El pulso: Desaparecido en acción
La semana estuvo signada por otra lamentable noticia que hace al cierre de una fábrica, y con ella, la pérdida de puestos de trabajo. El drástico final de Apaz Madrid no es otra cosa que la crónica de una muerte (una más y van…) anunciada.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailAnunciada sobre todo por los actores involucrados, mejor dicho afectados, siendo que el involucramiento también debería ser de la clase dirigente que, una vez más va detrás de los acontecimientos.
A gritos desde la UOM se viene planteando y reclamando atención frente al inestable presente y peor futuro, principalmente porque la matriz de la producción metalmecánica sobre la cual se cimienta el mercado tandilense parece no haberse aggiornado a los tiempos – demandas- modernos.
Independientemente de la coyuntura nacional e internacional que obliga a repensar hacia donde debe ir el sector si quiere sobrevivir, al compás de la magra noticia se lucieron quienes tienen responsabilidades en la materia.
La intervención mediática del titular de Apymet, Omar Farah, al ser consultado sobre la problemática no hizo más que recalentar la tensa situación, y si bien el dirigente empresarial reconoció a modo de autocrítica el “exabrupto”, no hizo más que ventilar el verdadero pensamiento no sólo de él, sino se diría que de buena parte del empresariado local.
Si bien se orquestaron distintas operaciones mediáticas de escribas que revisten al plantel lunghiano con un sueldo municipal sin estabilidad, que daban cuenta de una eventual “sanción” del jefe comunal para con el empresario, sacándolo del cargo de síndico de la Usina, bien podrían agradecerle por sus fatales declaraciones, que no hicieron más que correr el foco de atención y salvar (también una vez más y van…) las ropas de quien hace gala de una cintura envidiable a la hora de dar la cara.
Pedro Espandaburu, secretario de Desarrollo Local para más datos, pareció invisibilizarse cuando los problemas acecharon. Siempre dispuesto a promocionar cursos académicos y transitar por el camino que más le asienta: el de la burocracia administrativa, no dio señales de vida. Apenas posó para las fotos a la hora del encuentro propiciado por el Concejo Deliberante desde la comisión presidida por Atilio Magnasco, también no caprichosamente expuesto a sabiendas de su candidatura electoral.
La oposición es sabedora que el área en cuestión sigue siendo un talón de Aquiles de la gestión, y por eso recurre en las respectivas campañas al asunto. Empero, al gobierno parece no hacerle mella, el radical responde con estadísticas y titulares que no se condicen con la realidad. Habla, por caso, de radicaciones cuando se trata de traslados, ampliaciones, y así, al compás de una gestión exitosa en otras aristas, surfea la ola, sin más.
Frente al escenario, no debería sorprender entonces que pase lo que se padece. La reacción con una comisión de seguimiento (otra más y van…), los paliativos asistencialistas para los que se quedaron sin trabajo, no harán más que engordar el costo político de un Estado municipal ya acostumbrado a administrar lo que existe, pero poco proclive a promover más desarrollo para que sectores como el metalmecánico se sostenga por sus propia fortaleza de competitividad.
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