El señor concejal
Durante dos años, entre 1958 y 1960, Ernesto Palazzo fue concejal por la Unión Cívica Radical Intransigente (UCRI).
El país retornaba a la vida democrática luego del gobierno de la denominada ?Revolución libertadora? (1955-1958).
Perón y su partido estaban proscriptos. Entonces, desde el exilio, el general ordenó a sus seguidores votar por Arturo Frondizi para Presidente de la Nación, que de ese modo derrotó a Ricardo Balbín (Unión Cívica Radical del Pueblo).
En Tandil ocurrió lo mismo, y de 18 concejales la UCRI logró 12.
?Yo iba en el noveno lugar, de relleno?, comenta Palazzo. ?Pero fue tan grande la diferencia que entré yo y tres más?.
?De los 18 concejales de entonces, quedamos dos sobrevivientes, Tita Brivio y yo. Tita fue siempre una gran luchadora. Actualmente está involucrada en una tarea muy humanitaria como el Hospital de Día para enfermos mentales. También fue pionera en Cretal, en la generación de energía eólica?.
-¿Cómo se manejaba el Concejo por la época?
-Teníamos un secretario rentado, Rogerio Smith. Un ayudante y dos ordenanzas. Era todo el personal. Las ordenanzas las redactábamos Lopecito (Alberto López, que era presidente del cuerpo), y yo. Mario Elissondo era el vice primero, y asumió como jefe comunal cuando falleció el intendente Roser, en 1961.
-¿Es cierto que a la familia de Roser hubo que ayudarla, tras la muerte del intendente?
-Sí, a tal punto de que Elissondo a partir de ahí donó todos sus sueldos a la viuda de Roser. El había asumido la intendencia con lo puesto. Nunca tuvo nada. Fue una persona muy querida. Una verdadera desgracia aquella muerte accidental.
-¿Qué recuerdos te dejó ese breve lapso como edil de la ciudad?
-El Concejo también resultó para mí un aprendizaje. Es una cosa nueva, se asiste a debates, se incorpora siempre algo. Antes, los proyectos se presentaban por bloques y no en forma individual. A mí me tocó presidir la sesión más larga, desde las 22 hasta las cinco de la mañana, porque se trataba la Ordenanza sobre funcionamiento de las salas cinematográficas.
-¿Y el trabajo en la Usina?
-Empecé en diciembre de 1947. La Usina tenía once años de vigencia y 5.000 abonados por entonces. Cuando me jubilé, en enero de 1986, después de 38 años, tenía 40.000 abonados. Juan Nigro fue el numen de la Usina Popular, pero no logró su objetivo de que fuese una cooperativa.
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