El Jardín de Infantes Santa Cecilia cumplió 32 años educando a los niños en los valores
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Con un acto muy especial, ayer la comunidad educativa del Jardín de Infantes Santa Cecilia celebró los 32 años de su fundación. En un ambiente sumamente agradable, cálido y reluciente, los chicos del turno mañana compartieron chocolate con tortas en el SUM del establecimiento ubicado en Balbín entre Garibaldi y Marconi.
Lidia Ana Massoni, directora y una de las docentes fundadoras del jardín, recordó que “cuando llegamos no había nada. La calle era de tierra, en el patio también era todo tierra y las salas estaban peladas”.
Con espíritu de equipo, las docentes “fuimos haciendo de a poquito con nuestros muebles traídos de casa y cajones, cunitas, cocinas, y siempre con mucha ayuda”.
El Jardín Santa Cecilia fue creado por el padre Bernardo, de la orden de los franciscanos, y en estas tres décadas recibió la valiosa colaboración de la comunidad, el equipo docente y los padres.
La institución es privada aunque está subsidiada por el Estado desde 1981, por lo que las familias abonan una cuota pequeña que se destina a pagarle a parte del personal y al mantenimiento.
En la actualidad funcionan seis salas de tres, cuatro y cinco años, distribuidas en el turno mañana y tarde, y son 154 los alumnos que asisten a la institución. Todos los años tienen una gran demanda para el ingreso. “Siempre nos quedan muchos nenes, por desgracia, afuera. Nos quedan los hijos de ex alumnos también afuera, que te parte el corazón, pero no tenemos lugar y tampoco tenemos espacio físico para crecer”, contó la directora.
Las fortalezas
La directora precisó que “lo que caracteriza al jardín es la parte de valores, porque es un jardín confesional, nosotros dependemos de los franciscanos y ahora del obispado de Azul, pero siempre trabajamos en base a los valores, el amor, el respeto, cosa que hoy en día no se ve mucho en la sociedad. Ese es el fuerte del jardín”.
Por otra parte, cada año planifican su proyecto, que en 2010 se basó en el Bicentenario de la patria y este año están abocados a rescatar aspectos vinculados al medioambiente.
Una gran familia
Santa Cecilia cuenta con un plantel de 16 docentes y auxiliares. La directora valoró que “la gente hace muchos años que está, la más nuevita tiene 7 años en la institución, después es toda gente de muchos años. Esto te ayuda porque es una gran familia, vemos las panzas, los hijos, la escuela, la comunión, seguimos toda la trayectoria de los hijos de los docentes”.
En igual sentido, destacó que “los padres colaboran un montón”. Incluso, ayer realizaron una actuación en el marco de un proyecto de talleres para los papás que impulsa la biblioteca. Desde 2011 trabajan con autores argentinos y todos los meses realizan una representación.
“Estoy re feliz, muy contenta porque estoy desde el principio y muy conforme con el plantel, porque humanamente dejan la vida acá adentro”, resaltó.
En estos 32 años, la directora quiso agradecer a la comunidad del jardín “por todos los momentos lindos y no tan lindos que hemos tenido. Nos hemos equivocado, han aceptado nuestras disculpas, porque fuimos creciendo con ellos y gracias a ellos, a toda la comunidad, es lo que tenemos hoy, este jardín que ha crecido un montón desde que empezamos”.
La integración
Otra novedad de este ciclo lectivo que compartió la directora es que “es el año que más nenes tenemos con cuatro integraciones y las cuatro con ATAD, que nos ayudan un montón. También hemos trabajado con integraciones desde el Estado. Es divino tenerlos en el jardín”.
En cuanto a la bienvenida de estos chicos por parte del resto de los compañeros, analizó que los reciben “como uno más, como tiene que ser, y los padres también porque desde un inicio fue siempre integrador”.
El Santa Cecilia es pionero en la integración de niños con capacidades diferentes a partir del segundo año de su fundación. “Gracias a Dios nunca se discriminó, al contrario, siempre se aceptan porque todos tenemos capacidades distintas, visibles o no visibles, entonces es todo un desafío para los docentes, pero como trabajamos en equipo es más llevadero”, explicó.
Además, ahora cuentan con un acompañante terapéutico para uno de los alumnos que lo requiere, y toda la comunidad se planta ante otro desafío, transitando unida por un nuevo camino de aprendizaje.*
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