El titular de un desarmadero cuestionó las consecuencias de las frecuentes inspecciones
Durante gran parte de la jornada de ayer, personal de la Seccional Tercera –con apoyo de la DDI- realizó una amplia inspección en el local de venta de repuestos usados denominado “El Taca”.
En el desarmadero de Villa Italia Norte la policía halló dos motores con pedido de secuestro, aunque posteriormente se determinó que habían sido comprados a una aseguradora y que la orden judicial estaba sin efecto.
Tras el procedimiento, Roberto Franco –titular del comercio- planteó que si bien entendía que la policía debe realizar los controles respectivos, consideraba que la seguidilla de inspecciones afectan el normal desenvolvimiento de la actividad comercial.
El comisario Mario Bustos, jefe de la Seccional Tercera, explicó a El Eco de Tandil que “cumplimentamos una orden de servicio dispuesta el martes por la Jefatura Departamental y la Distrital, en el marco de la ley 13.0081, que reglamenta la compraventa de parte de vehículos nuevos y usados”.
Dicha norma incluye a chatarrerías, remiseras, talleres de reparación de vehículos y ciclomotores.
Bustos indicó que “primeramente se controló el cumplimiento de las habilitaciones que exige la ley para esta clase de negocios. Además procedimos a verificar aproximadamente 150 motores y 50 chasis, estableciendo que ninguno tenía impedimento legal”.
Durante los controles “el titular del local entregó la documentación y el legajo de cada motor y chasis, material del cual obtuvimos copia que elevamos a la Jefatura”.
Bustos confirmó que hubo dos motores que tenían pedido de secuestro pero aclaró que Franco “nos entregó la documentación que avala su procedencia. Eran adquiridos a Provincia Seguros. Consultamos a Mar del Plata y se estableció que no se había dado la baja correspondiente a la orden de secuestro, por lo que la situación quedó subsanada con la documentación recibida”.
El jefe policial acotó que el martes fueron infraccionados dos talleres de automotores por infracción a la Ley 13.081, ya que carecían de habilitación correspondiente
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl resultado es que “estaba todo bien, como es costumbre en tantos años que llevamos en esto. Cada dos o tres meses tenemos la misma historia”, acotó al referirse a las frecuentes inspecciones.
Franco dijo que “además de tener razón porque tienen que controlar, para nosotros es un gran perjuicio, ya que perdemos de vender y debemos hacer mucho movimiento. Los motores quedaron patas para arriba y ahora hay que ordenarlos todos de punta a punta de vuelta”.
Explicó que “los motores no se venden muy seguido, así que casi siempre son los mismos los que se inspeccionan. Entran autos diferentes, pero todos con el correspondiente formulario 04 y proceden de compañías de seguro”.
El comerciante indicó que pese a ello “hoy encontraron dos motores con pedidos de secuestro, seguramente por robo. Pero yo tenía toda la documentación de compra a una aseguradora. Igualmente los dejaron secuestrado, al igual que un auto del cual tenía toda la papelería, pero eso nos impide seguir trabajándolos”.
Franco especificó que “entregué los formularios 04 y los recibos de compra a Provincia Seguro. Simplemente se han olvidado de levantar el pedido de secuestro, pero eso no es culpa nuestra. En su momento lo debería haber hecho la policía cuando encontraron el vehículo”.
Acotó que lo detectado ayer “no es una irregularidad nuestra, ya que uno compramos a una compañía de seguros y no podemos saber si el auto tiene pedido de secuestro. Nosotros lo traemos en perfectas condiciones y cuando nos enteramos no tenemos a quien quejarnos”.
Consultado acerca de si existen otros negocios del mismo rubro en Tandil y sobre la frecuencia de eventuales inspecciones, el comerciante dijo “tener entendido que no hay otro habilitado en Tandil. Si hay otro tipo de negocio lo desconozco”, acotó.
Finalmente recordó que “no es la primera vez que secuestran algo. Aunque luego lo liberan, pero la justicia se toma su tiempo para darle la razón. En 2003, por ejemplo, nos sacaron unas trompas de auto que habíamos comprado a Fiscalía de Estado y tardaron como un año en devolverlo. ¿A quién le vamos a reclamar por no poder vender la mercadería en ese año o incluso tener que tirarla?”, se preguntó.
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