El punto de encuentro
A su turno, el propietario del taller situado en Pasteur y Duffau, Ricardo Barcala, indicó que la tarde del homicidio reparaba la moto de Núñez y aunque no terminó de solucionar un problema en los frenos, el dueño se la llevó.
Sobre el vínculo que los unía, dijo que el menor se trataba tanto con Sánchez como con Núñez, y que el 12 de diciembre de 2008 los tres se fueron separados.
Por otro lado, negó haber visto un arma en la casa de Sánchez, a quien visitó en al menos dos oportunidades. “Yo no dije en ningún momento eso”, sostuvo con insistencia cuando el fiscal le leyó que había declarado: “A los pocos días de empezar a ir a lo de Guillermo vio en la casa de Guillermo, arriba de la mesada de la cocina, tapado con una remera, un revólver calibre 38 cromado. Que el dicente lo sabe porque al ver el bulto se dio cuenta que era un arma, levantó la remera…”.
Por otro lado, relató que después del allanamiento, Guillermo Sánchez le dijo que “el pend… se había mandado una cag…” y que luego le pidió que fuera a declarar, ya que Mauricio Núñez y el menor habían cometido el crimen y “lo estaban hundiendo”.
“Lo que hayan puesto de más, no lo reconozco; de mi boca no salió”, reiteró en cuanto a la declaración que realizó ante la fiscal del Fuero Penal Juvenil, María de los Angeles Marsiglio, a cargo de la instrucción por la participación del menor.*
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