El River-Boca ya se juega con la polémica por las fechas
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Menos de doce horas después de consumada la décima fecha del torneo de Primera División,
Boca y River empezaron a jugar a su manera el clásico que sostendrán por los octavos de final de la Copa Libertadores, en una disputa donde buscan su beneficio con los días en los que se jugará la serie, primero en el estadio Monumental y luego en La Bombonera.
Por orden cronológico, el entrenador “xeneize” Rodolfo Arruabarrena tiró el primer dardo, en la madrugada del domingo, después del triunfo sobre Lanús 3-1 como visitante, sembrando dudas sobre el origen del cambio de día, respecto del que había anunciado en un principio la Conmebol.
Y con el correr de las horas aparecieron más voces: Juan Carlos Crespi, uno de los vicepresidentes de Boca, le apuntó también a River y a la empresa que televisa la Copa Libertadores de América (Fox Sports) por el posible cambio de fechas para la llave que enfrentará a los dos equipos más importantes de Argentina.
Para colmo, después del mediodía, el presidente Daniel Angelici salió a marcarle la cancha al propio Arruabarrena, al advertirle que estas cuestiones eran competencia de la dirigencia y que él sólo tenía que dedicarse a preparar el equipo.
Lo cierto es que toda esta catarata de declaraciones motivó también que la Conmebol saliera a aclarar que todavía no hay fechas definida para los duelos por los octavos de la Libertadores.
En un principio, había trascendido que serían el 6 y el 13 de mayo, ya que la semana del 29 de abril estaba ocupada para los equipos mexicanos.
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“Las fechas (6 y 13 de mayo) estuvieron aprobadas por todos los clubes, no sólo de Argentina. Creo que acá hubo un pedido de alguien, a River le conviene cambiar el día del partido”, disparó Juan Carlos Crespi. Sin embargo, este jueves se confirmarán los días para el superclásico y todo parece indicar que serán 7 y 14 del próximo mes.
De esta manera, ambos equipos tendrán 24 horas más para recuperar futbolistas tras el encuentro que disputarán entre sí el domingo 3, válido por la undécima fecha del torneo “Julio Humberto Grondona”. “River tiene un plantel corto y le conviene cambiar el día. Lo que pasó en la Sudamericana tampoco fue tan limpio. En este contexto, tanto a Boca como al fútbol argentino le tienen que dar una explicación de por qué quieren cambiar la fecha”, expresó en declaraciones a TyC Sports.
Además, Crespi indicó que a la empresa que televisa la Copa Libertadores “le conviene más que se juegue jueves y no miércoles por un tema de espacio en la grilla de programación”.
“No debería ocurrir que quieran cambiar las fechas de los partidos. ¿Alguna vez se cambió una fecha de la Champions League? Acá tampoco lo tenemos que cambiar, no se puede hacer así”, manifestó.
La dirigencia de River, a su vez, niega haber impulsado el cambio de fechas tal como afirma su histórico rival. Crespi se sumó a las quejas de Rodolfo Arruabarrena, quien al finalizar el triunfo ante Lanús expresó que “se jugará el 6 y el 13 como estaba pactado”.
“Tenemos dos semanas para trabajar y las fechas listas. La responsabilidad acá es de la televisión, porque las fechas estaban pactadas desde antes del Boca-River. Si hay cambio, se demuestran intereses, que no son sólo económicos. Es problema de River, esto es problema de ellos. No es limpio lo que está pasando. Voy a luchar por esto”, afirmó el “Vasco”.
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