El pulso
Gestos en campaña
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Afianzado en el 46,7 por ciento de los votos obtenidos en las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias, Miguel Lunghi se permite dar un giro en sus más acérrimas opiniones y reconocer que el Municipio puede tomar cartas en el asunto de la inseguridad.
Fiel a su estilo, dejó ver en acciones concretas que se ocupa de uno de los temas en los que recibe más cuestionamientos de la ciudadanía y de parte de otros candidatos.
Dio un giro evidente al dejar de lado las constantes referencias a las competencias provinciales, tal como ocurrió hace meses con la problemática de las viviendas. Es una clara señal de madurez que debería resultar en un diálogo político franco y sincero en pos del bien común.
¿Una utopía? Tal vez, no lo sea.
Más allá de la puja con Néstor Auza por los guiños de Daniel Scioli, el jefe comunal recibió casi 2 millones de pesos para sumar veinte patrulleros a los catorce que se están por incorporar.
En la misma línea, aprovechó para pedir una comisaría en Villa Aguirre, para brindar respuestas más rápidas en la zona ubicada al norte de la Ruta Nacional 226. Es una de las demandas de los vecinos, que vieron la necesidad a partir de la expansión de la ciudad.
Pero además, en las últimas horas Lunghi le ofreció al jefe de la Departamental Juan Carlos Grecco colaboración ante los hechos graves que se registraron en la ciudad: el crimen de Luis Fernández en el barrio Palermo y el asalto que sufrió la familia Viglezzi en su vivienda de Avellaneda al 1400, durante la mañana del domingo pasado.
Al mismo tiempo, ayer el concejal y candidato a intendente por el PJ-Frente para la Victoria reunió a la tropa para debatir un documento a difundir y cuyo eje principal es la compleja problemática de la seguridad.
Si bien distintas voces coinciden en que es imposible alcanzar el delito cero, es imperioso intentar evitar que los indicadores crezcan en Tandil. Sin dudas, el nuevo estado de situación se explica en gran medida por la explosión demográfica y la expansión geográfica que ha experimentado la ciudad.
Da cierta tranquilidad el saber que existen posibilidades de que, a pesar del signo político del Intendente, la ciudad pueda recibir más herramientas del Estado provincial para combatir el delito. No es más que lo correcto, lo que debe ser, aunque la mayoría lo interprete como un gesto en plena campaña*.
Fiel a su estilo, dejó ver en acciones concretas que se ocupa de uno de los temas en los que recibe más cuestionamientos de la ciudadanía y de parte de otros candidatos.
Dio un giro evidente al dejar de lado las constantes referencias a las competencias provinciales, tal como ocurrió hace meses con la problemática de las viviendas. Es una clara señal de madurez que debería resultar en un diálogo político franco y sincero en pos del bien común.
¿Una utopía? Tal vez, no lo sea.
Más allá de la puja con Néstor Auza por los guiños de Daniel Scioli, el jefe comunal recibió casi 2 millones de pesos para sumar veinte patrulleros a los catorce que se están por incorporar.
En la misma línea, aprovechó para pedir una comisaría en Villa Aguirre, para brindar respuestas más rápidas en la zona ubicada al norte de la Ruta Nacional 226. Es una de las demandas de los vecinos, que vieron la necesidad a partir de la expansión de la ciudad.
Pero además, en las últimas horas Lunghi le ofreció al jefe de la Departamental Juan Carlos Grecco colaboración ante los hechos graves que se registraron en la ciudad: el crimen de Luis Fernández en el barrio Palermo y el asalto que sufrió la familia Viglezzi en su vivienda de Avellaneda al 1400, durante la mañana del domingo pasado.
Al mismo tiempo, ayer el concejal y candidato a intendente por el PJ-Frente para la Victoria reunió a la tropa para debatir un documento a difundir y cuyo eje principal es la compleja problemática de la seguridad.
Si bien distintas voces coinciden en que es imposible alcanzar el delito cero, es imperioso intentar evitar que los indicadores crezcan en Tandil. Sin dudas, el nuevo estado de situación se explica en gran medida por la explosión demográfica y la expansión geográfica que ha experimentado la ciudad.
Da cierta tranquilidad el saber que existen posibilidades de que, a pesar del signo político del Intendente, la ciudad pueda recibir más herramientas del Estado provincial para combatir el delito. No es más que lo correcto, lo que debe ser, aunque la mayoría lo interprete como un gesto en plena campaña*.
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