?El recital fue algo de otro mundo?
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La devoción que le profesan al Indio determinó que no hicieran mella en su voluntad las 16 horas de viaje para llegar en micro desde Zapala a Azul y luego esperar la combinación para arribar a Tandil.
“Somos ricoteros desde los 10 años y ésta es la primera vez que venimos a Tandil”, explicaron los jóvenes, que debieron tomarse algunos días en la cementera en la que trabajan.
Nada más que de viaje el presupuesto por persona es de mil pesos de pasajes, ida y vuelta, “a lo que tenemos que sumar la entrada y estadía. Salimos el viernes a las 14.30 y llegamos a Azul el sábado a las 6 de la mañana”, indicaron.
Pero eso pasó a segundo plano ya que “en Tandil la pasamos espectacular. Nos habían comentado que esto es hermoso, pero hay que vivirlo. Además, charlábamos que lo más probable es que vengamos a vacacionar a Tandil”.
Con El Eco de Tandil en la mano, los neuquinos acotaron que “paramos en el Hotel Dior, frente a la plaza, y pasamos por el Diario. Dijimos de comprarlo, para mostrarles a todos que estuvimos acá”, acotaron con orgullo.
“Gente macanuda”
Esteban Corvalán y Julio Estévez también llevaban para su tierra la edición especial que El Eco de Tandil dedicó ayer al recital.
“Esta es la segunda vez que venimos a Tandil y la pasamos bárbaro. Estuvimos un día y una noche, la gente es macanuda”, exclamaron al unísono.
Los jóvenes son de los tantos que pararon en el camping del Club de Pesca. “La atención allí fue muy buena y el recital fue algo de otro mundo”.
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