El Oído agudo
LA HISTORIA NO OFICIAL
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLejos, distante de las declaraciones públicas realizadas por el Intendente respecto a la salida de Oscar Maggiori, fueron los rumores que llegaron a este Oído desde el seno del gabinete sobre la reunión mantenida por el escándalo de la radicación del auto en un paraíso fiscal en tierras correntinas.
Como se informó, finalmente Lunghi respondió a las preguntas mediáticas sobre los motivos de la renuncia de “su amigo” al frente de la Usina, aludiendo a una conversación “correcta” en la que no se pusieron de acuerdo por la radicación del auto en un paraíso fiscal a nombre del hijo. Palabras más, palabras menos, el jefe comunal resumió que al no haber coincidencia de criterios el ingeniero le presentó la renuncia.
Empero, dicha charla cordial no habría sido tal. Empleados y colaboradores que trabajan en cercanías al despacho del jefe comunal aún sufren el retumbe en sus oídos los gritos (e insultos varios) que propinó puertas adentro, que resonaron en los pasillos y los escuchó hasta el más distraído de los circunstanciales habitantes del palacio municipal.
Es que al criterio de Maggiori, el escándalo era menor (hombre de cuero curtido con batallas varias) y se iba a disipar en cuestión de horas. Al menos pretendía una salida elegante, si por elegancia se entendía dejar la función en el recambio que el pediatra tiene pergeñado para el próximo año.
A tal punto habría sido la ira de Maggiori a la hora de aceptar que tenía que irse que el pediatra debió recurrir a otros soldados (Marcos Nicolini y Matías Civale) para que fuesen luego a la casa del renunciado a contenerlo y, de paso, evitar que al ingeniero se le ocurra vociferar cuestiones internas que hacían a una relación que se terminó y que podrían afectar la imagen del Intendente.
HUMORES TRAS LA DESPEDIDA
A propósito de la renuncia obligada, trascendió que con el paso de las horas y ante la virulenta reacción de Maggiori al entender injusta la partida, el pediatra incluso transitó por dudas y arrepentimientos a la hora de la decisión tomada, especulando que tal vez había sido apresurada la resolución tomada en caliente. Pero, rápidamente, sus principales colaboradores le aconsejaron no dar marcha atrás.
Ya la noticia de la dimisión era tapa en todos los medios y no se podía volver sobre sus pasos.
Pero los malos humores no quedaron ahí. Más de un colaborador intentó con relativo éxito realizar un trabajo de inteligencia en pos de descubrir cómo aquel informe de ARBA había llegado a manos de la prensa, lo que en definitiva desató la furia radical.
Lo llamativo –o no tanto- es que dicha información salió del seno del centenario partido. Es más, las miradas apuntaron a un hombre de familia tradicional del radicalismo vernáculo que se lo apoda con un alimento que suele acompañar las mesas de cumpleaños infantiles: chizito para más datos…
CASI DA UN PORTAZO
En medio de renuncias y renunciados, quien amagó con pegar un portazo fue el recientemente convocado Fabián Pagge, comisario inspector retirado que el lunghismo convocó para coordinar lo que será la Policía de Prevención Local.
El hombre, que goza de la simpatía del Gobierno y el reconocimiento ciudadano por su labor al frente de la Departamental policial y por eso se lo convocó, se vio ninguneado, con falta de poder de acción a la hora de coordinar la logística de la fuerza por venir, incluso sospechando que lo estaban “usando” para algo que en verdad (no pocos lo consideran así) el Gobierno no está convencido, ni interesado en avanzar.
A saber, a todas luces el lunghismo se vio obligado por las circunstancias a aceptar la nueva fuerza, como en otras inversiones que hacen a la prevención de la seguridad, tal el caso del centro de monitoreo. En ese ánimo (o desánimo), todo parece realizarlo con fórceps en la materia.
Finalmente, parece que alguno se dio cuenta de la incomodidad y fastidio que evidenciaba Pagge y se lo convenció de tener paciencia, que en breve iba a tener la injerencia que merecen sus antecedentes a la hora de trabajar en lo que se viene.
MAS CAMBIOS
El último movimiento en la estructura municipal estuvo dado por el alejamiento de Gabriel Bayerque de la Dirección de Inspección General para administrar el sistema de gestión que se implementará en la transición hasta la creación de la Sapem. Alejandra Marcieri, titular de Habilitaciones, se quedó al frente de ambas reparticiones.
Ahora otra de las direcciones donde se proyectan cambios es en la de Turismo. Y ya se manejan algunos nombres para reemplazar a Ernesto Palacios.
Entre las tres o cuatro alternativas aparece Alejandro Bonadeo, actual titular de Espacios Verdes Públicos, área encargada del mantenimiento y del diseño y ejecución de las intervenciones de nuevos predios.
Según pudo saber este Oído las autoridades entienden que el perfil del ingeniero sería más que idóneo para manejar las relaciones con el sector privado vinculado a la actividad que más impulso recibió en el último tiempo.
PERSONA NO GRATA
A propósito de Bonadeo y más allá de las buena consideración que se ha ganado en el paladar lunghiano, el responsable de Parques y Paseos no cuenta con las mejores relaciones con el personal de planta, más bien todo lo contrario. Los empleados hablan de un destrato y una altanería que provoca rispideces y generan una mala predisposición en las distintas cuadrillas que tiene a su cargo. Un reciente caso sería el botón de muestra: cuentan que un empleado que cumplía funciones de mantenimiento en el anfiteatro tuvo necesidad de ir al baño y se topó con el imprevisto de que no había papel higiénico. Aprovechando sus minutos de descanso, salió a comprar papel y se topó en la calle con el director, quien lejos de escuchar las razones de su estadía fuera del lugar de trabajo le aplicó una suspensión de diez días. Al realizar su descargo finalmente se negociaron que los días de suspensión fuesen tres.
JUICIO POR JURADOS
Tal se vino informando en ediciones pasadas, es un hecho que en el territorio bonaerense, y en Tandil también, comiencen a realizarse los juicios por jurados, en aquellos casos que la ley prevé (hechos graves con penas en expectativa que hablan de 15 años como mínimo -homicidios, violaciones, etc.-). la pregunta del millón es cómo se van a hacer, teniendo en cuenta la falta de infraestructura que la sede judicial local cuenta.
Empero, las autoridades ya habrían sido lapidarias como tajantes: “se hacen con lo que hay, no hay más presupuesto”. Léase, los actores locales deberán rebuscárselas para coordinar y reorganizar las actuales instalaciones para intentar que la nueva instancia se realice lo más prolija que se pueda, dentro de las limitaciones evidentes.
En ese tren de incertidumbres, uno de los trastornos tendrá que ver con la logística para convocar a los eventuales integrantes del jurado (todos ciudadanos del departamento judicial de Azul, pero ninguno de Tandil), y todo lo que implica su traslado y estadía en la ciudad. Es que la ley alude al pago de viáticos para el jurado, entre traslado y comida, pero no habla de alojamiento, por caso.
Cuentan a este Oído que los funcionarios judiciales respiraron aliviados en los últimos días, ya que había un caso por intento de homicidio que se iba a celebrar de esa manera, pero el defensor del imputado desistió (le asiste el derecho a elegir el sistema) de la idea y optaron por un juicio tradicional.
UN MEDICO A LA DERECHA
Todavía se escuchan los coletazos de lo que se señaló como una asamblea caliente, muy caliente, de los médicos que integran el Círculo Médico, quien eligieron sus nuevas autoridades frente al cimbronazo económico que los obligó, incluso, a desprenderse de algunos servicios que la entidad contaba.
En ese marco, podría sintetizarse que los jóvenes galenos tomaron la posta y no dejaron de señalar sus serias diferencias con los “veteranos”, quienes evidentemente no supieron administrar los recursos de una empresa señera de la ciudad. Principalmente se apuntó a dos médicos de la anterior comisión directiva que podrían, incluso, afrontar alguna querella frente a la millonaria deuda que dejaron y que deberán afrontar los profesionales en pos de sanear la institución. Unos 18 millones de razones serían más que suficientes para emprender la embestida judicial.
LOS COLORES QUE FALTARON
Este jueves, en el marco de la inauguración de la nueva planta de Molinos Clabecq, en el Parque Industrial, faltó la tradicional cinta de color celeste y blanco que suele ser el centro de atención de fotógrafos y presentes. Este detalle no menor fue en el que se detuvo –con perspicacia- el padre Antonio, de la parroquia Nuestra Señora de Begoña, tras realizar una invocación religiosa y bendecir las instalaciones.
Con una sonrisa dibujada en su rostro, dijo: “pensaba que habría una cinta celeste y blanca acá, pero me parece que un hincha de Independiente está enojado porque le ganamos el campeonato, y por eso no la puso”.
Obviamente, el jefe comunal, reconocido simpatizante del rojo, realizó una mueca y se rió, aunque en su interior –seguramente- le habrá querido retrucar, pero se abstuvo. El silencio, muchas veces, vale más que mil palabras…
“PREGUNTALE A EVITA”
La semana pasada se llevó a cabo una reunión entre los vecinos del arroyo Langueyú, el intendente Miguel Lunghi, el secretario de Obras Públicas Mario Civalleri y concejales.
Una de las personas que participaba del encuentro le pidió al Intendente que coloquen carteles con los nombres de las calles en el barrio y que, además, pongan “Tandil, lugar soñado”, como en el resto de los que hay en la ciudad.
Lunghi le respondió que sólo en algunos carteles dice “Tandil, lugar soñado” y en otros no. A lo que el joven respondió: “bueno, por eso en la mayor parte de la ciudad dice esa frase”. Y la discusión continúo hasta que el Intendente lanzó: “si no me creés, preguntale a Evita” (ya que el joven tenía una remera con la cara de Evita). “No hablo con los muertos”, respondió.
Claras fueron las intenciones del jefe comunal que aprovechó la oportunidad para intentar mostrar que detrás del reclamo vecinal, está la agrupación política Movimiento Evita. Lo cual, por cierto, no va en detrimento del reclamo justo de los vecinos que viven a la vera del Langueyú.
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