El Museo Tradicionalista Fuerte Independencia recibió vestidos de novia de más de cien años
En diálogo con El Eco de Tandil, Mirta Leonardi y Ana Rave contaron la historia de la llegada de estos trajes y su ubicación en el museo.
El primero que ingresó al patrimonio fue un vestido de color negro, con corset, que data de 1912. El mismo fue legado por Mery Pla y había pertenecido a María Ressia de Fredes, abuela de la donante.
Rápidamente se produjo ?una seguidilla rarísima de vestidos de novia, camisones antiguos, corpiños, sombreros… El museo era muy masculino en su conjunto y esto nos dio la idea de realizar un rincón femenino?, explicó Mirta Leonardi.
El segundo y tercero arribaron juntos, por donación de la familia Garaguso-Echelini. Habían pertenecido a Modesta Crivelli de Echelini y databan, uno del siglo XIX, y otro de principios del XX.
El cuarto llegó gracias a la colaboración de Sara de los Santos de Schimpf. El vestido, datado en 1909, lo había lucido su abuela materna, Joaquina Araolaza de Lazcano, casada con Juan Ignacio Lazcano.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailAparición femenina
Según Ana y Mirta, el museo era un reducto de hombres, donde las mujeres estaban presentes, sin verse o destacarse. A partir de la llegada de los vestidos pudo crearse un rincón específico con todos los objetos de uso femenino. Eso estableció una presencia ?porque desparramadas por el museo, estas piezas no decían nada?, indicó Ana Rave.
?El museo tiene un perfil muy fuerte del hombre en el campo, en la historia. La mujer estaba, pero no se veía. Ahora tenemos elementos de uso diario femenino?, dijo Mirta.
Fernando Santa Cruz, del Museo de Arte religioso, fue el responsable de asesorar al personal del museo. Pronto les informó que poseían un material muy valioso, debido a que quedan pocos vestidos antiguos en circulación.
Pasos a seguir
Cuando sumaron los cuatro modelos, decidieron mostrarlos al público. Para ello tuvieron que pedir los maniquíes a una tienda antigua fuera de la ciudad, ya que todos los modelos que existían eran demasiado altos y tenían mucho busto. ?Los vestidos se veían chiquitos y en los maniquíes que nos prestaron, que eran pequeños, quedaban abiertos?, explicó Ana Rave. Fue ?complicadísimo, sobre todo porque se ve que las mujeres eran muy pequeñitas. El uso del corset favorecía que fueran tan chiquitas. Ahí apareció la idea de que se casaban cuando eran púberes?, explicó Mirta Leonardi.
Respecto al asesoramiento de Fernando Santa Cruz, Mirta aseguró que ?te hace disfrutar detalles de los vestidos que, de otra manera, no podrías apreciar?, y Ana Rave agregó ?nos parecía que un vestido estaba reciclado con elementos modernos pero él nos dijo que era de la época… los canutillos son de vidrio?. Por ejemplo, los vestidos han sido realizados en materiales como gasa labrada, puntillas antiguas, brocato y otras telas que hablan de la costumbre de época.
En la muestra sobresale uno de los modelos de novia tiene pollera y chaqueta, por separado. La chaqueta calza por encima de la pollera y la envuelve ?los diseños, que son lindísimos, sorprendieron a muchísima gente… También te asombra que las telas hayan llegado tan bien?, afirmó Mirta.
Con todos los datos recabados y el espacio puesto a punto, el público comenzó a circular por la sala y recibió la muestra con admiración, ya que no pensaban que podían exponerse vestidos de novia. Además, como recrearon ambientes, los mismos pudieron apreciarse en su contexto. ?En su conjunto, recrearon un momento y cada vestido contó quien lo tenía, la época, la indumentaria, porqué lo usó?.
Razones para dar
Los motivos de las donaciones se deben a distintas causas, pero mayormente, como afirma Ana Rave ?cuando mueren los mayores, los hijos tienen que desocupar las casas. Tirar los objetos da pena, no se quieren o pueden vender y prefieren donarlos?.
Por ejemplo, la primera señora que donó un vestido, lo hizo porque durante mucho tiempo éste había sido usado para desfiles y cada vez que lo empleaban, le producían una rotura o un desgarro. Con esta experiencia, decidió que en el museo estaría más cuidado.
Otro de los vestidos debió ser lavado porque estaba muy amarillento. Para protegerlo, lo trataron con jabón blanco, aseándolo con la yema de los dedos, en una bañera, para que se esparciera con comodidad. ?Fue el que mejor quedó. Intentamos blanquearlo y se logró, porque la tela estaba en muy buen estado. Son géneros muy resistentes, pesados y por eso sobrevivieron en el tiempo?, afirmó Ana Rave.
La muestra en sí fue una sorpresa para la comunidad museística porque si bien no son ?elementos relacionados con alguien conocido, sí te cuentan qué se hacía en la época?, aseguró Mirta. Por su parte, Ana indicó que el temor de la gente mayor a perder sus objetos hace que el museo cuente numerosas piezas que cuentan la historia de las personas comunes o hablan de la costumbre de época.
Según Mirta Leonardi, el espacio se construye desde el cariño por los objetos de los que los donan y la continua llegada de vestigios de historia. Además, el estudio de los mismos y la preparación de los responsables de la institución hacen que el museo tradicionalista sea dinámico, cambiante, ameno y siempre nuevo al paseante que lo visita.
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