El lenguaje de señas, una cuenta pendiente de la comunidad y a favor de la integración
La lengua de señas es la principal vía comunicativa de las personas con déficit auditivo para poder expresarse, adquirir conocimientos, acceder a la cultura e insertarse en la vida social y en la actividad laboral.
Vanesa Peralta y Enriqueta son instructoras en este lenguaje y cursaron sus estudios en la Amshi (Asociación Marplatense de Sordos).
El objetivo del taller que dictan es lograr la inserción social mediante el aprendizaje del lenguaje de señas. La idea nació con la redacción de un proyecto que presentaron a la Municipalidad para poder enseñar, porque mucha gente tiene que aprender precariamente por medio de un familiar o amigo para poder comunicarse, sin ayuda de un verdadero profesor.
El lenguaje de señas se realiza con las manos, a través de un alfabeto y, además, cada palabra tiene su propia seña identificatoria. Por ejemplo, si hay una palabra muy difícil, a través de este lenguaje se simplifica para que la persona con déficit auditivo la pueda interpretar ?es un lenguaje concreto, no abstracto?, afirmó Enriqueta.
El nivel I es para las personas que no conocen, para estimular los primeros pasos en este lenguaje y el nivel II está dirigido a estudiantes más avanzados.
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Según explicita Vanesa este proyecto permite la inserción social, ya que la persona hipoacúsica al lograr trabajar se siente plenamente ciudadana; recupera su dignidad y mejora la calidad de vida de toda su familia; desaparece la discriminación al sentirse aceptado por la comunidad a la cual pertenece; la sociedad aprende a convivir con todos sus miembros; se confirma que todos necesitamos de todos, porque somos iguales en dignidad y derecho; los empleadores demuestran su responsabilidad social y es testimonio real y concreto de que podemos construir un país con lugar y trabajo para todos.
?Cuando empecé con esto, quería que cambiaran algunas cosas porque hay chicos que van a escuelas especiales y no las necesitan. Los mandan ahí sólo porque son sordos?, expresó Vanesa. ?Los maestros no saben este lenguaje y si se ocuparan en conocerlo, los chicos podrían estar en una escuela común, aprendiendo cosas más interesantes?, agregó.
Además, desde su propia experiencia contó que ?yo iba a la escuela y desde atrás no escuchaba y tuve que dejar? incluso hoy, ?el común de la gente me pregunta ¿Hay sordos en Tandil? y sólo yo conozco, personalmente, 60 familias con personas sordas en Tandil y luego están todos aquellos que no conocemos?.
Para tener en cuenta
Otro dato a tener en cuenta es que en Tandil no hay asociación de sordos y no tienen un lugar específico para aprender o dónde recurrir cuando tienen la necesidad.
Según Vanesa y Enriqueta, hoy existen múltiples complicaciones para incorporarse al mundo escolar y laboral. ?Es una lucha constante incorporarse al mundo social y laboral. He salido llorando de varios lugares por el mal trato o el desinterés?, expresó Vanesa.
Ambas profesoras sienten que incorporar el lenguaje de señas es como aprender otro idioma, tal como se hace con el inglés, y afirman que debería sumarse como complemento para los educadores.
Asimismo están interesadas en enseñar este lenguaje como servicio público a los bomberos, la policía, enfermeros y otros profesionales para que puedan aprender a comunicarse con las personas no oyentes.
Por otra parte, para las profesoras es importante que se aprenda este lenguaje para brindarlo al turismo y también para incorporarlo a los médicos en el Hospital de Niños.
De esta manera, lo único que pretenden que la integración de la que tanto se habla y se promueve desde el discurso, se convierta en una realidad tangible y aplicable en nuestra sociedad.*
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