El intendente Lunghi cerró, por decreto, la investigación interna del affaire del formol
Con la firma del intendente Miguel Lunghi y del jefe de Gabinete Carlos Fernández, se publicó el viernes pasado el decreto con el cual el Gobierno municipal archivó la investigación interna del caso denominado ?Rojo?, que marcó la renuncia de la cúpula del directorio del Hospital Municipal ?Ramón Santamarina? durante el primer semestre de 2007.
Se trata del Decreto 1973/2008, de junio pasado, en el que se tiene en cuenta ?el Sumario Administrativo que originó el inicio del expediente de referencia, por los hechos acaecidos el 26 de febrero de 2007 en el quirófano del Hospital Municipal Ramón Santamarina, figurando como paciente el señor Roberto Rojo y como médico anestesista el doctor Eduardo Rossi?.
La medida considera ?la recomendación del asesor legal ad hoc del Hospital Municipal Ramón Santamarina?, ?lo dispuesto en el Decreto 3013 de fecha 10 de octubre de 2007?, y ?la imposibilidad material de realizar imputación en el ámbito administrativo al único responsable detectado en autos?.
Con esos atenuantes, el Intendente decretó: ?Procédase al archivo de las actuaciones administrativas que cursan bajo Expediente Municipal 1812 de fecha 7 de junio de 2007, caratulado `Rossi, Eduardo s/ Sumario´?.
Cosa juzgada para el caso que marcó la salida de José Luis Labaroní y de Oscar García Allende de las direcciones Administrativa y Médica, respectivamente.
Cabe recordar que ese 26 de febrero de 2007 un paciente del Hospital Municipal Ramón Santamarina de Tandil se le inyectaron 10 cc de formol durante la anestesia previa a una intervención quirúrgica a la que se sometió. Y entonces fue su esposa quien salió a los medios para dar a conocer el aberrante error de los profesionales que lo asistieron.
El hombre, identificado como Roberto Rojo (de 66 años), debía operarse de próstata, pero tras la intervención comenzó a sufrir severos trastornos en su salud. Por tal motivo, su esposa, Mercedes Galardi, comenzó un largo peregrinar por dependencias del centro asistencial, donde según su relato le ocultaron sistemáticamente las pruebas.
Como la mujer decidió hacer pública la situación, apareció la historia clínica, en la que el anestesista acepta su responsabilidad: ?Se inyecta accidentalmente por catéter epidural 10 cc de formol, por lo que se lava profusamente el espacio epidural con solución fisiológica?.
Ante esto, la mujer solicitó la renuncia de los directores médico y administrativo del hospital municipal, Oscar García Allende y José Luis Labaroní, respectivamente.
?En el Hospital nunca dijeron la realidad. Yo me presenté el 8 de mayo a pedir la historia clínica, hablé con la secretaria del director administrativo y me dijo que en unas horas la iba a tener. Volví y no se encontraba la secretaria, entonces me dijeron que faltaban informes de los médicos, cuando tienen que estar en el momento?, relató sobre el peregrinaje posterior al error.
La mujer denunció que ?pedí hablar con el director administrativo, pero no me atendió. A todo esto, conseguí finalmente la historia clínica y fui al médico a llevársela, y ahí se encontró con que no estaba el protocolo de anestesia, que era clave?.
La exposición pública del caso y el reconocimiento del propio profesional que informó el error a las autoridades derivaron en las renuncias de García Allende y de Labaroní a las direcciones Médica y Administrativa, en medio de un clima de presión.*
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