El pequeño arrollado por el tren atravesó una compleja cirugía
Antes de ser visto por los vecinos, el nene caminó unos 70 metros tomándose la mano, que sólo se sostenía con parte de la piel. De inmediato fue llevado al Hospital de Niños, donde le realizaron las primeras curaciones. Pero por la gravedad de las heridas y ante la posibilidad de implante, fue derivado al hospital provincial Tetamanti de Mar del Plata.
Allí, la herida fue evaluada por un equipo integrado por traumatólogos y cirujanos plásticos y vasculares. “La operación de implante corrió serios riesgos de no poder realizarse”, contaron los médicos. Es que el accidente ocurrió a las 14 y Carlos entró a quirófano recién a las 20, lapso muy prolongado que casi excede el límite posible de “isquemia”, tiempo en el que la falta de circulación impide que la sangre alcance los órganos y tejidos del miembro.
“Pese al tiempo transcurrido, los médicos trabajaron con premura y nunca perdieron las esperanzas de realizar el implante. Esa actitud digna de la profesión que eligieron, hace que no tengamos más que palabras de orgullo por los cirujanos que tenemos en los hospitales públicos”, manifestó el ministro de Salud de la Provincia Alejandro Collia, a través de un comunicado.
El implante
La amputación fue a la altura del tercio medio del antebrazo, un poco más arriba de la muñeca, por lo que la cirugía implicó una minuciosa reconstrucción de la estructura ósea, tanto de la extremidad amputada como del hueso que quedó en el cuerpo. En la operación, que duró alrededor de 5 horas, se removieron los tejidos sin vitalidad y se unieron cada uno de los tendones, arterias y nervios.
“En los próximos días el paciente deberá someterse a otra operación para terminar de definir la vitalidad de los tejidos y para reconectar algunos músculos”, manifestó Escudero, quien si bien no trabaja en el Tetamanti, sí se desempeña en el hospital provincial Alende, en la misma ciudad, por lo que fue convocado por el equipo médico de acuerdo a su experiencia en materia de cirugía reconstructiva.
La intervención estuvo a cargo de los cirujanos vasculares pediátricos, Carlos José Vásquez y Pablo García Manzano y de los traumatólogos, Martín Faliesen y Juan Aceituno. “La siguiente cirugía servirá, además, para extraer parte de piel del abdomen y cubrir la herida del brazo”, explicaron los médicos.
Según el jefe del servicio de Traumatología del Tetamanti, Héctor Gabriel Salord, la evolución del nene es “muy positiva y mantiene un buen pronóstico”, aunque sostuvo que “habrá que esperar algunos días más para saber cómo se comporta el miembro implantado”. No obstante, indicó que actualmente la mano tiene buen color, temperatura y pulso.
“Después de dos días en terapia intensiva, Carlitos se recupera en una sala común acompañado por sus padres y otros familiares”, contó Jorge Vargas, tío del paciente. Y si bien aún no se sabe cuándo le darán el alta, dijo que el nene “se encuentra animado, con gran vitalidad y de buen humor”. u
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