El Mumbat sigue sumando propuestas
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Una de las maneras de generar un intercambio, que concrete el federalismo, fue recibiendo y evaluando materiales de artistas de otras ciudades de nuestro país. De ese modo, promover muestras y actividades que unan experiencias entre los artistas y el espectador, como así también sus historias, trayectorias y formas de interpretar el arte. Podríamos decir que ello sucedió el pasado año cuando artistas de provincias como Entre Ríos -Guillermo Vezzosi-, Chaco -Mario Quinteros- y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires -Osvaldo Decastelli- consiguieron que el espectador se sumergiera en un mundo tridimensional de figuras en alambre, papel y cartón. Muestras complejas que se alejaron del plano bidimensional extendiendo sus pretensiones al espacio. Líneas, dibujos, colores, estructuras de gran altura, sorprendieron a los visitantes.
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Figuras destacadas
Este año el Museo atraerá, como lo hace invariablemente, con innovadoras propuestas que van desde el realismo contemporáneo, ilustraciones y esculturas acerca del universo femenino, convocando a artistas como Fernando O‘Connor, Marina Dogliotti, Betina Sor, Inés Vega y Pablo Bernasconi, entre otros.
Fernando O’Connor, un artista argentino, que comenzó su carrera como hiperrealista en la década del ´90 como resultado de su interés por la figura humana. Con el tiempo, ese interés se extendió a otras formas llegando a reflejar la unión de estos dos intereses en la composición única de cada pintura. O’Connor expresa que “hay que entender que el realismo contemporáneo no es sólo la continuidad de un discurso estético, es también una forma de no quedarse con el recurso de la manera como única identidad, o de la pura subjetividad expresiva al desarrollar un lenguaje, jamás he confiado en mi estilo personal como única apoyatura de mi trabajo, a mi trabajo se le han ido incorporando además de una fuerte formación académica, tanto búsquedas personales, como influencias, e incluso exigencias externas, a la larga, la impronta de uno siempre está ahí, organizando los componentes, que es para lo que sirve y no más que para eso; creo que la sobreabundancia de estéticas personalistas son un redil para los egos crispados de nuestro tiempo”.
Miradas diversas
Asimismo, miradas diversas quedarán significadas en las propuestas de tres escultoras que vincularon su material en una muestra acerca de lo femenino. Marina Dogliotti hace hincapié en lugares comunes que asocian lo femenino con lo íntimo y profundo, en contraste con lo masculino. El gusto por las formas dinámicas, de movimientos cíclicos y colores vivos, el uso de la arcilla y la relación de lo humano con el mundo vegetal, remiten constantemente al no-tiempo y no-lugar, aquel cosmos en que la mujer fue, es y será una con la naturaleza y por fuera del devenir histórico social e individual. En cambio, Betina Sor suele inscribirse en una estética de escultura hiperrealista de temática contemporánea. Podrán verse mujeres guerreras o “damas duras” que visten materiales de origen natural (ramas, espinas, rosas, raíces), junto con cueros, remaches, plomo, chapa y alambre. Los materiales forman vestidos que funcionan a la vez como jaulas, como nidos o receptáculos en que se alojan y protegen, y también como armaduras para la defensa y el ataque. Y, por último, Inés Vega incorporará el humor como ingrediente distintivo pero sutil. Sus esculturas son como muñecos, mujeres de trapo con rostros enmarcados por medios o cuerpos de gesto surrealista y desproporcionado. Cada una de ellas se exhibe en una base integrada a la pieza y que la completa. Vega reconoce una atracción por el carácter un tanto siniestro de los muñecos, su parecido y a la vez distancia con lo humano y sus posibilidades dentro del grotesco. A la hora de pensar en una mirada desde lo femenino, encontró su manera de comunicarlo en la superposición de elementos contradictorios o disímiles, la desproporción y el gesto irónico que permite el pensamiento crítico.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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