El pulso
05.02- Se fue enero y con él algunos asuntos que de todas maneras seguirán pendientes en la ciudad, en tanto y en cuanto se hable de lo que fue noticia en el pago y más allá también. Tanto la denuncia con pedido de jury contra un fiscal en particular y la justicia en general, como los hechos de inseguridad con víctimas varias, formaron parte de la agenda que se fue pero quedará, puesto que si bien las noticias se superponen sin solución de continuidad los denunciados como las víctimas necesitan respuestas. Más precisamente que se esclarezcan y que sean castigados los que resultaron responsables.
Y si se trata de trascender las fronteras serranas, Tandil se las ingenia para seguir en la mirada atenta de los medios nacionales. Ayer fueron aquellos graves hechos ventilados, ahora una alegría, como la presentación de Santamarina frente a nada más y nada menos que el último campeón del fútbol argentino, un Boca Juniors que se las vio fuleras y casi mordió el papelón.
Por lo demás, lo de aquí y ahora, sigue siendo eje de la atención mediatizada la manifestación de los municipales. Simpática para los adeptos, bochornosa para los detractores que gustan del paladar lunghista a la hora de la estética que la ciudad ostenta.
Ninguna oferta salarial hasta aquí convenció a la comisión directiva que, a estas alturas, debiera repensar en al menos su retórica. Resulta tragicómico estar reclamando por una legítima mejora salarial pero por otro lado decir que no van a responder a ningún ofrecimiento hasta que los compañeros regresen de vacaciones.
Para con el lunghismo, lo que ya representa una característica difícil de disimular. Su incapacidad de anticiparse a los problemas, topárselo de frente y sin aviso, y luego reaccionar como se pueda. Si ya resulta notorio cómo los funcionarios parecen estar dispuestos –salvo raras excepciones- a mostrarse sólo para las buenas con anuncios de obras u espectáculos como los de hoy. Pero poca cintura, sino ninguna, para capear las demandas sociales que se suceden.
Si hasta resultó necesario –dicen- que Provincia intervenga para negociar con algunos sectores combativos y así disipar cualquier movilización que entorpezca lo que será el show en la portada del Parque con un legendario artista internacional.
Allí estará Scioli y Lunghi, entonces, sin peligrosos moros en el Parque y muchos vecinos que aplaudirán el montaje pergeñado. Gobernador e Intendente disfrutando de lo que más les gusta y por lo cual tal vez se encuentre el por qué de esa buena sintonía. Mientras tanto los justicialistas de acá renegarán del ninguneo de su gobernador y radicales de más allá criticarán los gastos de la administración del ex motonauta en este tipo de evento que, precisamente un intendente radical con perfil vecinalista, le pidió que lo hiciera por estos pagos.
Y si se trata de trascender las fronteras serranas, Tandil se las ingenia para seguir en la mirada atenta de los medios nacionales. Ayer fueron aquellos graves hechos ventilados, ahora una alegría, como la presentación de Santamarina frente a nada más y nada menos que el último campeón del fútbol argentino, un Boca Juniors que se las vio fuleras y casi mordió el papelón.
Por lo demás, lo de aquí y ahora, sigue siendo eje de la atención mediatizada la manifestación de los municipales. Simpática para los adeptos, bochornosa para los detractores que gustan del paladar lunghista a la hora de la estética que la ciudad ostenta.
Ninguna oferta salarial hasta aquí convenció a la comisión directiva que, a estas alturas, debiera repensar en al menos su retórica. Resulta tragicómico estar reclamando por una legítima mejora salarial pero por otro lado decir que no van a responder a ningún ofrecimiento hasta que los compañeros regresen de vacaciones.
Para con el lunghismo, lo que ya representa una característica difícil de disimular. Su incapacidad de anticiparse a los problemas, topárselo de frente y sin aviso, y luego reaccionar como se pueda. Si ya resulta notorio cómo los funcionarios parecen estar dispuestos –salvo raras excepciones- a mostrarse sólo para las buenas con anuncios de obras u espectáculos como los de hoy. Pero poca cintura, sino ninguna, para capear las demandas sociales que se suceden.
Si hasta resultó necesario –dicen- que Provincia intervenga para negociar con algunos sectores combativos y así disipar cualquier movilización que entorpezca lo que será el show en la portada del Parque con un legendario artista internacional.
Allí estará Scioli y Lunghi, entonces, sin peligrosos moros en el Parque y muchos vecinos que aplaudirán el montaje pergeñado. Gobernador e Intendente disfrutando de lo que más les gusta y por lo cual tal vez se encuentre el por qué de esa buena sintonía. Mientras tanto los justicialistas de acá renegarán del ninguneo de su gobernador y radicales de más allá criticarán los gastos de la administración del ex motonauta en este tipo de evento que, precisamente un intendente radical con perfil vecinalista, le pidió que lo hiciera por estos pagos.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios