El Servicio de Tocoginecología del Hospital trabaja para propiciar el parto humanizado
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailCon entrada libre y gratuita, podrá participar el público en general para conocer los derechos de la mujer durante su control de embarazo, en el parto, la lactancia y los del recién nacido, basados en la Ley nacional 25.929 promulgada en 2004.
Motivado por esta singular ocasión, El Eco de Tandil realizó una visita al servicio del centro asistencial público y mantuvo una entrevista con su jefe Fernando Fernández y con la doctora Cecilia Paxote.
La sorpresa fue realmente grata, tanto por las condiciones en que se encuentra el área ubicada en el primer piso como por el espíritu del numeroso equipo de trabajo que viene avanzando lento pero firme en el camino de la humanización de los partos.
Un párrafo aparte merece la sala de parto, que está equipada con el tradicional sillón que permite cambios de posiciones pero además cuenta con el banquito de madera para los partos verticales, una soga, barras y pelotas para que la paciente pueda pararse, sentarse y ejercitarse con el objetivo de aliviar su tarea.
También brindan la posibilidad de bajar las luces y poner música, otorgando comodidad, calidez e intimidad a un momento muy importante para la mujer y su familia. Todo fue ambientado gracias a la tarea solidaria del personal del sector, que está consustanciado con este proyecto.
El inicio
“Hace dos años, por iniciativa de los integrantes del servicio, obstétricas, enfermería, los médicos, empezaron a ver un cambio sociocultural donde realmente se comenzó a prestar atención a un tendencia que se sigue a nivel mundial en cuanto al manejo del trabajo de parto y el parto en la mujer”, explicó el doctor Fernando Fernández.
El profesional destacó dos ejes muy importantes que se han revalorizado en el Hospital: el acompañamiento de la mujer antes, durante y después del parto por parte de un familiar o alguien que ella elija, y el respeto de todas las inquietudes en cuanto a en qué forma pretende tener su parto.
Durante todo el embarazo, la mujer recibe los controles e información sobre sus derechos –incluso en el curso de preparación para el parto- para luego, si todo es normal, poder elegir entre diversas formas de dar a luz: vertical, semisentada en el sillón, parada, en cuclillas.
El jefe del servicio indicó que todo transcurre en el marco del sistema integrado de salud, ya que en los controles del embarazo y a la hora de brindar información intervienen las salas de atención primaria más allá de que el parto se realice en el Hospital.
“Hay mujeres que no quieren que pase a la sala algún familiar o el marido. Muchas veces nosotros proponemos determinadas posiciones y ellas ya conocen una posición con la cual se llevan bien para tener familia. Lo importante, en definitiva, es que elijan, más allá de que elijan algo que se usaba antes o algo que se esté usando ahora”, valoró.
En este proceso de cambio que es gradual, el espíritu del equipo del Hospital es que “la mujer tenga todas las opciones al momento de tener familia y que tenga todo el acompañamiento. No siempre esto se logra. A veces por cómo se explica, cómo se entiende, existe la subjetividad. Los profesionales van a aconsejar, van a tratar de hacer ver lo que les parece mejor más allá de que la mujer es la que elige”, aclaró el médico.
Por este motivo, algunas mujeres comienzan el trabajo de parto con una idea y cambian de posición, pero siempre lo importante es poder optar y respetar sus tiempos, su intimidad, sus derechos.
En el Hospital, una prueba de la efectividad a la hora de ofrecer las distintas alternativas es que ya se han realizado unos 30 partos en el banco de madera, algo totalmente nuevo para la ciudad.
El doctor Fernández advirtió que “todos estos eventos se desarrollan en un marco donde el embarazo es de bajo riesgo. Siempre se está priorizando el tema de la seguridad. El bebé y el trabajo de parto deben ser controlados; se deben escuchar los latidos del bebé, observar la presión arterial materna y determinados parámetros para que, en el ánimo de que las cosas se resuelvan en forma natural, no dejemos pasar problemas o patologías que requieran un cambio en cómo se está llevando adelante el trabajo de parto”.
En este sentido, brindarle seguridad a la mujer e informarla ante eventuales cambios también es parte del respeto.
Los argumentos
“El parto o nacimiento humanizado se fundamenta en la valoración del mundo afectivo emocional de las personas. Es una consideración de los deseos y las necesidades de los protagonistas: la madre, el padre, el hijo por nacer; la libertad de la mujer y de la pareja para tomar las decisiones de cómo, dónde, con quién parir, que es uno de los momentos más fuertes de la pareja y de la familia”, explicó la tocoginecóloga Cecilia Paxote.
En este sentido, analizó que durante muchos años, con el fin de mejorar la morbimortalidad maternoinfantil se empezó a realizar el parto en las instituciones y se fue complejizando y medicalizando ese momento.
Desde 2003, en todo el mundo se intenta naturalizar este instante especial en las pacientes que tienen un embarazo normal y respetar que el parto puede ser de la manera que la madre lo quiera vivir, de acuerdo a su cultura, respetando los tiempos normales, haciendo una cesárea cuando es debido.
“Dentro de los cambios es importante reconocer a la mujer como protagonista, que es la que tiene que estar cómoda en la forma que va a parir, y el médico o la partera asistirla en la mejor forma que ella quiere tener”, agregó la doctora.
“En realidad, los médicos, las obstétricas, los enfermeros, siempre hicieron el parto humanizado adaptado al momento sociocultural que se vivía”, explicó el doctor Fernández, al tiempo que llamó a analizarlo en su contexto.
Por ejemplo, hace unos años los padres no participaban de los partos, tampoco iban a las consultas ni acompañaban en los estudios. Eso también está vinculado al cambio de roles, hoy el hombre se ocupa más de los chicos.
Otra modificación, además de la internación conjunta, es que se prioriza el contacto inmediato del recién nacido saludable con la mamá y el familiar para luego llevarlo a la revisión médica. Ese primer acercamiento en la intimidad favorece el apego.
De este modo, el Hospital trabaja para propiciar el parto respetado o humanizado, una tendencia en el mundo que cada vez cobra mayor relevancia.
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