El Mumbat se lució con su pintura ?Máscara?, de Enrique de Larrañaga
En esa instancia viajó para acompañar dicho acontecimiento la responsable del Mumbat y coordinadora de museos, la profesora Indiana Gnocchini. Esta muestra temporaria se contextualiza en un programa de revisionismo llevado adelante por dicho museo, que pone el acento en los artistas argentinos, aquellos que por diferentes motivos quedaron apartados de nuestra historia, y que merecen ser reivindicados por su talento, estética artística y trayectoria, entre otras. En el presente año también se había desarrollado una muestra homenaje a Pío Collivadino, de quien el Mumbat tuvo el placer de presentar junto con Fundación Tarea, en ocasión del centenario de la caída de la Piedra Movediza un recordatorio de su paso por la ciudad y su mirada de la impronta sobre el paisaje tandilense.
En el marco de este programa trabajó un equipo de profesionales que se encargó de rescatar las obras de Larrañaga dispersas por diferentes museos municipales y provinciales, y también en manos de coleccionistas privados.
Así fue que en el afán de liberar el talento de este versátil pintor argentino, Roberto Amigo tuvo la ardua tarea de ser el curador de la muestra; quien organizó cada sala del Museo Nacional de Bellas Artes cronológicamente sin dejar de resaltar aquellas pinturas que marcaron un punto culminante en la vida del artista como “Máscara” del Museo de Bellas Artes de Tandil.
Laura Feinsilber, convocada por el Mumbat para ser jurado en el XLIII Salón de Arte Sacro 2014, coincidentemente colaboró junto a un grupo de reconocidos artistas y críticos del arte en la ubicación de las obras, logrando que el público se conecte de manera reflexiva ante la exhibición.
El gran pintor argentino
Enrique de Larrañaga fue uno de los más dignos representantes de la Escuela de Buenos Aires, en épocas de grandes maestros, nació en San Andrés de Giles (1900) y falleció en Buenos Aires el 29 de julio de 1956.
Se formó en la Academia Nacional de Bellas Artes, cuando estaba dirigida por Pío Collivadino, y continuó con su carrera en España.
Larrañaga durante su trayectoria se caracterizó por atravesar distintas etapas, que marcaron, cada una de ellas, diferentes técnicas, usos de colores y temáticas que se manifestaron en sus pinturas. Algunos de los temas elegidos fueron el paisaje, el retrato, pero sobre todo el Carnaval y el Circo.
Durante su tiempo en Córdoba, su estadía en Madrid y, a su regreso, el paisaje serrano de Tandil, fueron la inspiración en su primera etapa como artista. El género paisaje tanto urbano como rural, frecuentado a lo largo de su vida, se plasmó de manera deslumbrante en sus obras.
“Máscara”, su más
brillante etapa creativa
Además de continuar pintando paisajes, Enrique fue uno de los retratistas mas reconocidos en su época. Su esposa, Isabel Roca, fue modelo en dos de sus óleos más relevantes “Mi esposa” y “Retrato de la esposa”, ambos del año 1937. Los retratos ocuparon un lugar destacado en la exposición como también aquellas escenas de la cultura popular. Es así que, a partir de la década del treinta comenzó un periodo donde el autor se dedicó a pintar carnavales, disfraces y mascaras relacionados con la tradición popular. Esta temática esta espléndidamente representada por “Máscara”, pintada en el año 1937 cuando el autor logra su más brillante etapa creativa, como señalara el curador en el texto de la publicación que acompaña la muestra.
Roberto Amigo, en el libro publicado por el MNBA, añade además: “…las figuras de Larrañaga, paradójicamente, son menos solitarias cuando se las representa individualmente. En la serie Mascaras los fondos son resueltos con telones, una marca ya distintiva de su obra, aunque era un recurso plástico habitual para armar con solidez el espacio de una representación. Sin embargo, Larrañaga no trata de armonizar la figura con el fondo, sino trata de contrastarla con violencia, llegando a su punto máximo de calidad plástica en 1937, con Máscara, del Museo Municipal de Bellas Artes de Tandil. El extraordinario violeta del vestido atrapa la vista inmediatamente, pero no está solo en el riesgo cromático; rosas, verdes, amarillos y azules también distancian a la dama enmascarada del telón terroso. Es necesario visualizar estas pinturas en el contexto de los salones de los años treinta: un golpe visual y efectista, entre centenares de telas…”.
Fue así que durante el período que abarcó desde 1931 a 1936, obtuvo distinciones en todas las categorías a nivel nacional, provincial y municipal, al mismo tiempo que el respetuoso reconocimiento de sus colegas, de los críticos y del público. Los reconocimientos excederán las fronteras del país, recibiendo premios en el exterior como la Medalla de Oro en la Exposición Internacional de Paris en el año 1937. La obra de Larrañaga por aquellos años constituye, nítidamente, el momento más alto de su vida creativa, de su talento y de su eximio oficio.
Alberto Petrina, director nacional de Patrimonio y Museos, agrega “… la época mas sólida, de mejor técnica fue durante los años 1931 a 1936, cuando alcanza los triunfos oficiales. En esa época los cuadros más ponderables, significativos y vigorosos, reveladores de un singular pincel, son El Mudo, Carnaval, Máscara, Riña de Gallos, Mister Teddy, El Tonto Bonilla, Figura y Arrieros. Es el lapso del barroquismo formal”.
Comenta la profesora Indiana Gnocchini: “La participación del Mumbat, por medio de una de las obras más acabadas de un período del artista en dicha exhibición, significó el reconocimiento del valor patrimonial con el que cuenta el reservorio de Tandil y, por otro lado, la búsqueda criteriosa de mostrar a nuestros referentes nacionales con un verdadero sentido federal, dado que muchos de los trabajos reconocidos en la curaduría pertenecían a museos del interior del país. Es de esperar que éste sea un camino de acercamiento entre el Museo Nacional y este Museo Municipal de Bellas Artes, así como otros museos de diferentes ámbitos de nuestro extenso país. De esta forma es posible abordar un itinerario completo, o casi completo de la vida de valiosos artistas, sumando esfuerzos y reconociendo la significativa tarea que realizan los muesos de otras esferas -municipales, provinciales- en el cuidado y conservación de nuestra historia.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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