El Museo de Bellas Artes de Tandil, en la revista Viva
?Corot aprovechó lo mejor del neoclasicismo, el realismo y el romanticismo y con sus paisajes vaporosos inspiró el impresionismo, dice Segura mientras repasa una y otra vez las hojas de la revista Viva del porteño Clarín, donde aparece su nombre y el análisis de esta obra donada por Mercedes Santamarina, adquirida en París en 1925 y patrimonio del Museo, que el artista dirigiera en los noventa.
?Es un paisaje pastoral pintado a orillas de un lago ubicado en las afueras de algún pueblo francés. Rodeada de árboles, la mujer campesina recoge ramas que le servirán para leña mientras hace pastar a su vaca. Pintado entre 1860 y 1868, este óleo de Camille Corot (París, 1796-1875) es una reliquia del Museo de Bellas Artes de Tandil, donada en 1971 por Mercedes Santamarina, quien la había adquirido en París en 1925.
Precursor del impresionismo, Corot desarrolla su producción entre el neoclasicismo, el realismo y el romanticismo. Sus primeros pasos en la pintura los realizó a los 26 años, en los talleres de Achille-Etna Michallon y de Jean-Victor Bertin, donde aprendió los principios de composición. En los años treinta estudió a los paisajistas holandeses y flamencos del siglo XVII, como también a sus contemporáneos ingleses.
Si bien muchos de los artistas de su época se detenían en el ?paisaje urbano?, debido al crecimiento de las ciudades por el impacto industrial, sus aportes los realizó dentro del género del paisaje. Sus viajes por Italia ?en 1825, 1834 y 1843- fueron decisivos para el estudio de la luz, lo que será un sello dentro de su producción. En las pinturas de estos años, donde copia directamente de la naturaleza, Corot organiza la composición a partir de una estructura simple otorgándole especial atención a la incidencia de la luz sobre los volúmenes. Este proceso dio lugar a un concepto totalmente nuevo de la pintura de paisaje, en el cual, además, solía crear atmósferas vaporosas, a medio camino entre lo real y lo ideal.
En 1837, en tanto, realizó sus primeros desnudos, tema que retomó, con especial brío, en la etapa final de su vida.
Corot influyó mucho a sus contemporáneos, como los de la Escuela de Barbizon (1830-1870), un grupo de paisajistas liderados por Theodore Rousseau que rechazó la tradición académica e insistió en el estudio directo de la naturaleza, au plein air, sin retoques posteriores en el estudio, tanto como a la generación más joven que con el tiempo nutrió a los pintores del movimiento impresionista.
Los elementos que estructuran la composición de ?Paisaje con vaca? son el enorme y espeso árbol en la parte izquierda, la vaca con la humilde campesina en la mitad derecha del cuadro que contribuye a equilibrar junto al árbol sin hojas la gran masa vegetal, y el espejo de agua, que duplica la aldea que se percibe en la lejanía y se estrecha hacia el horizonte dando lugar al amplio cielo.
La elaboración, especialmente de los árboles y el follaje, es muy típica del estilo tardío de Corot, que se caracterizó por una amplia variación en las pinceladas y en la consistencia de la pintura. También son propias de este período las notas de color en la figura humana.
Sobre su arte, nada menos que Charles Baudelaire refirió: ´Corot asombra (?) aunque lentamente; en verdad encanta poco a poco; pero tienes que saber cómo penetrar en la ciencia de su arte, para él no hay un resplandor deslumbrante sino por doquier un rigor de armonía que es infalible´?.
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