El mago Martín Tosello crece artísticamente y se consolida en el mundo del espectáculo
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Su vocación comenzó a los siete años, cuando vio el primer truco de magia. Se fue perfeccionando a base de práctica y lectura y luego estudió en el Bar Mágico. A sus 27 años, ya se perfila como un gran mago.
-¿Cuándo comenzaste tus estudios de magia?
-Profesionalmente lo hice en 2005. Tuve la posibilidad de irme a Buenos Aires y conocí Bar Mágico, que es una escuela. Siempre me gustó la magia, desde chico.
-¿Cómo fue el aprendizaje de la magia?
-Muy llamativo y, a la vez, acorde con lo que venía estudiando en libros. Yo practicaba, me ponía frente a la gente y mostraba lo que sabía.
En la escuela de magia aprendí todas las posturas, ángulos y detalles que antes no había tenido en cuenta.
-¿Cuánto tiempo te llevó la formación?
-Fueron dos años de práctica. Al ser ejercicios que se realizan con las manos hay que cuidar mucho los músculos, porque se produce un agotamiento.
-¿Quiénes son tus referentes en el mundo de la magia?
-Cuando empecé con esto no conocía nombres. Al primero que conocí y fue mi referente es Daniel Celma, que fue mi profesor.
De chico, me llamó la atención David Copperfield y de aquí, René Lavand, que sus trucos me quedaron grabados, siempre me pareció increíble lo que hace.
Las opciones
-¿Qué tipo de magia hacés?
-Manipulación es lo que más me gusta. Trabajo con cartas, monedas. Uso cartas jumbo que son grandes y se pueden ver a distancia, actuando en un escenario. Hago mentalismo para adivinar lo que está pensando la persona a través de trucos que nos permiten pensar colores, números; hago manipulación con sogas que se cortan, se recomponen. También hay trucos humorísticos y musicales.
En el show hago una parte cómica, donde hay gags, trucos fallidos, que dan mucha gracia.
-¿Cuándo comenzaste a hacer presentaciones?
-Mientras hacía la formación, que fue el momento en que completé lo que ya conocía.
Bar Mágico me dio la posibilidad de hacer luz y sonido de los espectáculos que se hacían los viernes y sábado. Eso me dio la oportunidad de ver a profesionales en escena y me ayudó mucho en la formación.
-¿Cuál fue tu primer trabajo formal?
-Se inauguraba un estudio de televisión y me llamaron a mí y a otro chico desde Bar Mágico. De ese modo, fuimos a este evento a hacer magia entre la gente.
En escenario, la primera vez que actué fue en un casamiento.
Presentaciones
-¿A qué te dedicás actualmente?
-A fiestas privadas, casamientos, infantiles. Ahora también estoy haciendo teatro.
-¿Cómo se desarrolla un show de magia?
-Es muy interactivo. Lo que intento es que la gente esté entretenida, que disfrute el show y que tenga la posibilidad de conocer el momento de asombro que uno tiene adentro. Yo no considero esto “el arte del ilusionismo”, sino “el arte del asombro”. Hay shows de media hora, una hora… Depende lo que el público pida.
-¿Cuáles son tus preferencias a la hora de actuar?
-Actuar para chicos tiene algo especial, que es que ellos dicen todo lo que sienten; hablan y caminan y eso te foguea para crecer como artista.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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