El Ministerio de Trabajo ordenó suspender tareas en dos áreas del Hospital Santamarina
El inspector Cecilio Tuculet había realizado una primera inspección el 13 de agosto pasado, ante una denuncia del sindicato UPCN, en la que le solicitó a la Dirección del Hospital que presente certificados de las revisiones de la caldera ubicada en el lavadero y que repare el techo de la herrería.
Si bien le otorgó un plazo de 10 días para regularizar ambas situaciones, el 24 de octubre regresó al centro asistencial y constató que no se habían realizado las obras.
Por ese motivo, en el acta del 24 de octubre pasado el inspector ordenó “la inmediata suspensión de tareas que se desarrollan en sectores galpón anexo mantenimiento y sala de caldera, dado que la continuidad de las mismas implica un grave riesgo para la integridad psicofísica y la vida de los trabajadores y/o terceros hasta que este organismo verifique que se han hecho efectivas las medidas y dispositivos de seguridad”.
Consultado por este Diario, Cecilio Tuculet confirmó que aún no había recibido documentación del Municipio que certifique que se habían realizado los controles técnicos a la caldera –la ley exige anuales y quinquenales- y la reparación total de la cubierta de mantenimiento.
En cuanto a las recomendaciones, en el informe pidió “sustituir tirantes estructurales que se encuentran destruidos o deteriorados por la acción de hongos y/larvas de insectos por otros que brinden la adecuada resistencia a fin de garantizar la estabilidad de la cubierta”.
En referencia a la caldera, exigió “efectuar mantenimiento, desmagnetizado de vástagos, limpieza y controles periódicos del equipo y todos sus accesorios (electroválvulas, presostatos, aquastatos, etc.) manteniendo las respectivas certificaciones en lugar visible; debiendo el manejo y vigilancia realizarse por personal específicamente capacitado”.
Por último, le indicó que “una vez adoptadas las medidas correspondientes deberá notificar, en forma fehaciente, a la delegación regional, a fin de proceder a verificar la efectividad de las medidas adoptadas y habilitar, si correspondiese, el reinicio de las tareas suspendidas”.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailYa habilitada la nueva construcción del lavadero, UPCN cuestionó las malas condiciones en las que trabajaban empleados de mantenimiento e inconvenientes en la caldera que provee el agua para lavar y el calor para secar la ropa.
“La caldera funciona, lo que no se sabe es en qué condiciones funciona”, dijo Viviani y agregó que “detectamos falta de mantenimiento en el sector”.
En tanto, su compañera describió que las trabajadoras “nos dijeron que había explosiones en la caldera, que se apagaba sola; ellas mismas la prendían. El riesgo lo corre todo el personal del lavadero, porque en realidad meten mano todos ahí. Por lo menos una vez por semana tendría que ir un encargado a revisarla”.
Viviani relató que la revisión “se hizo a principios de agosto, cuando el inspector vuelve, el 24 de octubre, se encuentra con que nada de lo que él había marcado se había hecho”, y resaltó que faltan elementos de seguridad como calzado y tarimas antideslizantes.
En cuanto al techo de la herrería, sostuvo que está sostenido con palos, hierros, atado con alambres, y una de las esquinas está a punto de caer en cualquier momento.
En tanto, el director administrativo del Hospital los recibe como trabajadores, no como delegados, y sobre las inspecciones les comunicó que “está todo bien, ya está todo solucionado, es un tema que ya se solucionó; pero los días pasan y vemos que no es así”.
Un trabajador estresado en medio de una interna sindical
“Una compañera constata que efectivamente no se le estaban entregando herramientas por orden del capataz general, que es Facundo Ibarra, él había dado la orden. Cuando hablo con el director administrativo (Darío Pretti), dice desconocer este tema”, explicó Jorge Viviani.
Desde su punto de vista, el capataz general tomó esta actitud porque es afiliado al Sindicato de Trabajadores Municipales y lo dejó en medio de “una interna sindical que nosotros no queremos hacernos eco, no queremos que sea tal, queremos trabajar en armonía, luchar por nuestros afiliados, por la gente que depositó la confianza en nosotros y no meternos en una guerra intersindical”.
En tanto, Candela Fantaguzzi señaló que Adolfo Romero hace 12 años que trabaja en el Hospital, tiene un “legajo impecable” y contaba con recomendación de su ex jefe para que lo sucediera.
A raíz de los conflictos que se mantiene en el área, el trabajador sufrió un cuadro de estrés y debió tomar una licencia a partir del viernes pasado.
Inclusive, Romero le envió una carta al intendente Miguel Lunghi en la que le plantea la situación que atraviesa su sector y le pide un concurso para los cargos de capataz y capataz general, ya que fueron nombrados “por el voto de los compañeros” y “puesto que a raíz de ello están sucediendo irregularidades en dicho sector”.
Además, le informó que “la persona que se desempeña como capataz general, Facundo Ibarra, hace uso y abuso del cargo para demostrar su autoridad” y describe situaciones de violencia.
Por otra parte, denunció faltantes en las herramientas “desde que se hizo cargo este señor” y “en el caso de no ser él quien se lleva las cosas, no hace las gestiones necesarias para saber quién es y aplicar las sanciones correspondientes”.
También le advierte a Lunghi que el director administrativo “está al tanto de algunas de estas cosas” y le pide que se realice el concurso para mejorar el funcionamiento en mantenimiento.
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