El tránsito, un enigma para los gobiernos
Durante años despertó buena parte de las críticas ciudadanas. Pese al paso de los gobiernos, y de un sinfín de promesas y medidas, nadie ha acertado a darle con la tecla al tema del tránsito en la ciudad.
La gestión de Miguel Lunghi no es la excepción en la materia, y prueba de ello es la reciente introducción de cambios en el área, que incluye un desdoblamiento.
En diálogo con este Diario, Walter Villarruel, titular de la Dirección de Control Urbano Vehicular, explica el rol que desempeña y las particularidades del área a su cargo.
?La Dirección se desdobló. La parte operativa, todo control a través de inspectores y lo que va a ser el sistema de estacionamiento medido digital, por banda magnética o a través del celular, va a estar a mi cargo. En un tiempo, luego de la transición, es muy posible que parte de semaforización y señalización pasen a la Dirección de Control Urbano Vehicular?, comienza diciendo.
-¿Cómo se está trabajando?
-Yo ya venía trabajando como coordinador. Seguimos trabajando en la misma línea, intensificando mucho más los operativos, sobre todo de control. Tuvimos un período previo de educación y concientización y ahora vamos a un control más estricto de vehículos, estacionamiento, etc. Se trabaja en la misma línea, pero con más intensidad.
-¿Con qué se encontró de entrada?
-El tránsito es complejo y el parque automotor en Tandil es muy grande. Las calles también son angostas para el flujo de tránsito que tenemos, sobre todo en horas pico. Nos han quedado muchas escuelas en el radio céntrico, sumado a la actividad comercial. Pero, bueno, intentamos que el flujo de tránsito sea más ágil, controlar más.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailCumplir las normas
-Un slogan oficial decía que al tránsito lo hacemos entre todos…
-Sí, nosotros decimos que al tránsito no lo hace una Dirección porque sí, sino que es un conjunto de factores que van triangulando. Si no lo hacemos entre todos, no tiene solución.
-Hay también un costado cultural…
-También. La última instancia es la sanción, pero debemos respetar más las normas, que los derechos y obligaciones nos lleguen a todos por igual. Una constante que recibimos es que en uso de la costumbre se hace abuso de ese uso. Entonces, revertir eso culturalmente lleva un proceso, con una resistencia natural al cambio.
-Durante años hubo baterías de medidas, pero todas parecieron paliativos. ¿Hay ahora una política de fondo?
-Creo que la educación vial es integral. Ya hemos definido políticas. Tandil tiene una cultura de estacionamiento medido, a la derecha, hay varios factores que están afirmados. Lo que hay que hacer es que sean cumplidas las normas. Desde la Dirección haremos hincapié en el control, pero también en la educación y la prevención. Más adelante, cuando estemos afianzados, trabajaremos en campañas de educación vial en su conjunto.
-El centro está saturado, y se pone el grito en el cielo cuando se sugiere la idea de restringir el tránsito en esa zona…
-Sí, de hecho creo que los tandilenses, si pudieran, irían a un mercado donde entrar con el auto y servirse de las góndolas sin bajarse. Pero creo que el cambio cultural debe darse, sobre todo cuando apostamos a la tecnología. Es un desafío, y le vamos a poner mucho empeño. Hoy tenemos muy claro lo que queremos: Un tránsito más ordenado, un peatón más respetuoso y un conductor que acepte las normas y que no sea evasivo cuando perjudica al otro.
Inspectores en la mira
-¿Cómo está la Dirección en cuanto a número de inspectores?
-En cuanto a número, el personal muchas veces no es el óptimo cuando los operativos se intensifican. Lo que sucede es que no tenemos para cubrir lo que hoy demanda Tandil. Hoy tenemos unos 22 ó 24 inspectores. Pero a veces la cantidad no hace a la calidad. Lo que sí va a ir gradualmente cambiando es lo que tiene que ver con los controles, el ciudadano irá entendiendo.
-Las picadas, ¿están controladas?
-En las cuestiones de picadas también hay competencia de policía. Nosotros hacemos controles y operativos, pero no específicamente para picadas. El inspector labra actas de infracción, pero no puede perseguir. No obstante sabemos que en algunas zonas de la ciudad se vuelven a hacer. Nosotros apoyamos a la policía, pero son operativos en puntos fijos.
-¿Cuál sería el objetivo de su parte?
-El mejor ejemplo que se puede llegar a dar en una sociedad moderna es empezar a cambiar juntos, sin necesidad de aplicar sanciones.
-A diario se escuchan críticas por el accionar de los inspectores. ¿Cómo las evalúa?
-En lo personal estoy continuamente en la grúa, en la patrulla, caminando con los inspectores, en los operativos. Se trabaja mucho sobre las formas y los modos. También hay que ponerse en la piel de los inspectores, que están permanentemente recibiendo no lo más grato. Eso es muy complejo. El que es infractor lo primero que hace es tender a desquitarse con el inspector que lo trató mal o con el que no hace el trabajo que tiene que hacer. En realidad hay otras instancias: El que define la punibilidad o no de lo que el inspector hace es el Juzgado de Faltas. Con respecto a su trabajo, disponemos de un control bastante severo, porque estoy continuamente en las calles. *
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