El mito del Blue Monday: especialistas advirtieron que la salud mental no se rige por calendarios
Profesionales de la salud explicaron que no existe evidencia científica para definir un día específico como el más triste del año y remarcaron la necesidad de no simplificar los procesos emocionales frente a las presiones económicas y el regreso a la rutina que caracteriza al mes de enero.
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Durante la jornada del pasado lunes, volvió a cobrar relevancia el concepto del Blue Monday, una supuesta fórmula matemática que intentó explicar por qué el tercer lunes de enero concentraría el mayor nivel de desánimo a nivel global. Sin embargo, diversos especialistas en salud mental coincidieron en que se trató de un mito publicitario sin sustento clínico. Desde la institución Boreal Salud señalaron que no hubo evidencia que permitiera afirmar que una fecha determinada pudiera definir el estado emocional de la población, ya que la tristeza y el malestar no respondieron a calendarios prefijados.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailUno de los principales errores señalados por los profesionales fue la creencia de que el desánimo apareció de forma repentina y se concentró en solo uno de los siete días de la semana. En la práctica clínica, se observó que el malestar emocional suele construirse de manera gradual. Este proceso estuvo influido por factores diversos como el cansancio acumulado, la vuelta a la rutina tras el receso estival, la presión laboral o las expectativas que no se cumplieron tras el inicio del nuevo año.
En este contexto, resultó frecuente que las personas confundieran la tristeza transitoria con un cuadro de depresión. Sentirse sin energía, irritable o desmotivado durante algunos días no equivalió necesariamente a un trastorno del estado de ánimo. No obstante, los expertos advirtieron que, cuando estas sensaciones se sostuvieron en el tiempo o interfirieron con el desarrollo de la vida cotidiana, fue fundamental no minimizarlas ni intentar normalizarlas como una consecuencia inevitable del almanaque.
La mirada profesional sobre los procesos complejos
La licenciada Liliana Acuña, psicóloga del CMC Tucumán de Boreal Salud, explicó que el riesgo del Blue Monday radicó principalmente en simplificar una problemática de gran complejidad. Según la profesional, la salud mental no se definió por un día puntual, sino por procesos que se desarrollaron a lo largo del tiempo. Esta perspectiva buscó desmitificar la idea de una "tristeza programada" y puso el foco en la escucha activa del propio malestar.
Entre las realidades que se repitieron año tras año, los especialistas indicaron que enero suele ser un mes de profunda readaptación. La reanudación de las obligaciones, los ajustes económicos y los cambios en la rutina diaria generaron un descenso anímico que mereció atención profesional, especialmente cuando este se prolongó más allá de las primeras dos semanas del mes. La transición entre el período festivo y la realidad laboral demandó un esfuerzo psíquico que no siempre fue reconocido como tal.
Acuña remarcó que, más que poner el foco en una fecha del calendario, lo verdaderamente importante fue aprender a reconocer las señales persistentes de malestar para realizar una consulta a tiempo. La detección temprana permitió abordar de mejor manera los cuadros emocionales, evitando que situaciones de angustia temporal derivaran en trastornos de mayor gravedad. "Detectar antes permitió abordar mejor los cuadros emocionales", subrayó la licenciada.
Desde Boreal Salud señalaron que, si bien no se trató de un día clínicamente más triste, el fenómeno constituyó una manifestación de malestar emocional temporal. Esta situación demostró la vulnerabilidad humana ante factores estresantes como el retorno a la rutina, el fin de las fiestas de fin de año y de las vacaciones. A esto se sumaron las deudas económicas y financieras producto de los gastos festivos y la frustración por los objetivos incumplidos en el corto plazo.
Hacia una mirada responsable del bienestar
Lejos de las etiquetas o los diagnósticos rápidos que suelen proliferar en las redes sociales durante el primer mes del año, el desafío planteado por los especialistas fue construir una mirada más responsable sobre el bienestar emocional. Hablar de mitos y realidades ayudó a desarmar creencias erróneas que circulaban en la opinión pública y a reforzar la importancia de escuchar el malestar sin subestimarlo.
En ese sentido, fechas como el Blue Monday sirvieron únicamente como un recordatorio para revisar el estado emocional personal, sin caer en dramatizaciones ni banalizaciones del sufrimiento. El consenso profesional indicó que reconocer lo que sucede, ponerlo en palabras y buscar acompañamiento profesional cuando fue necesario siguió siendo la clave para cuidar la salud mental de forma sostenida en el tiempo.
La ciudad de Tandil no fue ajena a estas sensaciones, en un contexto donde el sistema de salud local suele registrar una demanda constante en las áreas de salud mental comunitaria. En sintonía con lo planteado por las instituciones nacionales, los referentes locales han insistido previamente en que el acceso a la consulta y la desestigmatización de la tristeza son pasos esenciales para fortalecer el tejido social.
Finalmente, se recordó que la salud emocional es un derecho y una construcción diaria que requiere de redes de contención. El abordaje de las emociones no debe quedar reducido a una tendencia estacional, sino que debe integrarse como parte fundamental de la salud integral de cada ciudadano, independientemente de lo que dictamine una fórmula matemática o una campaña de marketing.