El panorama que dejó un año para recordar
Se cerró un año boxístico que en el orden nacional dejó como saldo la difícil retención de su corona mundial en la casa del retador por parte de Pigu Garay. La paridad en defensas del título de Omar Narváez con Carlos Monzón, en cantidad, pero no en calidad, y el medio título que logró holgadamente ante Bute el argentino Sergio ?Maravilla? Martínez. Sí, medio título porque ahora vienen en forma de pizza y se pueden tomar por porciones.
Lo más llamativo ha sido la convocatoria que suscitaron las dos más importantes damas del boxeo argentino. Marcela ?La Tigresa? Acuña y Alejandra ?Locomotora? Oliveras abarrotaron un Luna Park, que no se veía con semejante cantidad de público desde su reapertura con Narváez-Rivas. Caso extraño, mientras que los propulsores de estas carteleras femeninas en los Estados Unidos prácticamente las han dejado olvidadas, en nuestro medio ha sido lo más atractivo del año.
Ha habido varias frustraciones, la mayoría ya palpitadas desde Ezeiza aunque la más degradante del boxeo, sin precedentes, fue la de Sergio (ex Rocky, ahora apodado ?El Mentiroso?) Medina que no le bastó con un papelón de minuto y medio ante Juan Manuel López sobre el cuadrilátero, sino que a su llegada a la Argentina aseguró que ?peleé amenazado, si no perdía en el primer round, me mataban?. Era tan infantil y estúpida la excusa que terminó confesando que fue todo un invento.
En Tandil tuvimos nuevamente boxeo y es de destacar que hubo tres match makers diferentes. García, Vega y Ledesma. Los valores más destacados fueron Joaquín Alvarez y Marcelo Mesa. La venida del campeón sudamericano Fernando Saucedo tuvo un atractivo notablemente inferior al de los combates amateurs.
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