamá”. Ante esa tremenda declaración, a las 11.35, el testigo se comunicó al 101 de emergencias y dio aviso de lo sucedido.
Cuando los efectivos de la Seccional Cuarta y de la Policía Local arribaron a la vivienda de Basílico 1450, el amigo de Juan Facundo Fernández ya estaba en el lugar y les entregó las llaves del domicilio. Había mantenido un breve contacto con el homicida y lo había encerrado en el interior del domicilio por temor a que pudiera atacarlo.
Entonces, la policía abrió la puerta principal, encontró a Fernández y lo puso a resguardo, además de evitar cualquier reacción con la que pudiera agredir a otras personas. Sin embargo, trascendió que estaba tranquilo y que no opuso mayor resistencia.
De inmediato, una comisión policial recorrió los ambientes de la casa, atravesó un galpón y dio con una tercera dependencia, donde encontró el cadáver de Silvia Ordóñez. La mujer yacía sobre el piso, de costado y estaba tapada con una manta.
Tras preservar la escena del asesinato, el comisario de la Seccional Cuarta Darío Fresco y el jefe Distrital Rubén Frassi convocaron al fiscal Morey, quien coordinó la investigación desde el principio. En tanto, cerca de las 13, los peritos de la Policía Científica comenzaron a levantar rastros y secuestraron gran cantidad de elementos importantes para la causa.
Por la tarde, se informó que la operación de autopsia estableció que la muerte se produjo por un paro cardiorrespiratorio por asfixia mecánica, a raíz de un estrangulamiento a lazo. Además, el cuerpo presentaba algunos traumatismos por golpes.
Se confirmó también que Fernández utilizó un rollo de alambre -que podría haber tomado del mismo galpón- para terminar con la vida de su madre. Es que en ese espacio de la casa funcionaba un taller, en una construcción de material y techada, donde había distintos tipos de herramientas. Incluso, trascendió que el imputado era artesano y vendía su producción de collares y pulseras por las calles de la ciudad.
Antecedentes
De los testimonios recogidos en el entorno de la familia protagonista del luctuoso episodio, se ratificó aquella versión que versaba sobre el viaje de mochilero a Brasil y Bolivia que había realizado Fernández y que había regresado a Tandil hace quince días. Desde entonces frecuentaba y pernoctaba en la vivienda de su madre, quien era actriz y ahora tenía un estudio donde se tomaban fotos de estilo antiguo.
De los dichos volcados al expediente, se desprende que la víctima ya había padecido agresiones de parte de su hijo, incluso por boca de terceros se deslizó que la mujer había viajado a Bolivia a su encuentro y allí habría sufrido otro grave episodio de violencia de manos de su hijo.
Asimismo, se confirmó anteriores sucesos de similares características (el decir de vecinos) pero que la mamá nunca los denunció. Las últimas intervenciones judiciales datan de 2013 y 2014, donde el papá, primero, y la mujer después, pidieron la intervención para internarlo, medida que fue cumplida por el joven, pero en un corto período, hasta que era externado y, al decir de los informes, no seguía en un tratamiento.
De lo que se desprende de los dichos de los testigos, la mujer tenía miedo de su hijo a partir de aquellos episodios padecidos, empero el amor de madre evitó insistir en la intervención judicial en pos de contener a un hombre con severos problemas psiquiátricos.
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