El papá de Ayelén grita la inocencia de su hijo y pide que investiguen al entorno de la mamá
Walter Rolando, papá de Ayelén, huele, percibe, ese escenario y tal vez por eso aceptó hablar con este Diario para salir a defender a su otro hijo, sobre quien pesan las principales sospechas, a quien tiene a su cuidado desde aquella noche en que dijo despertarse y toparse con el cuerpo tendido de su hermana muerta.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailDesconsolado, tal vez inconscientemente en medio de su dolor, piensa que ya perdió a su hija y que podría perder a su hijo si lo sindican como responsable del homicidio, siendo que terminaría preso, lo más parecido a un camino casi sin retorno.
Por eso, grita la inocencia y pide desesperadamente que la pesquisa le dedique el mismo ahínco para evacuar otras pistas que versan sobre las dudas que primeramente se tuvo, pero que con el paso de las horas fueron descartadas; aquello de los rituales umbandas y el entorno de su ex esposa, mamá de la niña muerta y el hermano sospechado.
Es que ella eligió otro camino. Tras las primeras horas del macabro hallazgo de su hija en la casa, dejó en claro sus sospechas sobre su otro hijo por el trágico suceso y nunca más lo vio.
Walter Rolando no duda en direccionar la acusación a su ex mujer y su entorno. Habla de sus difíciles días. Ayer, digiriendo su divorcio y aceptando que su ex mujer lo engañaba con su hermano. Que con mucho sacrificio igualmente crió a sus hijos a los que veía cotidianamente más allá de las diferencias con la mamá y todo lo que la rodeaba. A ese entorno, el papá quiere que se investigue. Al pai umbanda y todos aquellos que practicaban ese culto en la propia vivienda donde montaron un altar en el que practicaban los rituales.
“En 2006 me separé para dejarle la casa a ella y los chicos. Ella inició una relación con mi hermano y yo seguí aguantando un montón de situaciones por los pibes. Fueron situaciones difíciles, humillaciones, pero jamás de violencia. Veía cosas muy raras, empecé a tener sospechas, pero yo no entraba en la casa, desde que me separé nunca más tuve la llave de la casa. Iba a la puerta y retiraba a los chicos”, reseña Rolando tratando de contextualizar la situación familiar y, a partir de allí, disparar sus sospechas hacia el entorno de la mamá de Ayelén.
Las sospechas
“Había cuatro personas que tenían llave de la casa, quienes practicaban ritos umbanda. Me consta por todo lo que se encontró ahí adentro” (la casa).
-¿Tus hijos le decían algo sobre esas prácticas?
-No, mis hijos estaban amenazados. Tenían miedo y como todo chico se tenían que dedicar a otra cosa. Estas personas entraban y salían dos o tres veces por semana y los vecinos corroboran eso. Mi hermano, el pai, siempre estaban en la casa.
Mis dudas es que la madre apuntó a mi hijo. Cuando pasó el hecho, primero lo contuvo y a la hora lo estaba acusando en la comisaría.
Cronología de la noticia menos pensada
Rolando recordó aquel día: “Estaba en el Sindicato (de los Municipales) y más o menos a las 21 me fui con un compañero hasta mi casa. No era el día que me tocaba ir a buscar a mis chicos pero igual siempre me daba una vuelta porque ellos estaban solos. En unos 20 minutos, aproximadamente, estaba en la casa y toqué timbre y ni el nene ni la nena me contestaron. Entonces seguí con mi compañero que estaba en la esquina y ahí lo llamé por teléfono. Mi hijo me atendió y me dijo que estaba durmiendo, que no había escuchado el timbre”.
Sobre la curiosidad de que su hijo estuviera durmiendo a esas horas tempranas de la noche, dijo que “es natural porque como están muchas horas en la escuela cuando llegan a la casa llegan fundidos y es muy natural tirarse a dormir”.
Rolando añadió que “llegaron con la hermana juntos a la casa cerca de las 19, tomaron la leche. La ayudó a hacer un poco la tarea a ella y se fue a dormir, mientras mi hija se quedó levantada. Mi duda es que mi nena en ese momento le abrió la puerta a alguien o ya la estaba adentro esperando”.
-¿Su hijo qué dice?
-Nada, no recuerda nada porque él se durmió.
Lo que pasa es que de la entrada de la casa a la cocina (el chico dormía en una cama allí), y al fondo de la casa hay más o menos 10 metros y una puerta intermedio. Entonces si cerrás esa puerta del otro lado no escuchás nada.
Yo los conozco a mis hijos, cuando él se duerme tiene el sueño muy pesado.
La nena no se resistió, cosa que también es muy raro. Se tenía que haber resistido de alguna manera. Por eso mi sospechas que había alguien adentro esperando…
Y allí Rolando vuelve sobre su hipótesis: “Mis sospechas tienen fundamento. Si hay tres o cuatro personas que tienen la llave de la casa o estaban ellos, o se la pudieron dar a otro”.
Eran dos hermanos unidos
-¿Tiene sospechas o está seguro de que otras personas tenían la llave de la casa?
-Estoy seguro, por los dichos de mi hijo, él me lo confirmó. La madre declaró que habían cambiado la cerradura y es mentira, porque seguían teniendo las mismas llaves.
También es mentira lo que dijo el hijo del pai Arturo, que iba a la casa a ayudar a hacer las tareas, a lavar la ropa y demás. Eso no es verdad. Mis hijos hacían todo. Se cocinaban, lavaban, todo.
Me parece muy raro que me hayan tomado muestras de sangre, de ADN, a mí, que estaba afuera, que no entraba en la casa y a esa gente que entraba, no. Yo no tengo problema en someterme a la Justicia, pero esos que estaban en la casa también tendrían que hacerlo. Porque esta mujer, la madre de mis hijos, no está bien psíquicamente.
-También se especuló con la posibilidad del juego de la asfixia entre tus hijos…
-No, descartado, no. Mis hijos se criaron muy unidos, eran muy compañeros. Lo que pasa es que lamentablemente mi hija este último año había tenido muchos cambios.
-¿Cambios?
-Cambios. Tenía sospechas y por ahí no le di demasiada importancia porque especulé con la etapa de la adolescencia y demás. La madre le había prohibido tener relaciones con la familia paterna. Hacía dos años que no iba a ver a la abuela. Conmigo empezó a tomar distancia.
Mi hija participaba de esos ritos de mie… con la madre, porque ellas dormían juntas, mientras que mi hijo quedaba en la cocina y no quería saber nada de esas cosas. Muchas veces me contó que se ponía los auriculares para no escuchar lo que hacían en esa habitación con los rituales.
Acusaciones
-Usted insiste en el entorno de su ex esposa…
-Si, yo sospecho que a mi hija la mataron dentro de ese grupo umbanda. A los tres días que falleció mi hija ya estaban vaciando la casa, ese mismo grupo de personas. Otra duda que tengo es que la madre esa noche (la del crimen) quiso salir unas dos horas antes del trabajo (cumple tareas en el Hospital hasta la noche), y no la dejaron salir. No sé porqué se quiso ir antes del trabajo. Eso me lo enteré después.
Son todas dudas. Después de un teléfono particular de una amiga la llamó mi hijo -a la madre-, tipo 22, 22.15, pero el teléfono estaba apagado. Después cuando llega a la casa lo primero que hizo fue llamar al pai.
No es normal en una madre que en una hora pasó de consolar al hijo a acusarlo. Todavía no estaba confirmado qué había pasado, si se trataba de un accidente o un asesinato y ya lo estaba acusando al hijo.
También el grupo de personas que están con ella declararon contra el nene. Dicen que vieron las peleas previas que hubo entre mis hijos, pero no es verdad. Tendrían peleas como cualquier hermano, pero nunca la agresión física.
Ahora también me encuentro con otra situación muy triste. Vendieron la casa, cuando no se puede porque hay una escritura provisoria. Esta mujer se pasó por cualquier lado al hijo, a mí. Por eso mis dudas, porqué tanto apuro para desprenderse de las cosas de la casa y hasta de la propia casa.
Tengo mucho dolor, todavía no pude hacer el duelo de mi hija y se llevaron todo de la casa, la vendieron. Encima la Justicia me investiga más a mí que al entorno de la madre.
-Respecto a su teoría, resulta sospechoso que alguien haya entrado a matar a su hija sabiendo que su hijo estaba también en la casa…
-Si, bueno… hay que esperar los resultados de los peritajes y los estudios que le hicieron a mi hijo. Por ahí como ella -la madre- trabaja en el Hospital le dieron algo para dormirlo profundamente.
Todo ese entorno de la madre no lo querían al pibe, porque él no participaba de nada de esas cosas raras que hacían.
Por eso tengo miedo de que nos pase algo, porque esa gente es pesada. Quiero dejarlo bien en claro: Si nos pasa algo a mí y a mi hijo, son ellos.
El dolor de padre
-¿Qué siente al saber que perdió una hija y sospechan que fue su otro hijo?
-Mi dolor es que ella -la madre- lo dejó tirado al hijo. Lo abandonó. Esa noche en la misma comisaría lo abandonó. Primero lo acusó, después lo abandonó y me lo tiró a mí. Igual no importa, a mis hijos yo los quiero y mucho, y ahora él está conmigo. Pero me duele ese costado de esa mujer, lo trató a su propio hijo como un trapo.
-¿Cómo son los días con su hijo, que debe saber que sospechan de él?
-Está bajo tratamiento psicológico. Está tratando de volver a llevar una vida normal. Va a la escuela, al club. Donde pregunten por mi hijo, donde sea, le darán un concepto excelente. Mi hijo nunca fue agresivo, ni raro. No fuma, no toma, no se droga. En todos lados hablan bien de mi hijo.
-De aquella noche del crimen a hoy, ¿pudo hablar con su hijo sobre ese día? ¿Qué le contó?
-No hablamos mucho de eso. Respeto sus silencios y esperando qué pasa con el tratamiento psicológico. Pero seguro que en algún momento va a hablar y contar las cosas que pasaban ahí adentro.
-¿Teme que su hijo vaya preso?
-Y, veremos… yo no tengo dudas de mi hijo, dudo de ellos. Si montaron un altar para hacer ritos umbandas son capaces de cualquier cosa.
-¿Cómo recuerda a su hija?
-Con una sonrisa, como la que tenía la última vez que la vi. Ella tenía mucha ilusión con la fiesta de 15 que iba a tener (se quiebra en llanto)… El dolor es inmenso, tanta lucha y se me fue tan pronto…
-¿Pudo hablar con los amigos de Ayelén?
-Me dicen que ella le tenía mucho miedo, terror, a la madre. Pasa que ella no expresaba mucho lo que le ocurría. Afuera de la casa era otra nena, disfrutaba de la vida. Pero no pudo disfrutar más de su cumpleaños que estaba organizando con mucha expectativa, con mucho esfuerzo.
Estaba organizando con el hermano toda la fiesta. Mirá qué mal se llevaban… invitaban al grupo de amigos de ella y de él.
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