El Jardín 905 cumple 40 años educando a los más chicos
En su persona se reconoce a todos aquellos que trabajaron y trabajan en él. Reyna Pittaluga, la pionera; la secretaria, Liliana Susta; la vicedirectora, Sandra Roth, y la directora María del Carmen Rímoli hablaron de la historia de la institución con El Eco de Tandil.
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Accedé a las últimas noticias desde tu email El presente de un establecimiento sólo puede ser comprendido por el trabajo y las huellas que dejaron los que pasaron por él, sobre las que se puede continuar construyendo.
Los numerosos cambios y transformaciones sociales, económicas, políticas, curriculares han ido moldeando una institución que enfrenta con convicción la tarea de enseñar a niños de 3 a 5 años, que manejan nuevos lenguajes, códigos y busca formas diferentes para atender y negociar las demandas.
Es posible advertir continuidades que le dan una impronta particular, que se descubre en cada familia -papás y abuelos- que sigue trayendo sus niños al jardín; en el pedido de un ex alumno que solicita ?entrar un ratito al patio?; o en docentes que eligen el jardín porque es ?su? jardín.
-Hoy, 28 de mayo es un día de homenajes…
María del Carmen Rímoli: -Queríamos destacar a una maestra que dio el puntapié inicial en este jardín que cumple 40 años, ya que ella fue la primera directora y estuvo 12 años en la institución.
-¿Cómo fueron sus primeros pasos en el jardín?
Reyna Pittaluga: -Yo venía del Jardín 2 de Villa Aguirre y volvía en el colectivo marrón a mi casa y pasaba por esta esquina y veía una bomba, porque los trabajadores necesitaban el agua y decía ?qué lento que va esto?, porque yo quería cambiarme de jardín. Había hecho unas experiencias en Azul, también estuve en el Jardín 1. Había gente que pretendía que esto no fuera un jardín, sino un centro comunitario. En ese entonces estaba el doctor Tuculet como presidente del Consejo Escolar y me mandó a llamar. Me extrañé porque no conocía a nadie y era para preguntarme si era más necesario uno o el otro. Lo único que yo le dije es que en la zona se estaba construyendo un nuevo barrio y yo supuse que iba a venir mucha gente joven, que iba a tener muchos hijos. Como jardinera me inclinaba por un jardín de infantes, porque en toda la zona no había ninguno. Cambió y dijo: ?Va a ser un jardín?. Ahí empezamos a hacer el estudio de la comunidad, armando el número de inscriptos posibles y nos fue muy bien.
-¿Cómo comenzaron el trabajo?
Liliana Susta: -Con las tres salas. Tuvimos mucha respuesta de la comunidad.
R.P.: -Así comenzamos, con una portera, Dolly que ayudó muchísimo, Liliana que se sumó poco tiempo después. He tenido mucha suerte y he estado muy contenta de trabajar acá. Realmente ha sido un ejemplo de comunidad y de maestras que he tenido, maravillosas. Si no te responde desde la portera, la cooperadora y las maestras, no podés salir adelante.
-¿Cómo era como directora?
R.P.: -Dentro de mis condiciones hacía lo posible para ser justa con todo lo que se podía hacer. Se trataba de valorar a la gente. Por ejemplo, en una sala faltaban dos chicos que habían dejado de venir y Liliana me ayudaba a elegir el registro: ?Mire que vino tal, que está antes de fulano?, me decía. A mi casa a veces iban conocidos para que les diera lugar y eso no correspondía. Si no estaba en la lista que correspondía, no lo podíamos hacer entrar.
-¿Cómo eran los chicos y las maestras?
R.P.: -Eran personas muy buenas, cumplidoras. Yo tenía la costumbre de venir al patio y decirles a las chicas que aunque estuvieran conversando miraran para los juegos.
M.D.C.R.: -La rondita está un poco cerrada, decimos ahora.
R.P.: -He trabajado con la ayuda maravillosa de todo el personal y la cooperadora. Destaco al señor Vergara que nos acompañó 25 años, siempre con la mayor voluntad de ayudar en lo que se podía. Estaba presente siempre, sin importar la hora del día. Así fue como se crió este jardín. Y los que están lo mantienen tanto o mejor que yo.
Tiempos modernos
-¿Cómo encuentran hoy el jardín en su aniversario?
M.D.C.R.: -La verdad que escuchando a Reyna, la idea de este homenaje es entender que este jardín forma parte de la visión inicial de alguien que luchó por esto. Hace 40 años que venimos sosteniendo esto. Es un jardín que sigue estando en la misma ubicación, en el reconocimiento de la comunidad, con el mismo nivel de participación y apoyo.
Sandra Roth: -Con una cooperadora que sigue teniendo las mismas características, porque hay papás que están dispuestos a colaborar.
M.D.C.R.: -Tenemos una historia con una impronta que queremos destacar en la figura de Reyna. Deseamos homenajear a todos los que han pasado por la institución. Nosotros estamos en este momento, pero muchos pasaron y fueron construyendo lo que hoy somos. En este momento tenemos once salas, somos el jardín más grande de Tandil. Esperamos que estos cuarenta años no hayan sido en vano.
-¿Qué cambios perciben en estos años?
L.S.: -Veo lo que ha crecido el jardín. Yo vine a los dos o tres años de la apertura y ha crecido mucho y la comunidad siempre sigue apoyando. Las directoras que hubo en el medio entre Reyna y María del Carmen, que yo las viví a todas, han tenido siempre ese espíritu de apoyar, de colaborar, de construir, de siempre seguir en la comunidad. Nunca vi decrecer al jardín.
-¿En cuanto a la familia y los nenes?
L.S.: -Como en toda la sociedad… esto es el reflejo. Lo que sí notamos es que los abuelos vienen a traernos sus nietos: ?Quiero que los chicos vengan acá porque yo vine?. Siempre recuerdan con mucho cariño y afecto, sintiendo que lo han pasado bien.
M.D.C.R.: -Eso es algo que destacamos. Más allá de los cambios sociales y de organización familiar distinta, que es innegable, la impronta del jardín es muy fuerte. La comunidad apoya las actividades y a los niños y eso nos ayuda. Cada una de las familias que elige enviar a sus chicos acá lo hace por el proyecto que nosotros estamos llevando adelante. Mantenemos esto que Reyna marcó, que es tener muy en claro que todos tienen los mismos derechos. En eso no hemos claudicado.
-El jardín siempre continúa desarrollando proyectos vinculados a la comunidad…
S.R.: -Fuertemente pedagógicos, pero también vinculados a fortalecer el vínculo con la comunidad. Además seguimos el eje del reconocimiento al aporte que cada día hacen los docentes.*
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