El pulso
Un plato agridulce para Navidad
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu email
Un sabor agridulce le quedó al jefe comunal en esta nueva Navidad al frente de la comuna. Parece ayer cuando disfrutaba de las mieles del éxito, con aquel contundente triunfo en las urnas, cuando un 50 y algo por ciento de los votantes lo eligieron por cuatro años más al frente de la comuna.
Sin embargo, la dinámica de la ciudad, el vértigo de los nuevos tiempos exigieron que aquello que a veces suena como una mera frase para la ocasión se haga más carne que nunca entre los lunghistas, con aquello que el triunfo, la confianza y el respaldo depositado por la mayoría de los ciudadanos no da más derechos, sino más responsabilidades.
Prontamente entonces se lo hicieron saber desde distintos sectores que, sin anestesia, comenzaron a demandar por asuntos coyunturales y otros no tanto, y que hacen a las prioridades como perfiles del Municipio que se pretende.
Así, autonvocados por la salud que pretenden un mejor salario siguen su curso en un reclamo hasta ayer desoído, pero que desde que se enrolaron en la Upcn, tendrán la chance de canalizar bajo dicha figura gremial su reclamo por una mejora salarial.
Mejora salarial que también es pretendida por el gremio de los Trabajadores Municipales bajo la conducción de Roberto Martínez Lastra, quien ya anticipó la negociación que se viene por el 30 por ciento, mientras se hizo eco de otra manifestación, la de las trabajadores sociales de Desarrollo Social, que pusieron el grito por el cielo por el desplazamiento de una compañera en desmedro de cualquier carrera profesional dentro de la orbita estatal a favor de favores políticos, con el consiguiente incremento de la planta de personal político que el lunghismo supo concebir.
Para colmo de males o reclamos, también familias autoconvocadas le realizaron una especie de escrache al jefe comunal que se disponía a disfrutar del Papá Noel en la Glorieta de la Plaza Independencia. Allí, el grupo de padres que demandan terapia en pediatría se toparon con un Lunghi que soltó una frase que descolocó a propios y extraños, cuando espetó que tampoco había terapia en otras ciudades y citó sin contemplaciones a Olavarría, donde se había cerrado.
En la era de las comunicaciones no tardó en llegar la respuesta del Municipio vecino, que lisa y llanamente desmintió los dichos del jefe comunal serrano, con diplomacia pero sin titubeos.
Así, se sucedieron reuniones de gabinete, llamadas telefónicas en pos de aclarar el entuerto. Primero tratando de certificar que lo dicho por Lunghi coincidía con la realidad. Cuando se verificó que no, entonces ensayar cómo se salía del bochorno. Así debutaría el jefe de Gabinete, Marcos Nicolini, con una respuesta fernandiana (en alusión al senador Carlos Fernández), con aquella costumbre de responder y aclarar sin responder ni aclarar nada. El yerro estaba hecho y había que tragarse el sapo que el propio Lunghi dispuso torpemente en la mesa.
Finalizando la semana llegaría una buena: la Provincia confirmaba el retiro del registro minero a las cuatro canteras comprendidas dentro de la poligonal. Notable gesto del mandatario bonaerense para cumplir con su compromiso con la ciudad y con un intendente de otro palo pero con quien supo concebir una alianza política casi infranqueable. Poroto para Lunghi también, que después de aquella incómoda frase de “ni una explosión más” salió airoso con un acto histórico como lo representa el cese de la actividad minera prácticamente en el corazón de la ciudad. Hasta ahora las explosiones siguen (algunas recién ayer recibieron la notificación oficial), adentro y fuera de la poligonal, pero es un avance para aquella premisa que se instaló en la ciudad de preservar sus sierras, su tesoro natural.
Sin embargo, la dinámica de la ciudad, el vértigo de los nuevos tiempos exigieron que aquello que a veces suena como una mera frase para la ocasión se haga más carne que nunca entre los lunghistas, con aquello que el triunfo, la confianza y el respaldo depositado por la mayoría de los ciudadanos no da más derechos, sino más responsabilidades.
Prontamente entonces se lo hicieron saber desde distintos sectores que, sin anestesia, comenzaron a demandar por asuntos coyunturales y otros no tanto, y que hacen a las prioridades como perfiles del Municipio que se pretende.
Así, autonvocados por la salud que pretenden un mejor salario siguen su curso en un reclamo hasta ayer desoído, pero que desde que se enrolaron en la Upcn, tendrán la chance de canalizar bajo dicha figura gremial su reclamo por una mejora salarial.
Mejora salarial que también es pretendida por el gremio de los Trabajadores Municipales bajo la conducción de Roberto Martínez Lastra, quien ya anticipó la negociación que se viene por el 30 por ciento, mientras se hizo eco de otra manifestación, la de las trabajadores sociales de Desarrollo Social, que pusieron el grito por el cielo por el desplazamiento de una compañera en desmedro de cualquier carrera profesional dentro de la orbita estatal a favor de favores políticos, con el consiguiente incremento de la planta de personal político que el lunghismo supo concebir.
Para colmo de males o reclamos, también familias autoconvocadas le realizaron una especie de escrache al jefe comunal que se disponía a disfrutar del Papá Noel en la Glorieta de la Plaza Independencia. Allí, el grupo de padres que demandan terapia en pediatría se toparon con un Lunghi que soltó una frase que descolocó a propios y extraños, cuando espetó que tampoco había terapia en otras ciudades y citó sin contemplaciones a Olavarría, donde se había cerrado.
En la era de las comunicaciones no tardó en llegar la respuesta del Municipio vecino, que lisa y llanamente desmintió los dichos del jefe comunal serrano, con diplomacia pero sin titubeos.
Así, se sucedieron reuniones de gabinete, llamadas telefónicas en pos de aclarar el entuerto. Primero tratando de certificar que lo dicho por Lunghi coincidía con la realidad. Cuando se verificó que no, entonces ensayar cómo se salía del bochorno. Así debutaría el jefe de Gabinete, Marcos Nicolini, con una respuesta fernandiana (en alusión al senador Carlos Fernández), con aquella costumbre de responder y aclarar sin responder ni aclarar nada. El yerro estaba hecho y había que tragarse el sapo que el propio Lunghi dispuso torpemente en la mesa.
Finalizando la semana llegaría una buena: la Provincia confirmaba el retiro del registro minero a las cuatro canteras comprendidas dentro de la poligonal. Notable gesto del mandatario bonaerense para cumplir con su compromiso con la ciudad y con un intendente de otro palo pero con quien supo concebir una alianza política casi infranqueable. Poroto para Lunghi también, que después de aquella incómoda frase de “ni una explosión más” salió airoso con un acto histórico como lo representa el cese de la actividad minera prácticamente en el corazón de la ciudad. Hasta ahora las explosiones siguen (algunas recién ayer recibieron la notificación oficial), adentro y fuera de la poligonal, pero es un avance para aquella premisa que se instaló en la ciudad de preservar sus sierras, su tesoro natural.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios