El PJ tandilense comienza a moverse, pero muy lejos de los intereses de la quinta de K
La convocatoria a las mesas chicas, que el presidente del Partido Justicialista Néstor Kirchner motoriza desde hace semanas para buscar avales a la candidatura de Alberto Balestrini como titular de esa fuerza a nivel provincial, profundiza un dato insoslayable para los propios ?pejotas? serranos: No hay contención en la superestructura.
Ninguno de los nombres referentes del peronismo de los últimos 10 años ni aquellos nóveles que pretenden ir por la presidencia de la sede de calle Pinto se han sentado en alguna de las mesas que K ha servido en territorio bonaerense.
Mientras tanto, se sabe que desde mañana y hasta el 22 de septiembre se realizarán nuevas afiliaciones y se renovarán otras, de cara a lo que será la contienda cerrada que se realizará el 30 de noviembre.
Se eligen en Buenos Aires, un Consejo Provincial, que cuenta con un presidente elegido por distrito único y 15 representantes ?por sectores?: 5 de mujeres, 5 de trabajadores y 5 de juventud. Además, están los representantes de las 8 secciones electorales bonaerenses, que se suman a los 134 presidentes de distrito.
Los movimientos de K fueron visibles y el ex mandatario eligió precisamente la Quinta Sección como primer escenario.
Fue el primer encuentro que hubo tras la crisis del campo, como parte de una estrategia global de la recomposición partidaria que lidera Kirchner para cerrar filas en el peronismo bonaerense con vistas a las elecciones de 2009.
Hubo reclamos por la falta de fondos para la obra pública y por los problemas de gestión que tienen algunas comunas, pero finalmente se acordó convocar a elecciones internas partidarias del PJ bonaerense para el 30 de noviembre.
En calidad de presidente del PJ nacional, Kirchner se reunió con una decena de intendentes de la Quinta Sección Electoral y se mostró dispuesto a unificar posiciones en un peronismo bonaerense que hasta hace poco tuvo picos de tensión con la Casa Rosada por el polémico proyecto de ley de retenciones.
Allí estuvieron, entre otros, el vicegobernador bonaerense, Alberto Balestrini, y los intendentes de los partidos de la Costa, Alvarado, Ayacucho, Balcarce y General Belgrano, entre otros.
La consideración del PJ tandilense en esa quinta de K es, por estos días, inexistente.
La intención real de Kirchner fue calmar los caldeados ánimos de varios intendentes del PJ que se quejan de la inflación, la falta de fondos para la obra pública y los enfrentamientos que sufrieron en sus distritos con el electorado por el extenso conflicto del campo.
Tras ese primer mitin, K sondeó otros puntos del interior.
Estuvo con una veintena de intendentes de la sexta y séptima sección electoral, que comprenden sobre todo a municipios de zonas con fuerte influencia del sector agropecuario.
El ex presidente los recibió en la residencia de Olivos, acompañado por el ministro del Interior, Florencio Randazzo, y el vicegobernador bonaerense, Alberto Balestrini, en el marco de los encuentros que viene realizando de cara a las elecciones internas, que convocó el oficialismo para renovar las autoridades del PJ bonaerense.
Del encuentro participaron, entre otros, los intendentes de Adolfo Alsina, Alberto Gutt; de Bahía Blanca, Cristian Breitenstein; de Coronel Suárez, Ricardo Móccero; de Monte Hermoso, Alejandro Dichiara; de Olavarría, José Eseverri; además del vicepresidente del Banco de la Provincia, Rafael Magnanini, y el diputado bonaerense del FPV, Marcelo Felliu.*
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