El Oído agudo
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailNo se puede hacer más lento
A principios de esta semana, ya promediando marzo, el Boletín Oficial publicado en la página web del Municipio tenía como últimos decretos del Intendente los del mes de noviembre. Es decir, presentaba unos tres meses de atraso.
Los decretos son los documentos que acreditan los actos administrativos de los gobernantes. En este caso, del jefe comunal Miguel Angel Lunghi. Y no cabe ninguna duda de que deben ser públicos.
Rastreando los motivos del atraso, este Oído pudo saber que la Secretaría de Economía y Hacienda venía atrasada con los decretos, ya que faltaba darle forma a algunos aspectos vinculados con el presupuesto. Nada fuera de la norma teniendo en cuenta que se pueden reservar estos actos y el Tribunal de Cuentas no suele hacer objeciones.
Nobleza obliga, una vez cursado el reclamo, la respuesta fue rápida: al día siguiente cargaron más de 600 páginas con la información de los actos de gobierno del Intendente.
Falsa alarma
Buenos reflejos demostró tener un conocido martillero de la ciudad esta semana, cuando creyó que intentaban asaltarlo. Todo sucedió cuando se encontraba hablando por teléfono con un amigo y le golpearon la ventana de su oficina ubicada en Maipú al 600. Rápido de reflejos, el ex candidato a intendente le dijo a su interlocutor: “Me están asaltando”.
Sin dudarlo, el amigo dio aviso a la policía y un móvil frenó en el céntrico local. Entonces, el martillero explicó que era una falsa alarma, que se había asustado al observar que le golpeaban la vidriera.
Afortunadamente, no pasó nada… De todos modos, resulta llamativo que el tandilense medio viva sobresaltado por la inseguridad. En el sector de los martilleros está plenamente justificado a raíz de los múltiples robos acaecidos en los últimos meses.
Candidatos
Tal se ha escrito en esta sección, el sciolismo parece encaminado a presentar sus candidatos rumbo a las primarias y posterior general legislativa, llevando como fórmula candidateable a los actuales concejales Néstor Auza y Mario Bracciale, quienes según encuestas, son los que mejor miden en el paladar tandilense desde el justicialismo.
Pero dichas posibles candidaturas estarían sujetas a lo que se acuerde arriba, léase entre el kirchnerismo y sciolismo en la provincia, por lo que por estas horas –creer o reventar- no sería de extrañar que en definitiva no haya competencia interna entre ambos sectores y los actores locales terminen siendo candidatos de una sola lista. Lo que no haría más que tragar más de un sapo a varios dirigentes del peronismo vernáculo.
Marcar territorio
En tren de tragar sapos y no quedarse afuera del eventual armado más allá de las fronteras serranas, cuentan a este Oído que el mutualista Raúl Escudero está atento a estos entuertos y se muestra agazapado para no perder terreno, a sabiendas de sus diferencias ya expuestas abiertamente con el veterinario ex rector de la Unicén.
Al respecto estaría organizando un encuentro gastronómico cuyo poder de convocatoria le servirá para medir y medirse internamente y marcar territorio para no padecer lo de otras elecciones, cuando fue desplazado de cualquier posibilidad de ingreso al Concejo.
Recelos kirchneristas
A propósito de luchas intestinas justicialistas, no pocos dirigentes considerados dentro del kirchnerismo puro u ortodoxo dejaron evidenciar su fastidio sino encono por las recientes apariciones mediáticas del otrora candidato peronista y ex concejal Javier Levigna.
Las molestias radican en que precisamente un hombre que renegó del ideario nacional como provincial y fue la cara del peronismo que compitió contra el Gobierno nacional ahora resulta el vocero del bossismo a la hora de mediatizar las críticas al lunghismo.
Habrá que ver hasta dónde llegan los reparos y si no se trata de digerir un sapo más dentro del serpentario que a veces resulta ser el justicialismo tandilense.
Sorpresa
Quienes parecen descolocados, incómodos como sorprendidos son las autoridades sanitarias de la ciudad frente a la “fiebre” política en la que se ha transformado el debate por la terapia infantil.
Sin decirlo abiertamente, tanto secretarios como directores de salud, no sólo deben soportar estoicamente la ira de un Intendente que se ve sacudido por el asunto, sino que también navegan en un mar de incertidumbres porque no saben ni cómo se implementará la terapia ni de quién dependerá, entre otros aspectos.
Pero la improvisación no sólo alcanza a estos menesteres, también se los vio incómodos a la hora de salir a la palestra frente al anuncio de Nación, y enfrentar las cámaras y el debate sobre el tema. Entre bambalinas se escuchó tanto a Nicolini y secretarios como directores congeniar qué decir y qué responder cada uno de ellos frente a lo que claramente quedaron sorprendidos.
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