El Tribunal escuchará a los peritos que declararon inimputable a Martín Ríos
La segunda jornada del debate al denominado “tirador serial de Belgrano”, a cargo del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 12 de la Capital Federal, comenzará hoy a las 9 en el edificio de Lavalle 1171, donde el miércoles empezó el proceso.
Los jueces del tribunal, Ana Dieta de Herrero, Alfredo Rizzo Romano y Carlos Bruno, escucharán el testimonio de los seis profesionales que evaluaron la salud mental de Ríos en el neuropsiquiátrico de la cárcel de Melchor Romero.
Se trata de Nelida Queiró, Pablo Burgueño, Margarita Olavaria y Florencia Grimspum, de la Asesoría Pericial San Isidro, y Silvina Catera y Claudia Astorga, del Servicio Penitenciario bonaerense con sede en Melchor Romero.
Los seis llegaron a la conclusión de que Ríos es un enfermo esquizofrénico que no puede comprender la criminalidad de sus actos ni dirigir sus acciones y por ese motivo, fue sobreseído el 25 de julio del año pasado por el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 7 de San Isidro, que debía juzgarlo por el delito de tenencia ilegal del arma de guerra.
Es que Ríos fue detenido el 15 de julio de 2006 en la localidad bonaerense de Munro, partido de Vicente López, cuando custodiaba el auto de su madre, que se había cerrado en forma automática y quedó con las llaves dentro.
Un vigilador privado lo vio en actitud sospechosa, llamó a la policía y cuando lo requisaron le encontraron la pistola Bersa Thunder 380 con la que había cometido los cuatro ataques a balazos en Belgrano que ahora se le imputan, entre ellos, el asesinato del joven Alfredo Marcenac.
Fue el propio fiscal de juicio de San Isidro Diego Molina Pico -el mismo del caso María Marta García Belsunce-, el que en esta causa pidió el sobreseimiento de Ríos al recibir los informes de los especialistas que declararán el lunes.
El testimonio de estos profesionales será clave para el abogado de Ríos, Ángel Ramallo para quien, según dijo a Télam, “es un absurdo que Martín haya sido declarado inimputable de un lado de la General Paz y del otro pretendan declararlo imputable y condenarlo”.
En la causa de provincia, al margen de sobreseerlo, el TOC 7 de San Isidro dispuso que Ríos permanezca internado en una institución psiquiátrica porque es peligroso para sí y para terceros.
La imputabilidad de Ríos en relación a si en el momento de los hechos pudo o no comprender la criminalidad de sus actos y dirigir sus acciones será el eje del debate y esta temática no escapó a lo que fue el inició del juicio.
El miércoles declararon los tres peritos psiquiatras y psicólogos contratados en la causa por la familia Marcenac y todos ellos sostuvieron que Ríos era “un simulador”.
La psiquiatra Ana María Arias, incluso, dijo que desde su óptica, Ríos cometió esos ataques por mera “diversión” y que ella cree que si bien tiene un trastorno de la personalidad antisocial, no es un esquizofrénico inimputable.
En esa jornada inicial, Ríos se negó a declarar y se lo vio desorientado, con la mirada perdida y realizando un constante movimiento de balanceo hacia adelante y atrás, típico de algunos enfermos psiquiátricos.
Ríos fue examinado a lo largo de los tres años de la causa por dos juntas médicas distintas del Cuerpo Médico Forense y en las dos los peritos oficiales llegaron a la misma conclusión: que el joven es un psicótico esquizofrénico que no comprende la criminalidad de sus actos y por lo tanto debía seguir internado en un psiquiátrico.
Pese a ello y a que uno de los fiscales que investigó el caso, Mariano Solessio, había pedido el sobreseimiento, la jueza María Fontbona de Pombo, a instancias de un fiscal de Cámara y del fiscal de instrucción Fernando Fiszer, elevó la causa a juicio para que sea en el debate donde se defina la salud mental de Ríos.
Los cuatro hechos en Belgrano que se le imputan a Ríos son: el 19 de junio de 2005, un ataque a balazos a un colectivo de la línea 67 en Vidal y Olazábal donde hirió al chofer y un pasajero; el 2 de marzo de 2006, haber disparado contra una confitería de Juramento y Cramer, donde baleó a una chica de 17 años; el 16 de junio de 2006, haber disparado 16 veces contra un tren entre las estaciones de Colegiales y Belgrano R; y el 6 de julio de 2006 haber asesinado a Marcenac y herido a otras seis personas en Cabildo al 1700.
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