El joven baleado dijo que “no se le puede dar un arma a cualquiera”
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailRafael Cobo, el joven que fue baleado en La Plata el 29 de agosto pasado, continúa recuperándose en su hogar y dialogó con El Eco de Tandil sobre lo ocurrido y apuntó a la responsabilidad del Estado al afirmar que “no se le puede dar un arma a cualquiera”.
El joven que cumplió 27 años el martes y estudia la carrera de psicología en la Universidad Nacional de La Plata, sufrió graves heridas el sábado 29 de agosto al ser impactado por una bala mientras se encontraba charlando con un amigo en una fiesta que se estaba desarrollando en un centro cultural en La Plata. El disparo fue efectuado por un efectivo policial que estaba discutiendo con su pareja y en medio de esa pelea comenzó a disparar a mansalva.
Según algunos testigos presentes, el hombre desenfundó el arma reglamentaria que llevaba consigo y efectuó cinco disparos. Uno de ellos impactó en el cuerpo de Rafael Cobo, a la altura del tórax, provocándole una grave lesión en el hígado, el pulmón y el estómago. Los primeros días estuvo internado en terapia intensiva y debió ser sometido a dos cirugías. Días después fue derivado a la terapia intermedia gracias a la favorable evolución que tuvo y el jueves 10 fue dado de alta.
Desde ese momento continúa con la recuperación en su hogar de La Plata.
En diálogo con este Diario, contó que “estoy haciéndome controles cada tres o cuatro días, recuperándome tranquilo. Capaz que en poco tiempo puedo tener el alta para volver al trabajo”.
“Fueron dos operaciones complicadas, pero todo el tiempo los médicos me mantuvieron informado, toda la evolución me la fueron diciendo día a día. Nunca me dieron un panorama a largo plazo, y por suerte cada día se fueron dando las cosas bien, fui mejorando cada vez más y no tuve contratiempos”, sostuvo.
Y resaltó el apoyo de la gente, tanto de aquellos que participaron de las movilizaciones en La Plata como los amigos y familiares que se acercaron al hospital y aquellos que a la distancia realizaron cadenas de oración. “Todo eso me emocionó mucho porque no esperaba recibir tanto apoyo, tanta energía y sirvió para mi recuperación”, expresó.
Los recuerdos
En cuanto al recuerdo que tiene de aquella fatídica noche, explicó que “estaba en una fiesta universitaria con mis amigos muy tranquilo y empezó a haber mucho movimiento de gente, se empezaron a sentir disparos, y uno de ellos me impactó en la espalda. Cuando me miré de frente vi que tenía la herida de bala, estaba sangrando y empecé a perder el equilibrio”.
“La gente que estaba ahí se empezó a acercar a mí, me empezaron a asistir y llamaron a la ambulancia. Llegó también un patrullero. Como la ambulancia se estaba demorando, la gente que estaba ahí me llevó en un patrullero, usaron una puerta como camilla, y me llevaron al hospital. Fueron los momentos más difíciles porque no sabía si iban a ser los últimos”, rememoró.
Y aseguró que “hasta que me dieron la anestesia para la primera operación tuve conciencia. Cuando me desperté todo fue raro porque ni siquiera sabía quién me había disparado. Una enfermera que me estaba cuidando me contó que había sido un policía local, y la verdad es que yo estaba medio en shock, no podía entender lo que había ocurrido”.
“No se le puede dar un arma a cualquiera”
Aún atónito por lo ocurrido, el joven afirmó que “fue una locura todo lo que pasó. Ahora estoy muy centrado con el tema de la recuperación, pero próximamente hablaré con el abogado”.
“Lo que quise desde el principio, cuando me enteré de la situación, es que se haga justicia. Días atrás pasó que a un chico lo habían arrestado y cuando iba en el patrullero le pegaron un tiro. Yo tuve la suerte de salvarme, pero se están viendo cosas que no tendrían que estar ocurriendo”, manifestó.
A un mes de haber recibido el disparo, enfatizó que “voy a hacer lo que esté a mi alcance para que estas situaciones no ocurran más. El Estado o los responsables deben realizar los controles necesarios al momento de tomar gente, porque no se le puede dar un arma a cualquiera. Tienen que haber controles estrictos, pericias psiquiátricas, revisión de antecedentes, un trabajo serio, un compromiso real y estas situaciones no se pueden tolerar”.
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