El taller de picapedreros realizó un relieve de Ceferino Namuncurá para Las Tunitas
Dos galpones unidos conforman el espacio de trabajo donde los que aman la piedra, dedican largas jornadas de trabajo a crear.
Actualmente tienen en sus manos un relieve de Cerefino Namuncurá que está listo para ser emplazado en un predio donde se dispondrá una plazoleta para que la gente del barrio pueda disfrutar.
-¿Quiénes colaboraron en la realización del Ceferino?
-Fue un equipo que formamos con gente del taller. Estaba José Araolaza, Ana Paula Campos, Marcelo Bondi, Mario Paredes, Claudio Burgos, Ernesto Tesolini… Se hizo en un granito oscuro, que no es de Tandil.
-Comenzaron hace tiempo…
-El proyecto comenzó a fin de 2007, cuando se acercó la gente del centro comunitario de Las Tunitas con Alejandra Rocha y el padre Raúl Troncoso, con la idea de hacer una pieza del Ceferino Namuncurá. A principios de 2008 les confirmamos que lo íbamos a realizar y nos decidimos por un relieve. Se consiguió la piedra a través de la donación de Hugo Jarque. Es de 1,80 metro por 80 centímetros. Debe pesar unos 300 kilos. A principio de 2008 empezamos a diseñar lo que íbamos a hacer. La pieza la fuimos avanzando durante todo 2008. Ahora nos volvimos a comunicar y la idea es emplazarlo pronto.
Si hacemos la base y emplazamos la piedra, ya está. Parquizar se puede hacer luego… y el lugar va a estar listo para visitar.
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-¿Cómo se desarrolló el taller durante este año?
-Como inauguramos el vagón de piedra el año pasado, llegó gente interesada en iniciar. Empezaron personas nuevas que se unieron a los que venían trabajando y ya son unos once trabajando. Estamos cómodos, trabajamos bien, cada uno en su lugar.
Al haberse incorporado gente nueva, trae su personalidad para trabajar la piedra. Las piezas que ellos producen tienen un sello artesanal y único que venía haciendo el grupo que ya empezó hace un tiempo.
-¿Cómo les fue con el vagón de piedra?
-Lo abrimos en Semana Santa y tuvo muchas visitas. Nos faltó un detalle en la señalización, en el ingreso a la estación. La gente que pasaba y llegaba al lugar sabía que estaba, pero les daba trabajo encontrar el taller. Todos felicitaron a los que habían trabajado y los alumnos hicieron de guías. Todos salieron muy agradecidos. Es una alternativa para exponer.
-Y los alumnos se van dando a conocer…
-Hace poco expuso en Vieja Cantera Marcelo Bondi que es un alumno que viene con mucha producción y está haciendo una serie de esculturas y objetos en piedra. Con la gente del Museo de Bellas Artes se coordinó para que tuviera su primera muestra individual. Guillermo Rottoni lo acompañó con pinturas costumbristas. Es un logro individual para ellos, porque es su producción, su trabajo y su dedicación.
Pasos y reflexiones
-Después de la realización del Ceferino, ¿tienen pensado realizar otra pieza?
-Sí, la idea es hacer algo todos juntos para no perder la costumbre de reunirnos para donar a una institución de bien público o para el Municipio. La idea es no perder el diálogo con la comunidad.
-¿Cuáles son las debilidades y fortalezas del taller en este momento?
-Nos está faltando un baño más acorde, porque están viniendo alumnas y necesitamos mejorar eso, que no es presentable.
Por otra parte, tenemos una buena dinámica grupal que nos lleva a buen puerto, a pesar de las diferencias. Logramos buenos cierres, trabajar en forma colectiva.
La incorporación de las personas nuevas ha sido buena, se han sentido cómodas en la diversidad de lo que es el grupo de trabajo.
Además, pudimos sumar herramientas, como el martillo neumático que era algo que necesitábamos para trabajar. De a poco se van añadiendo elementos que ayudan y jerarquizan al taller por el tipo de piezas que se hacen.
En este momento Eduardo Rodríguez del Pino está haciendo una pieza para el sindicato municipal y está trabajando en el taller.
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