El periodista Nelson Castro planteó una crítica mirada sobre la economía nacional
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En el cierre del ciclo de conferencias que formaban parte de La Nación Ganadera, el periodista Nelson Castro expuso sobre la realidad política y económica, tras lo cual respondió las consultas de los presentes.
Nelson Castro llegó al predio junto al intendente Miguel Lunghi, con quien se había reunido, y planteó ante la audiencia que “se viven horas complejas. Esto es la crónica de una crisis anunciada, producto de algo que se venía venir y que pudo haberse evitado”.
Considero “penoso ver cómo cada diez años, cíclicamente, estamos expuestos a problemas y a turbulencias económicas que sacuden profundamente nuestra vida”.
Para el analista “las cuentas del país son muy delicadas y lo que pasa con el dólar es el episodio menor de una circunstancia de déficit fiscal muy fuerte, con un mal manejo de un tema crucial para la Argentina y que produce desequilibrio económico, como es la inflación”.
Agregó que “un día -como una olla a presión- empieza a crujir eso de que con los índices del señor Moreno se iba a controlar la inflación” y atribuyó el momento político “complicado” del Gobierno a la situación económica, “de la cual ustedes están teniendo una repercusión palpable y muy clara con este proyecto de aumento impositivo que la provincia de Buenos Aires y –fundamentalmente- la Nación necesitan sacar”.
Posteriormente dijo que la revaluación influirá “en Bienes Personales, Ganancias y demás. Es un impuesto que viene de la Nación, que tiene grandes necesidades de recaudar del principal estado provincial argentino”.
Indicios concretos
Sostuvo que “junto con la quita de los subsidios de los servicios públicos y la necesidad del aumento de tarifas está marcando esta crisis de las arcas fiscales”.
Para Nelson Castro “la nacionalización de YPF también es producto de esto” y atribuyó al kirchnerismo el haber perdido el autoabastecimiento de energía “que se había logrado a partir de los contratos petroleros y una política de fuerte desarrollo. Argentina tenía décadas de autoabastecimiento que por primera vez se pierde en 2006/07”.
A partir de ese momento “comenzó a tallar fuerte muy importante el ítem de importación de energía en las arcas del Estado. Comenzó a aumentar progresivamente y llegó en 2011 a unos 10 mil millones de dólares”.
Tras marcar que el tema está en la base de la nacionalización de YPF, sostuvo que “el punto de vista objetivo hablamos de la complicidad de este Gobierno, que ha permitido llegar a este momento, del cual salir es muy difícil”.
Evaluó que “las medidas que el Gobierno viene tomando -sobre todo a partir de la nacionalización de las jubilaciones y los fondos de pensión- tienen que ver con una necesidad imperiosa del Estado nacional de hacerse de fondos. Vino luego la modificación de la carta orgánica del Banco Central, el pago de deudas con reservas y ahora lo de YPF”.
Pero “sus efectos benéficos sobre las cuentas del Estado tienen una duración más breve. La situación de desequilibrio se ve agravada por el insólito cierre de exportaciones que comienza a producir un parate muy fuerte de la economía. Se suma que la soja vuela en el mercado internacional pero la sequía afectó los rindes y todo lo que entrará no alcanzará para hacer frente a la necesidad que tiene el Gobierno de contar con dólares para hacer frente a la caja”.
Corralito verde
Nelson Castro también se refirió a “la decisión de guardar los dólares” al mencionar que “hay un fenómeno de inflación importante, que se registra desde 2007, de entre el 15 y el 25 por ciento”.
Paralelamente “el país ha actuado en una especie de convertibilidad tácita y el dólar no ha tenido el nivel de ajuste a una inflación acumulada de un 70 a un 80 por ciento. Ese debería haber sido el ritmo devaluatorio del país”.
Por lo tanto, el país “se encuentra en un problema clásico repetitivo de cosas ya acaecidas: cuando el dólar no acompaña a la inflación en una economía como la Argentina, fuertemente influenciada por el dólar, se transforma en una mercancía barata. Además, para los argentinos constituye un instrumento fundamental de ahorro y es un problema cultural”.
Recordó que “la gran devaluación de Brasil de 1999 no le preocupaba a la gente en valor del dólar y no tenía idea de su precio, ya que no formaba parte de su cultura, mientras que para el argentino sí”.
Para Castro, el dólar barato ha generado “un problema de competitividad, como consecuencia de falta de políticas impositivas inteligentes y de una parte del empresariado argentino con incapacidad de desarrollar una competitividad productiva”.
“Con un dólar barato y una inflación galopante, esto es el abc de cualquier curso de economía: la situación hace crisis porque el dólar se transforma en algo excesivamente barato, la gente se refugia en el dólar y un día se acaban. Eso está pasando y hoy no están todos los dólares necesarios para respaldar la cantidad de circulante que hay en la República Argentina”, enfatizó.
El periodista dijo que “el Gobierno no dimensiona que impedir la compra de dólares, en una economía dolarizada, termina afectando la producción en la Argentina. De mantenerse, tendrá un efecto paralizante de la economía”.
Ejemplificó que hay “suspensiones laborales en sectores muy importantes en la economía del kirchnerismo, como autopartes, que era una de las ramas más florecientes de la economía”.
Devaluación: inevitable
Nelson Castro dijo que “no surge con claridad cómo el Gobierno saldrá de este momento. Hoy tenemos esta situación del mercado paralelo y cuando hay una crisis, el dólar paralelo fluye. Cuando ocurre este brecha, le pone temperatura a la situación económica de crisis que se vive”.
Dijo que “el eufemismo de dólar blue está a 5,60 y el denominado fuga, que se pagaba a 6 pesos, marcan claramente la dimensión del problema. Hoy por hoy, la devaluación parece inevitable y éste es un tema muy complicado para una economía que está atada al dólar desde el punto de vista de la inflación”.
Aceptó que se trata de algo “muy duro y que al Gobierno le molesta y genera descalificaciones, pero es la realidad, y lo que se habla en el interior del Gobierno. El Gobierno tiene una situación interna muy complicada, ya que tenemos un ministro de economía que no existe, un viceministro con un protagonismo fenomenal que tiene una formación académica fenomenal, pero no tiene la más mínima experiencia. Es quien propugna el dólar desdoblado, que constituye el pasaporte a fenómenos más críticos, además de ser una vía para la corrupción, cuando no hay controles”.
Otra dificultad en el interior del Gobierno es “el poder que sigue teniendo Moreno y que no tienen forma de hacer que la Presidenta de la República tenga capacidad para escuchar otras voces, lo que habla de una situación crítica más profunda y de la necesidad de reconocer la crisis y actuar rápidamente, atacando a las causas con las medidas dolorosas que pueda haber, pero lo antes posible. Cuanto más tiempo pasa, más problema genera”.
Actitud pusilánime
Para Nelson Castro “hay una actitud pusilánime de un sector prebendario del empresario argentino. Personas de la Unión Industrial Argentina y demás están, increíblemente, callando esta realidad con una levedad de opinión que alarma por lo irresponsable”.
Consideró que “éste es un momento en el que las voces deben hacerse escuchar no para envenenar al Gobierno ni para desgastarlo. Se trata de que el Gobierno tome las medidas que corresponde para evitar los daños que va a pagar la gente”.
Advirtió que “se verifican retiros de depósitos en dólares importantes y la gente que tiene plazos fijos a vencer no los renueva, ante la incertidumbre. Hoy se vive lo que algunos denominan un corralito de dólar, situación que cuando uno la ve evolucionando, terminará obligando al poder a tomar decisiones. Es algo que día a día se complica”.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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