El Municipio y el Banco de Alimentos incorporan al plan de alimentación comunitaria a familias celíacas
En un plan piloto hasta diciembre, diez familias con enfermedad celíaca seleccionadas por la comuna podrán acceder a 3 kilos de harina por mes, además de los restantes alimentos incluidos en el plan.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEsta nueva etapa entrará en el marco de un convenio ya firmado entre la Secretaría de Salud local y el Banco de Alimentos, mediante el cual 230 familias seleccionadas por problemas de salud reciben semanalmente frutas, verduras, y alimentos secos.
Acompañaron en el encuentro al jefe comunal, el director de Atención Primaria, el doctor Ignacio Gilabert; Mónica Bufor, la titular de la Asociación Celíaca Argentina filial local; y del Banco de Alimentos, Mario Bañiles y Gabriela Llorente, el director ejecutivo y la presidenta, respectivamente.
En primer lugar, Ignacio Gilabert explicó que “estamos trabajando con el Banco de Alimentos desde hace ya varios años en un programa de alimentación comunitaria y venimos también trabajando con la Asociación Celíaca, por otro lado, para lograr acercar a las familias con enfermedad celíaca los alimentos, y principalmente, a la educación”.
Detalló que “el programa consta de tres patas, uno es poder ofrecerles algo de los alimentos necesarios; por otro lado, los controles de salud; y la educación, todos los talleres que damos. Este es un trabajo en conjunto, siempre hemos colaborado en lo que es la logística, la distribución, y en buscar las personas que más necesitan”.
En tanto, Mónica Bufor, aclaró que “la idea fue de la Asociación Celíaca Argentina, nosotros trabajamos y sabemos lo que cuesta hacer la dieta sin gluten y más tener un panificado, los precios de las harinas en el mercado de Tandil están a un valor que no es lo que corresponde porque están vendiendo el kilo a 65 pesos cuando del mostrador de la fábrica está saliendo a 30 pesos; no al público, en La Plata, no hay tanta distancia, se podrá abonar un flete pero es una barbaridad”.
Entonces, argumentó que “sabemos que hay un montón de celíacos que vienen a la asociación y necesitan la harina porque un chico quiere un pan o una galletita, y a través de Mesa Solidaria nosotros fuimos conociendo a las personas del Banco de Alimentos y aceptaron alojar nuestras harinas así que acá estamos en el convenio y nos acercamos al Municipio porque ellos son los que elijen a los beneficiarios a través de la trabajadora social”.
“Un nuevo desafío”
Por su parte, Mario Bañiles explicó que “para el Banco de Alimentos es un nuevo desafío el poder articular entre estas tres instituciones, para nosotros el primero fue trabajar con el Estado, la verdad es que arrancamos probando, creemos que para el Estado también ha sido un desafío trabajar con una ONG. Estamos muy contentos y agradecidos que nos hayan aceptado como un eslabón más para trabajar con el fin de ayudar al que necesita, sobre todo con el área de Salud, además el que tiene un problema de salud no tiene el alimento para poder cumplir su dieta”.
Confirmó que “con la Asociación Celíaca de Tandil, a través de Mesa Solidaria, nos conocimos y nos pareció prudente y necesario aliarnos para meterlos dentro del plan de alimentación saludable que ya veníamos trabajando con el Municipio”.
Las primeras familias
En esta primera etapa, Gilabert anunció que “vamos a arrancar con diez familias, entregándoles tres kilos de harina por mes, tenemos un listado de personas que se han ido acercando a los barrios. Esto es un gran aprendizaje y el conocimiento lo tiene la Asociación Celíaca, son los que dan los talleres y nos ayudan a acompañar a estas familias en esta tarea que es muy difícil, cocinar con estas harinas especiales es difícil. Esto es un trabajo de educación muy fuerte y de entrega de mercadería a los que más necesitan”.
“Porque -aclaró Bufor- obligatoriamente las familias que reciben la harina tienen que hacer el taller, queremos que también los niños comiencen desde chiquitos a elaborar sus panes porque comprarlos, como dijimos, es tan caro que necesitamos que aprendan para que puedan tener los panificados”.
Por último, Bañiles adelantó que para poder hacer crecer el proyecto, como desafío restaría a futuro “tratar de sumar al sector privado, a empresas que esponsoreen el programa y nos ayuden a llegar a más gente”.
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