El jefe de Terapia Intensiva del Hospital aseguró que el desafío es ampliar el servicio para Tandil
En el marco del 102 aniversario del Hospital Municipal “Ramón Santamarina”, El Eco de Tandil dialogó con el jefe de Terapia Intensiva, Pablo Díaz Cisneros, quien brindó una detallada situación sobre el área y aseguró que uno de los desafíos es poder ampliar la capacidad, un reclamo de larga data.
Ubicado en el tercer piso de la centenaria institución, el servicio fue creado el 29 de mayo de 1993, y desde entonces representa un “orgullo” para todos los que forman parte. Y le permitió al hospital público poder contar con “su primer servicio de terapia intensiva para pacientes que no tuvieran la posibilidad de tener cobertura social”, dijo el profesional en primer término.
Una de las características con que cuenta el servicio es que “es la única terapia intensiva con médicos que, además de hacer su guardia, tienen que concurrir otros días aparte para hacer la recorrida de sala y poder conversar sobre cada uno de los casos y tomar opiniones en conjunto”.
Además, es el área que recibe pacientes traumatizados de la zona porque “articula” con la guardia general y las ambulancias, que son las que concurren a asistir los accidentes en la vía pública.
Entonces, la otra “característica” con que cuenta el sector es que “atiende muchos más traumas que las otras terapias intensivas del Hospital, que atienden otro tipo de casos”.
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“Nosotros estamos muy orgullosos de este servicio justamente por eso, y también porque parte de nuestros médicos también forma parte de los planteles de las dos terapias intensivas privadas de Tandil”, destacó.
En cuanto al recurso humano, Díaz Cisneros planteó una “realidad” que se vive en todo el país: “Los médicos especialistas en terapia intensiva somos muy pocos y hay alta demanda. Por una cuestión de exposición, trabajo crítico y un tema remunerativo, (es una especialidad que está mal remunerada) faltan especialistas en todo el país”, dijo.
Frente a este panorama generalizado, en este momento el área “necesita un médico más porque hay una persona que no está más con nosotros y todavía no hemos podido reemplazar”.
Actualmente, en Terapia Intensiva del Hospital trabajan 6 médicos, más el jefe del servicio. El equipo de enfermería, en tanto, está integrado por 10 profesionales y es un plantel “fundamental, la columna vertebral del servicio porque son los que están al lado del paciente permanentemente”. Además hay 4 mucamas que “también tienen un trabajo fundamental” porque el área necesita una “limpieza intensiva para prevenir la aparición de infecciones”.
del área
En ese sentido, el profesional médico subrayó que “tenemos un muy buen equipamiento, con seis camas de terapia intensiva”, cada una de las cuales cuenta con un respirador última generación, a los que se suma dos aparatos de repuesto y uno de transporte.
Es decir que, “todo este tipo de cosas que hablan de una terapia moderna, nosotros las tenemos. Estamos bien; siempre queremos más porque es para que podamos darle un mejor servicio a la gente”, valoró.
En cuanto a “algunas cosas que nos faltan”, Díaz Cisneros indicó que “necesitamos cambiar algunas camas de mejor tecnología. Las que tenemos están funcionando bien, pero necesitamos algo mejor”.
ampliar el servicio
-Nosotros queremos tener lo mejor para la gente, lo que permite también que podamos optimizar el trabajo de enfermería y el nuestro. Todo equipo que no ande bien o esté obsoleto, lo que provoca es un mayor trabajo de enfermería y médico. Cuando tenemos una sala como la que tenemos hoy, con seis pacientes internados, con asistencia respiratoria mecánica, funcionando a pleno, demanda un trabajo muy grande. Es un equivalente a estar trabajando casi a diez camas, con la misma cantidad de gente.
-¿Son suficientes las seis camas para una ciudad que creció tanto?
-Estamos necesitando ampliar el servicio para Tandil. El tema es que en cualquier hospital o centro de alta complejidad, las altas de terapia intensiva se calculan a un porcentaje (entre el 5 y 10 por ciento). Tenemos 6 para un hospital de 120 camas, en teoría estaríamos en el término medio. Verdaderamente estamos necesitando acercarnos a ese 10 por ciento y tener 10 camas o abrir 4 más de intermedia, de tal manera de absorber la emergencia o, cuando los pacientes están mejor, que pudieran pasar a un área del Hospital para desocupar las camas de terapia y tenerlas disponibles.
Lo venimos proponiendo desde hace rato y esperemos que en algún momento estén dadas las condiciones como para que se puedan hacer. Hasta el momento no se ha logrado, pero esperemos que se tome la decisión política. Pero eso también viene acompañado de otras cosas, porque también se necesita más gente.
“una asignatura pendiente”
-Lo de la accidentología en Tandil es terrible. La mayoría de los accidentes con traumatismos de cráneo graves que se recibe en terapia intensiva es inexorablemente personas que no usan casco, son accidentes de moto. Esto tiene que tener una llamada de atención porque lo que nosotros recibimos es una minoría en comparación con los que entran en el Hospital por la misma razón. Además, el otro gran ingreso son todos los accidentes de tránsito que tienen que ver con que hay una violación permanente de las normas de tránsito. Por un obrero que cae de un andamio, tenemos diez accidentes de auto o moto.
Para nosotros es muy preocupante e incluso hemos hecho un trabajo de investigación que hemos presentado en uno de los congresos de terapia intensiva y el Municipio lo tiene.
Esto también tiene que ver con la falta de lugar y con un montón de situaciones que siendo previsibles, nos darían más lugar. La accidetentología en Tandil es una asignatura pendiente.
va para atrás”
-El invierno es una época crítica para nosotros. Puede parecer que uno quiere mostrar una cara fea de algunas cosas, pero lo real es que en épocas donde empieza el frío, cada vez más temprano estamos viendo que el servicio se nos satura de internados y cada vez nos resulta más complicado estar preparados para la época de invierno porque terminamos teniendo que asistir pacientes graves en otro lado. Si no tenemos lugar y no tenemos dónde derivar, porque las otras instituciones también se llenan en la misma época, terminamos saturando la Guardia. La Guardia, que es un servicio que tiene rápido movimiento y camas de observación, tiene enfermos de una semana algunas veces. Entonces es una cadena, que va para atrás.
-Surge el tema de la capacidad…
-Creo que Tandil creció mucho y en este momento necesita otra cosa. Me parece que a nosotros nos tienen que quedar camas para que en las épocas pico las podamos ocupar. Si en época de invierno no me alcanza, necesito más camas, no hay vuelta que darle. Hay que tener un programa de cómo se hacen las cosas en eso momentos y no seguir tomando medidas de contingencia.
Hay que rever todo y diseñar un plan estratégico para esto. Está todo conversado; falta la decisión política que en algún momento tendrá que venir. Lo bueno es que venga antes de que la gente empiece a desesperarse porque no tiene adónde ir.
-¿Desde qué año el servicio cuenta con seis camas?
-Desde que se inauguró, en 1993. Tiene estructura como para absorber 3 camas más dentro del área que tenemos y hay que equiparlas. Generalmente son camas que no tenemos habilitadas, entonces no es lo mismo que tenerlos al lado. Uno empieza a poner equipos de repuesto, ese equipo que no usa para asistir al paciente sino que se usa en caso que algún otro equipo se rompa. Y si está siendo usado por uno que armamos, no tenemos repuesto. No es que no lo hemos hecho, lo hemos hecho ante una situación límite. Lo importante es que las situaciones límites en este servicio no se tienen que hacer habituales, tiene que ser algo imponderable. Si uno ve que los imponderables se están haciendo costumbre, quiere decir que hay algo que no está andando del todo bien y hay que plantearlo.
desafíos
-El desafío más grande para mí fue que el servicio siguiera siendo de excelencia y esto ha sido un trabajo de todo el equipo. Hemos podido mantener el servicio con gente que está muy bien calificada. Además, haber logrado mantener el nivel de equipamiento. En cuanto a lo negativo, nos falta gente. El problema es el recurso humano, que sí está en un nivel crítico.
Y hay desafíos, uno de los cuales es ampliar, tratar que se pueda conseguir. También conseguir más personal calificado, mejorar los estándares de calidad, bajar el nivel de infección hospitalaria y seguir adelante, que hoy es un desafío. *
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