El Tercio, música en porciones generosas
Anoche, en Epoca de Quesos, iniciaron una serie de conciertos que se extenderá a lo largo de todos los sábados de enero y febrero. Siete presentaciones por las que irá desfilando un repertorio que incluye temas propios y algunas reversiones de clásicos del rock, del foklore y de otros géneros.
Parte de ese repertorio quedó plasmado en la primera placa del grupo (?El Tercio?, grabado en febrero de 2009), un disco ?a manera de carta de presentación?, según confiesa Nicolás Schrott, bajista.
Justamente, Schrott y Julieta De la Canal vienen trabajando juntos desde hace varios años. Un dúo que nació como dupla en Buenos Aires, donde ambos estudiaron música.
De regreso en Tandil, se fueron consolidando y dieron un paso fundamental con la incorporación de Guillermo Cappelluti.
Corría el invierno de 2007 y aquel trío convertido en El Tercio comenzó a hacer sonar sus primeros acordes. Pero fue el año pasado el de la consolidación del grupo; a una idea clara de hacia dónde ir se les sumaron el disco y unas cuantas presentaciones, que incluyeron un Teatro de la Confraternidad a sala llena.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailSobre gustos…
Hablando de aquellos inicios, Cappelluti recuerda que ?nunca fuimos una banda que hizo covers. Siempre hicimos bastantes temas de Juli y versiones de temas que nos gustaban. Darle una coherencia estética a todo el material que teníamos llevó su tiempo, su proceso. Al principio, los temas eran mucho más extensos y había mucha más improvisación. Nos gustan muchas cosas y encarrilar todas esas cosas diferentes lleva su tiempo. Al no estar tan encasillado en un género, suceden estas cosas. Pero está bueno también?.
-Si bien el abanico de posibilidades es tan amplio como la música misma, ¿se puede hablar de gustos parecidos?
Nicolás Shcrott: -Parecidos. No sé si iguales. En ciertos puntos coinciden.
-Algo por el lado de lo latinoamericano.
NS: -Sí, creo que eso dio el pie, lo folklórico. A mí particularmente me gusta mucho la música instrumental, en cualquier género. Vengo más de escuchar jazz o lo que está relacionado con el jazz desde el punto de vista del lenguaje. Durante mucho tiempo le metí pata a eso. Siempre con el hilo conductor del jazz, que es un lenguaje que se presta para la comunicación entre instrumentos. Quizás soy el que menos viene de la canción, de la parte poética, sin disgustarme, obviamente. El estudio me llevó por ese lado…
Julieta De la Canal: -En realidad escucho mucha música de todo tipo. No podría hablar de un referente especial. Sí me interesa más escuchar lo nacional, en nuestro idioma. Pero hay grupos internacionales que me gustan. La realidad es que durante un par de años creo que me encuadré en mí misma. Empecé a componer. La parte de escuchar canciones quedó un poco de lado. Básicamente, de cinco a seis años atrás que estoy tratando de definir cosas propias.
Guillermo Cappelluti: -Lo que siempre más escuché fueron canciones del rock nacional. Después, por cuestiones profesionales empecé a tocar mucho folklore. Mucho. Con el tiempo empecé a escuchar folklore que tiene que ver más con el rock nacional, que es por ahí lo que se está haciendo hoy con el folklore, que no es tan tradicional, sino que incorpora elementos de otros géneros. A partir del trabajo de juntarme con otros músicos, empecé a incursionar en el jazz. Esa música es tan grande, tan formativa que es como que te obnubila. Tenés ganas de experimentar. Sobre todo, en mi caso, en la armonía.
All that jazz
-Indefectiblemente, el que está muy compenetrado con la música, con lo instrumental, llega al jazz
NS: -Sí, aunque sea para escuchar. No necesariamente te tenés que meter de lleno y ser un jazzista. No tenés que ser un grosso en ese género para disfrutarlo. Uno tiene la ventaja, siendo músico, de entender muchas cosas porque lo hace con otro oído. El jazz tiene muchas cosas para escuchar o tomar. No necesariamente tiene que ver con el estudio, con aprenderse las escalas. Para mí, tiene muy desarrollado la comunicación entre los instrumentos. La otra vez mirábamos con Guille el video de dos pianistas muy grosos (Herbie Hancock y Chick Corea), era piano contra piano y los tipos se miraban y tocaban. Estaban charlando. Y uno que más o menos entiende, la pasa muy bien. Capaz que al que no entiende nada de música le puede sonar como algo medio raro, a veces. Para el que es músico es muy atractivo.
GC: -Entonces qué nos pasó: en una canción queríamos que tenga rock nacional, que a su vez tuviera algo de folklore con el lenguaje armónico del jazz. De repente eran muchas cosas. Sobre todo cuando se hace del lugar en el que cada uno va metiendo lo que se le ocurre. No hay nada pautado. Un tema puede ser de una manera y al otro show se cambió la versión o las velocidades.
-¿Suelen ocurrir estos cambios?
N.S.: -De hecho pasa.
J. D.C.: -Ni hablar si hay un invitado.
G.C.: -Si hay un invitado se adecua todo al invitado.
Propia identidad
-¿En aquel invierno de 2007 se veían como están hoy. Tenían esa proyección?
N.S.: Fue un `vamos a ver qué pasa…`
J.D.C.: -No había proyección. También las propuestas musicales son un poco así. Uno se toma cierto tiempo para ver qué pasa. Con el tiempo te das cuenta. Y después de dos años nos damos cuenta que somos una banda firme que sabe dónde vamos, adónde queremos llegar. Pero en ese momento, precisamente yo en mi cabeza tenía dos historias: una el dúo con Nico y otra cuestión mía, solista. Y hoy sigo igual. Pero creo que desde lo musical, desde lo profesional, sabemos dónde vamos.
-¿Y adónde quieren llegar?
G.C.: -Generalmente los grupos viven del presente. El músico vive de lo que hace hoy y lo va haciendo. La proyección es muy difícil para el músico, en general. Al menos desde la experiencia que tengo. Generalmente, viene dada de la mano de un tercero que te empieza a llevar por caminos que no te imaginabas o que te abre puertas. Y a su vez también vas proyectando, porque tenés pretensiones, querés que tu música llegue a más lugares. Este año nos gustaría viajar, empezar a recorrer la zona, ir a La Plata o Buenos Aires.
-¿Como objetivo, como sueño?
G.C.: -Encontrar el lugar en donde se pueda canalizar esta música. Convengamos que es verdad que lo que hacemos no es la música que más se está escuchando comercialmente. No es que nos impusimos estar en contra de lo comercial. Se da así. Entonces encontrar ciertos lugares o ciertos espacios donde esta música encuadre es un objetivo importante.
-Pero no es una música `difícil` la que hacen
G.C.:-El músico sincero, en cierto punto tiene que quedarse al margen de definir su música. Eso lo puede decir el que nos escuchó. Uno tiene la impresión de lo que hace, pero no lo puede definir del todo.
J.D.C.: -Sí podemos considerar que no somos algo que ya se vio o ya se escuchó. Surgió naturalmente y es lo que sigue pasando. Uno cree que tiene cierta identidad. El tiempo irá dando las pautas.
Un compromiso
-¿Esto de componer sus propios temas es todo un desafío? No es algo muy común.
N.S.: Yo no sé si no es algo muy común. Hay muchos compositores. No es lo más fácil, en realidad. Es mucho más fácil hacer un cover. Uno puede ser un buen músico y le resulta más fácil. Significa quizás un esfuerzo estético o simplemente, sin desprestigiar, interpretar es lograr una copia fiel y reproducirla. Y de hecho estás haciendo tu trabajo. Pero es un trabajo relativamente más fácil para el músico. Esto, en cambio, implica comprometerse más con lo que quiere decir el tema. Nos comprometemos los tres y tenemos que estar de acuerdo. Porque quizás mi interpretación es distinta a la de él y ambas no pueden convivir. Tiene que ver con las cuestiones técnicas pero con algo más de compromiso.
-Compromiso que puede ser doble, al momento de exponerlo ante el público, porque por un lado estás interpretando y también se pone a consideración algo propio, que como todo puede gustar o no.
G.C.: -Pero eso no te lo planteás. Porque si no, te encerrás en un círculo. Surge así y es una propuesta y a cuanta más gente le guste, mejor. No es que te olvidás que te están escuchando; tenés que responder a esa gente que te escucha. Pero siempre hay lugar para todo. Hay sitios en los que la música que hacés gusta y otros sitios que no. Toda la música es así. No todos vamos a los mismos recitales y muchos recitales diferentes se llenan de gente.
Tocar para vivir
-¿Son de ver bandas locales?
G.C.: -A mí lo que me sucede muchas veces es que además de este grupo, trabajo y toco con mucha otra gente, entonces no tengo el tiempo que me gustaría. O llega un sábado a la noche que no toco y me da fiaca. Un fin de semana que tengo libre me lo tomo. No obstante, he ido a ver muchas bandas.
-A vos Nico te gustan mucho Os Palmeiras…
N.S.: -Sí. Devadendish es otra banda que me gusta. De ir a ver, específicamente te diría tres o cuatro bandas. Y también soy abierto a nuevos grupos. Sucede que necesito nutrirme. Siempre sin desprestigiar, hay muchas bandas de covers que están interpretando temas que en realidad si bien lo hacen fenómeno, no siento que sea algo que a esta altura me nutra. Ante esas propuestas, te diría que no. Paso. Me gustan más las propuestas originales, de compositores. Y últimamente lo que estoy haciendo es en vez de ir a escuchar música voy a ver teatro. Una cosa que no había hecho nunca. Desconozco si son buenos o no, pero es nuevo, me resulta atractivo.
G.C.: -Es atractivo porque es algo que no hacés. Lo percibís de una manera diferente. Capaz que te sentás al lado de un actor y te dice `este la está pifiando` y vos estás muerto de risa diciendo qué bueno es.
-J.D.C: Yo, en general, como Nico. Tengo un par de bandas que me gusta ir a ver. Me han invitado de algunas bandas, para hacer temas de Soda, por ejemplo. Pero me interesan más las propuestas originales.
G.C.: -Creo que se está haciendo una linda movida original acá en Tandil. Hay muchos músicos ?muchos más que hace diez años- que no están cada uno en su gheto, sino juntándose, tocando entre sí. Una cosa de enseñarse, de aprender juntos. Eso ha cambiado mucho. Hay una generación más abierta a interactuar. También hay riesgo, sobre todo en una ciudad en la que el círculo es tan chico y la mirada del otro pesa bastante sobre la cuestión artística. Muchas veces lo que ha pasado es que se ha generado que cada músico haga su cuestión. Actualmente esta circunstancia se está revirtiendo bastante. Te lo dicen músicos más grandes: `qué bueno que ustedes están empezando a juntarse, que no tienen ningún drama, que se mezcle el que hace folklore con el que hace jazz…`.
N.S.: Un ejemplo puntual de esto somos un poco nosotros, pero muy muy así explícito, Os Palmeiras. Y otra cosas que hay que entender es que nosotros somos un poco más grandes. Por eso una banda de covers no me tienta tanto ir a verla, porque también uno está en otra etapa de la vida. Ojo, hay que pasarla. Como los pintores te hacen la copia de estudio, el músico también tiene que copiar para aprender su técnica. Pero llega un momento en que si vos estás en esta parte de intentar ser un compositor, te gusta ver tipos que hacen eso justamente. Es una etapa que tiene que ver con tu adolescencia, por decirlo así. En caso de Os Palmeiras son todos músicos jóvenes y tienen una propuesta interesante.
Discutir y crear
-¿Qué pasa en los ensayos, son metódicos?
G.C.: -No somos muy metódicos. Somos bastante colgados. Pero no porque no nos guste ensayar; sucede que nos juntamos a las ocho y nos agarra las diez de la noche todavía en veremos. No se sabe por qué. Hasta que uno dice, `che bueno, vamos a ponernos las pilas`. Realmente cuando uno trabaja y quiere que la música sea tan detallada, que llegue de una determinada manera, se necesita estar mucho tiempo juntos, tocando, descubriendo cosas. Ser tolerante en eso. No ponerse la gorra y decir y hay que ensayar y empezar de nuevo la lista. No.
N.S.:-Nos fuimos conociendo sobre el pucho. A Juli la conocía desde hace varios años pero no a Guille. Nos conocíamos obviamente, pero no tan íntimamente en lo musical. El factor humano es fundamental: te conocés hablando, compartiendo otros momentos no necesariamente con el instrumento. Muchas veces hemos discutido de cuestiones musicales. Y eso es muy nutritivo. De alguna manera, conocerse es empezar a respetarse. Si conocés qué le gusta al otro y qué no, aprendés a respetar. También digo que esto es una convivencia, como una pareja. Es tan difícil mantener una cosa como la otra; hay que cuidarla todos los días, fijarse en detalles. En definitiva, son relaciones entre humanos.
-Quizás más sensible que en otros ámbitos de la vida, ya que estamos hablando de arte.
N.S.: -Quizás si fuera una cosa comercial sería más fácil. El mayor problema sería la guita. Pero en esto, a veces son diferencias de criterios.
-¿Son críticos con cada uno y con el otro?
J.D.C.: -Creo que la parte más sana que puede tener una banda es la sinceridad, la comunicación. Está bien que nadie tiene la verdad. Desde la concepción de lo que se quiere lograr, por ahí hay cosas para decirse.
N.S.: -Lo que está bueno es que hemos discutido muchas veces, pero nunca nos hemos peleado. Hay intercambio de opinión. Nunca ha habido un enojo, una bronca entre nosotros.
-Las posturas no son tan rígidas.
G.C.: -Ni tampoco está la intención de lastimarse.
N.S.: -Hay posturas que son diferentes y van a seguir siendo diferentes. No porque estemos juntos alguno va a ceder a su esencia. Simplemente se respeta. Eso está bueno.
G.C.: -Tampoco hay cuestiones de estrellatos, ni de ego. Ocurre muchas veces; personalidades muy fuertes que no pueden convivir y cada uno hace su historia. Todos hemos tenido ese tipo de experiencias en grupos. Con nosotros, por suerte no pasa. Todas las discusiones han llegado a buen puerto. Siempre se trató de sumar, incluso a partir de las discusiones.
Jugar en primera
-¿La circunstancia de estar en Tandil significa un límite, un techo?
G.C.: -No y sí. No, porque con los medios de comunicación, con el intercambio de información que existen hoy es más fácil. Te metés en internet y en myspace escuchás músicos de todo el mundo. Desde el que tiene una grabación casera hasta el que lo difunde por todos los medios de comunicación del mundo. Tenés acceso a todo.
Sí, en cuanto al intercambio personal. Por más bueno que seas o por más buena voluntad que tengas, llega cierto punto en que terminás siempre en el mismo círculo. Un círculo que además es bastante reducido. Quizás si estuviéramos en Buenos Aires o en La Plata tendríamos diez o quince bandas que hacen lo mismo que nosotros y otras diez o quince que hacen lo que hace una banda acá en Tandil. Entonces, vos te juntás con esta banda y el círculo se empieza a achicar. Es una cuestión de cantidad de músicos y de espacios que hay en la cultura en general.
-Nicolás vos estuviste en Buenos Aires y volviste por decisión propia al entender que acá podías dedicarte mejor a lo que querés.
N.S.: -Sí. Un poco también para hacer un poquito de patria. Creo que ayudo más acá, siendo docente, que allá. Allá hay un montón de músicos iguales que yo, mejores y peores también. Acá no hay mucho desarrollo de la docencia. Me interesa que así como está en Buenos Aires, también se desarrolle en muchos lugares del país. Eso ayudaría a todos. Pero para eso alguien tiene que hacerse cargo. Es muy difícil estando en Buenos Aires venir dos veces por semana aTandil a enseñar. Necesitás un lugar, pasajes, donde parar, que te paguen un sueldo, etc. Si bien vienen algunos, es difícil que vengan de todos los instrumentos. Por otro lado, tenía más tiempo y estaba más tranquilo para dedicarme a mí, como músico, teniendo los mismos medios para llegar a la información. Hace cinco años no estaba youtube, por ejemplo. Hoy lo tenés y eso te cambió el mundo. Entonces me vine a un lugar que me daba tiempo.
-¿Y cómo fue tu experiencia en Buenos Aires, Julieta?
J.D.C.: – Yo arranqué con el pie derecho. Más que nada fui a estudiar el lado vocal, una carrera en una escuela privada. Pero también intentando tener mi trabajo. En cuestión de años se me volvió en contra. Se me hizo todo al revés. Compuse un montón. De hecho con Nico trataba de estar lo más posible. Más allá de los tiempos, en Buenos Aires las distancias te acortan el tiempo y la proyección. Si vos tenés un proyecto y tenés que dar con un batero, eso te juega en contra. Ir de un barrio a otro nos llevaba una hora de viaje (Nico vivía en Banfield y yo en Congreso).
N.S.: -Dos horas de ensayo significaban otras dos horas de viaje, volver cansado a tu casa. Se te iba la tarde en un ensayo.
J.D.C.: -Entonces me propuse de alguna manera empezar de cero, con la cabeza un poco más ubicada acá en Tandil. Estando allá, vine a tocar un par de veces. Cuando volví me reencontré con Guille. Me vine con una idea en la cabeza: formar allá por ahí me significa tiempo físico que no lo tenía: trabajar, cursar, ensayar. El bolsillo se me hizo una prioridad. Volví y encontré la gente para crear. De última no descarto volver, pero ya sé que tengo una base firme; si voy, iré con algo.
-¿Y a vos Guillermo, en La Plata?
G.C.: -Estuve estudiando composición un año y medio. No fue mucho tiempo. Me fue bien. Uno con el tiempo se da cuenta de las cosas que no aprovechó estando en ese lugar. Pero bueno, también es una cuestión de crecimiento individual. En el momento lo fui haciendo. Pero siempre están las ganas de expandirse, saber cuáles son los puntos importantes que no se pueden eludir. Y Buenos Aires y La Plata son lugares culturales muy importantes. En algún momento, personalmente, me gustaría saber qué pasa en esa movida. Yendo de vez en cuando, aunque sea. En ese circuito me gustaría estar; no en el circuito que te contratan como músico sesionista, porque eso es muy ingrato en Buenos Aires. Pero sí en un circuito más artístico.
-¿Coinciden los tres en esto de algún momento llegar a La Plata o Buenos Aires con algo de ustedes?
N.S.: -Sí, eso está buenísimo.
-Sería como probarse en primera
G.C.: -Claro. En cierto punto eso de probarse con otros músicos, estar en otra movida es un desafío.
N.S.: -Es terminar de comprobar. Si vas, tocás y tenés la misma reacción de cualquier grupo de allá, comprobás que lo tuyo funciona, que se puede vivir en Tandil y hacer música. Lo único que cambia es viajar 400 kilómetros en vez de tomarte un taxi de Recoleta a Belgrano. Nada más. Esa es la diferencia. Pero se puede laburar en el lugar que vos elegís vivir. Yo tengo esa idea, me vine convencido de eso. Que dependía principalmente de mí y con quiénes me relacionaba para hacer música. Si compruebo eso, ya está. Me daré cuenta que no hay límites, estés donde estés.
Celebrar la música
-¿Ya está pensado el próximo disco o se están afianzando en la presentación del primero?
N.S.: -Y… se está hablando. De hecho lo estuvimos hablando recién. La idea es hacer un disco más extenso que el primero, que fue un disco cortito, de presentación en sociedad, por decirlo así. Y aprovechar todo este ciclo. Somos como un jugador de fútbol, que necesita jugar partidos, si no para qué va a entrenar. Para nosotros tener siete fechas es como jugar un campeonato. Cada ensayo es entrenar y tenemos siete partidos para jugar. Después de eso estás más cerca de entrar a la selección que si te la pasás entrenando y nada más. El gol para nosotros sería grabar un disco.
G.C.: -Una cosa es tocar en vivo y otra es tocar un disco. Tocar en vivo es laburar solamente con el tiempo. Tocaste una nota, la dejás de tocar y ya fue. Un disco es un cuadro, va a estar ahí para siempre, con todo lo que eso significa.
-¿Da miedo?
G.C.: -No, miedo no, está buenísimo. Porque a su vez podés laburar más detenidamente, con más paciencia. Corrigiendo, cortando, regrabando. Ese enrosque del disco es importante. A mí me quedó marcado lo que dijo Charly: para él la música es el disco y tocar en vivo es una celebración de esa música.
Y también está buenísimo tocar. Es la parte adrenalítica. Son dos cosas que van de la mano y que está bueno llevarlas como dos aspectos de la profesión.
N.S.: -Es algo que pasa con cualquier músico. Debería pasar. Porque es tu carta de presentación. Vos sos un ser humano más que podías hacer cualquier cosa y elegiste ser músico. Eso que grabé es mi carta de presentación.
El Tercio y más
En sus dos primeras presentaciones en Epoca de Quesos (la de ayer y la del próximo sábado), El Tercio se presentará en ?estado puro?, es decir, sus tres integrantes.
A partir de la tercera, desfilarán una serie de artistas invitados.
Entre ellos estarán José Alcobruni (bandoneón), Ariel Castro (percusión), Jorge Suárez (guitarra eléctrica), algunos integrantes de Os Palmeiras, Esteban Román y Jerónimo Coll (guitarristas, de la banda Decavendish), Diego Balero y Delfina Pissani (bailarines) y Pepo Sanzano, que hará un monólogo con ?con música incidental?.
-¿En qué se basa el show?
G.C.: -Básicamente vamos a hacer el repertorio que estuvimos haciendo el año pasado, con algunas cositas nuevas. Mezcla de temas propios con algunas reversiones de temas clásicos del rock nacional, por ejemplo, algo de folklore. Cuando estén los invitados va a ser una parte de El Tercio y un desarrollo de unos cuantos temas con otra gente. Más que nada van a ser versiones de temas conocidos. Con José (Alcobruni), por ejemplo, vamos a hacer tangos de Piazzolla que ya los hemos hecho. Con Os Palmeiras vamos a aprovechar para hacer temas de Pat Metheny, un músico que nos gusta mucho a todos. Con los chicos de Decavendish vamos a hacer algún tema de ellos y algunos covers de rock nacional que tenemos ganas de hacer.
N.S.: -La idea también es que los invitados se luzcan en lo que ellos saben hacer, en lo que se sientan cómodos. Algo de tango con José, algo de rock con Esteban y Jero y algo ya más ecléctico con Os Palmeiras, que son más como nosotros. Y para nosotros también es un desafío. Es abrirnos a géneros que nos gusta tocar y que todavía no abarcamos.
G.C.: -Darle un poco de sentido a lo que es la esencia de la música, que es un poco juntarse con otros músicos que conocés y te llevás bien y que salga algo. Muchas veces las mejores cosas se hacen así.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios