El médico tandilense Gondolesi llevó a cabo un innovador transplante que salvó la vida a tres personas
En diálogo con el programa “La Ciudad”, Gabriel Gondolesi resaltó que realizaron un transplante que no es muy común y que existen reportados solamente cuatros casos en el mundo, de los cuales el tandilense participó en dos, la primera vez en Estados Unidos en el año 2002 y ahora, la segunda.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailGondolesi explicó que el transplante se realizó por medio de dos técnicas: un primer hígado cadavérico fue ofrecido y en general el receptor es pediátrico, que en este caso correspondió al paciente del Hospital Garrahan. Una vez que él acepta ese órgano, el hígado se divide en dos y la parte derecha es re ofrecido a los candidatos que se encuentran en la lista de espera del Incucai.
“No se podría hacer este procedimiento si no tenemos un receptor pediátrico ya que el hígado se parte. Una vez que esto sucede, el hígado derecho se ofrece nuevamente y ahí lo tomamos nosotros para un paciente que tiene una enfermedad metabólica que se llama Amiloidosis Portuguesa o Polineuropatía Familiar”, indicó el tandilense.
Por otro lado manifestó que ese hígado funcionalmente es bueno, pero tiene un defecto genético por el cual produce en el largo plazo trastornos nerviosos; por lo tanto ese hígado se transfiere a otro receptor que en general es alguna persona que tenga cirrosis, cáncer o alguna enfermedad que compromete el estado neurológico y que no le dan prioridad en lista. Esto permitió que se hagan tres transplantes con un solo hígado
“La paciente pediátrica de 2 años es del Hospital Garrahan y el transplante pediátrico fue en esa institución y los adultos fueron los que nosotros recibimos en la Fundación. La paciente del Garrahan tenía una enfermedad metabólica que la llevó a tener insuficiencia hepática grave, por lo cual estaba en el segundo puesto del listado nacional y ella fue la que, al ser receptora del primer órgano, disparó el resto de los procedimientos”, indicó Gondolesi.
Trabajo mancomunado
El esfuerzo de este caso fue lograr un trabajo coordinado y en equipo entre dos instituciones y ambas se ponen de acuerdo en la partición. La primera es la que busca el donante cadavérico y luego en la Fundación Favaloro arman dos equipos quirúrgicos: uno que estuvo a cargo del tandilense y el otro del doctor Pablo Barros Schelotto, gracias a los cuales se pudieron coordinar los dos transplantes de los pacientes adultos.
“Uno tiene que usar estas técnicas innovadoras para beneficiar a pacientes que hoy no podrían recibir un órgano en lista de espera. Además es un trabajo de coordinación muy grande porque hay que preparar a los pacientes, los dos quirófanos, la bipartición y los dos transplantes. La parte más difícil fue la que le tocó a la Fundación, ya que para usar un hígado dominó, hay que utilizar una técnica especial en la forma en que se saca el hígado para poder ser usado. Por lo tanto, técnicamente hay que saber muy bien qué cantidad de vasos, venas y arterias dejar para que se pueda usar el otro receptor”, describió Gondolesi.
Por otro lado mencionó que en los procedimientos de transplantes abdominales interviene todo su equipo y son responsables de lo que es hígado, intestinos, páncreas y multiviscerales. Además cuentan con otro equipo que es el responsable de toda el área renal y luego hay otro para intratoráxico, es decir cardíaco o pulmonar y combinados. Incluso en la Fundación trabajan en conjunto ya que realizaron los primeros dos transplantes combinados cardiohepáticos.
Especialidad reconfortante
En lo que respecta a la especialidad en sí, manifestó que hay pocas profesiones que llenen a un individuo tanto como aquellos que hacen transplantes. “Cuando yo elegí esta especialidad lo hice porque pensé que era una de las pocas cosas en la cirugía que te permitía dar vida, y realmente a lo largo de los años lo fui confirmando, ya que no sólo logramos extender la vida de los pacientes sino obtener un gran reconocimiento en lo grupal e individual con el paciente y la familia. Creo que el mayor sentimiento se ve, no siempre cuando el paciente anda bien sino cuando no le va como uno espera y la familia sigue apegada al grupo médico, por lo que implica que uno dejó más de lo que piensa o hace como médico todos los días”, concluyó.
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