El intendente Lunghi echó a uno de sus más estrechos colaboradores
Hasta ayer, las versiones circulaban por los pasillos del palacio comunal como en el comité de calle Mitre, pero con pocas precisiones sobre el malhumor reinante en el Intendente, fastidio que incluso se habría trasladado a la comisión partidaria, que debatió el entuerto bajo siete llaves, en pos de que no trascendiera.
Empero, este Diario pudo confirmar que la incómoda sino delicada situación derivó en la decisión indeclinable del Intendente para que este colaborador deje de prestar funciones en la comuna, lisa y llanamente.
Finalmente, ayer, fuentes cercanas al entorno del gabinete confirmaron la especie, detallando que en efecto, Rubén Crovo, hasta ayer a cargo de la Dirección de Señalización, se ha tomado unas vacaciones, pero es un hecho su alejamiento de la administración lunghista, y “para siempre”.
Las fuentes consultadas prefirieron omitir precisiones sobre las verdaderas causales de la expulsión, aunque se dejó deslizar que no se trata de asuntos que hacen a la administración comunal, más bien problemas que competen al costado privado de la relación que hasta ayer mantenían el pediatra con Crovo.
El trascendido ahonda en que se trató de una cuestión monetaria que hace a las economías particulares de los involucrados. Por ello no se iba a dar mayores detalles de lo ocurrido, siendo que, en definitiva, fue una decisión unilateral y personal del mismísimo Lunghi. De hecho, consultados en off los funcionarios de primera línea del gabinete dijeron desconocer las verdaderas razones.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailPara más datos, se lo catalogaba como uno de los soldados más afines del riñón lunghista. De hecho, no se lo conocía en participación política partidaria alguna hasta la irrupción del pediatra, cuando expresó sus intenciones de ser candidato a intendente y luego ganar las elecciones en 2003, previa interna en la UCR local.
Como otros tantos íntimos colaboradores del pediatra, deambuló por distintas dependencias comunales al son del interés lunghista, desde la secretaría privada a la Dirección de Inspección, sin escala, terminando en la actualidad en la supervisión de la Dirección de Señalización, un área “inventada” por la administración precisamente para ubicar al ahora retirado.
Por lo que ahora se deja trascender, más allá del hecho puntual de desconfianza que motivó la decisión indeclinable de Lunghi, precisamente en dirigentes del partido e integrantes del mismísimo Gabinete ya venían mirando con recelo ciertas actitudes asumidas por el ahora funcionario en retirada.
“Se había tomado demasiadas atribuciones”, “andaba con muchas ínfulas”, supo graficar un correligionario frente al descontento que rodeaba al ahora ex director, especialmente cuando evidenció su enfado por el cambio de cargo que la actual administración destinó para él, pasando de director de Inspección (que le valió críticas varias) a un cargo de menor relevancia y creado para su permanencia en el Gabinete.
De aquí en más, sólo quedará la formalidad del alejamiento, dejando un sabor amargo factiblemente en los protagonistas de este entuerto, quienes hasta ayer se proferían la máxima de las confianzas y, por lo visto, uno quebró ese valor y empujó a la drástica decisión.
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