El pulso: Y todos comieron perdices
Por más aires triunfalistas y capitalizaciones que se realicen en torno al resultado, lo cierto es que no todo lo que se vocifera en la calle luego se replica en el voto, y sino que se explique cómo un gran porcentaje mayoritario del electorado sigue votando por el modelo (sea el ortodoxo o sus tibias variantes) del que tanto se cuestiona.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLas cifras así lo expresan. Un analista radical no dejó de observar y reconocer el comportamiento de la clase media, votando en la interna del peronismo con el 56 por ciento en concejales y el 67 por ciento en diputados. “Es el pegame y llamame Marta”, ironizó el radical, cuya mirada no hace más que revelar que los votan por las mismas razones que se quejan. También esa tendencia en las urnas expresan otra arista del cual el radical obvia: no han sabido capitalizar el presunto humor social que buscaría una alternativa.
En el pago chico
Pasando a lo ocurrido en el pago chico, todos contentos porque el radicalismo ganó, y el justicialismo también. Toda victoria y derrota puede tener tantas lecturas como excusas, sin embargo es cierto que ambas fuerzas tienen porqué celebrar.
Tandil no estuvo exenta de la dispersión del voto y allí radicaba la preocupación lunghista por lo que podían deparar las urnas. Empero, hubo espaldas y estructura suficientes como para sacar una ventaja por sobre el principal acecho opositor. Son sabedores que la brecha se acortó, pero a veces –casi siempre- se dice que lo importante es ganar, aunque sea por un voto, porque las consecuencias de un resultado adverso, independientemente que sea en un comicio primario no definitorio, sí puede generar un rumbo, un ambiente hostil, enrarecido hacia octubre.
Reconocen que no fue la mejor de las campañas. El propio pediatra, que una vez más tuvo que trabajar no solo de intendente sino de candidato porque sus delfines no miden y se acostumbraron a hacer la plancha en las templadas aguas tandilenses, tuvo que gritarles para que despabilaran en la última semana antes del domingo de votación.
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