El viernes se inaugurará ?Punto ficción?
La muestra será inaugurada el viernes, a las 19, en Rodríguez 891, y contará con obras de la reconocida artista plástica Guada Gárriz que se han puesto en diálogo con microficciones escritas por alumnos del Instituto 10.
La coordinación general está a cargo de Patricia Ratto.
Los protagonistas
-Llega la muestra de fin de año.
Patricia Ratto: -Sí, “Punto ficción”, que fue el nombre que elegimos después de muchas propuestas. Este año trabajamos en conjunto con la artista plástica Guadalupe Gárriz. Es una muestra plástico-literaria. Habrá obras de Guadalupe y microficciones que escribieron los alumnos.
-¿Cómo pensaron en esta artista para trabajar en ella?
Patricia Ratto: -Conozco a la artista y su obra, me encanta. Para trabajar necesito a alguien a quien admire, que me conmueva, me guste. Les propuse a los alumnos si les interesaba.
Si bien son contenidos planificados, tiene que haber ganas de ponerse a trabajar en eso, porque es más que ir a cursar, tomar un apunte y rendir un examen. Ellos estuvieron de acuerdo, así que arrancamos yendo un feriado a visitar el taller de Guadalupe, para verla trabajando en el lugar, que nos explicara detalles de las obras.
Jonathan Etcheverry: -Justo fue el Día del Maestro. Nos reunimos en la plaza y fuimos todos juntos. Cuando llegamos, vimos muchas obras, distintas, y tomamos nota. Hicimos un recorte.
Ahí empezamos a hablar de lo que nos parecía con los compañeros. A cada uno le generaba algo distinto. A mí me gustó mucho la experiencia. La artista también nos contó cómo desarrollaba su proceso creativo.
-Son procesos distintos el de la escritura y el de la plástica, pero hay encuentros posibles.
P.R.: -Distintos y, en algún punto, se parecen. Hay que pensar que ellos se están formando como profesores y algunos contenidos que van a tener que trabajar tienen que ver con la relación entre la literatura y otros lenguajes artísticos. Me parecía bueno que, ya que teníamos el taller, aprovecharan la oportunidad de experimentar cómo era trabajar así y pudieron pensar cómo llevar estas situaciones al aula.
La exposición y el trabajo
-¿Cuántas obras eligieron?
Guadalupe Gárriz: -Unas diez obras de formato grande y después una selección de pequeño formato.
-¿Cómo vivieron el proceso creativo?
Kathya Hermann: -Fuimos escribiendo en el aula, Patricia nos fue corrigiendo, asesorando. Elegimos tres microficciones por cada alumno, que acompañan las distintas obras.
P.R.: -La idea es que cada texto genere una lectura diferente sobre la obras. En las de gran formato hay tres lecturas que ofrecemos al espectador. Después está la interpretación de quien mira la obra. Nos pareció importante que el texto no replicara lo que ya estaba en la tela. En las de formato más pequeño pusimos dos textos.
Hubo un proceso intensivo también para leer microficciones de distintos autores y ver cómo estaban escritas. Es un género que la mayoría no conocía, veníamos de haber escrito durante mucho tiempo cuento, entonces fue volver a la brevedad, a decir lo mínimo indispensable. Una vez que le fueron encontrando la vuelta, se escribió una gran cantidad de textos. Hicimos una selección que nos dio mucho trabajo, porque en este proceso, uno tiene que elegir y dejar fuera otros textos muy buenos. Yo quedé muy contenta con la participación de todos y el compromiso, sin el cual las cosas no salen bien. Hay que tener ganas y ponerse a trabajar, a corregir y volver a entregar.
La experiencia
-¿Cómo vivieron este encuentro?
G.G.: -Para mí fue muy lindo. Al principio no sabía cómo lo iba a encarar. Abrí la puerta y entraron un montón de chicos. Les mostré obras de todo tipo, de mis años de trabajo. Algunas obras son parte de producciones más recientes y otras más viejitas. El recorte lo hicieron en función de criterios que fueron tomando. Yo tengo obras donde interviene el texto, así que las que estaban demasiado saturadas, las dejaron a un lado.
-¿Cómo se sintió al leer los relatos?
G.G.: -Fue un encuentro muy lindo, donde les conté de mi trabajo. Para mi fue una gran sorpresa descubrir las ficciones, los relatos que surgieron a partir de las obras. Eso, para mi fue genial, darme cuenta para que lugares tan distintos puede disparar una imagen y la calidad con que se fueron construyendo los textos. Se hizo un proceso con especial cuidado en la producción, lo que suma un montón. La obra sin el texto es una cosa; y los textos sin las obras, también. Me parece que esto de poner a jugar los lenguajes, produce un efecto interesante y una gran riqueza.
-¿Qué expectativas tienen para el encuentro con el público?
J.E.: -El taller siempre fue interesante, porque pudimos compartir lo que escribíamos con nuestros compañeros y ahora, mostrarlo al público en general, mucho mejor.
P.R.: -Ahora viene la parte de compartir, de invitar a la gente a que pase, a que disfrute. Y también es el tiempo de apreciar lo que se hizo, porque es la culminación de un proceso muy intensivo de trabajo.
El viernes también nos acompañará en la inauguración Belén Poloni, que cantará algunas canciones acompañada por el músico Leo Xifra.
Algunos textos
“Cartas” de Lucía Masson
Todas las noches plasmaba mis sentimientos en una hoja, que iba a parar a un sobre que acababa dentro de un cajón. Después de todo, nada lo haría volver.
“Final alternativo” de Jonathan Etcheverry
En el cruce de dos rutas tristes y arbitrarias, el joven esperó y esperó. Miró el cielo, miró sus pies, miró sus manos, bailó y tatareó una vieja canción. Quería estar seguro de que lo vieran.
Durante la madrugada de ese mismo día, dos faroles lo iluminaron. Sintió el choque de los fierros y del conductor y de los 175 kilómetros por hora impactar contra su cuerpo. Supo, entonces, que para ponerle el punto final a sus días no era necesaria la ayuda de una soga o un puente o un precipicio.
“Óbolo” de Julieta Collazo
No quería perderla, pero Caronte estaba empecinado en llevarla a navegar.
“Satelital” de Susana Malfatti
Hoy prendí la TV. Miré la novela de la tarde y un documental de astronomía. Entonces entendí todo. En tu universo el vacío existencial es un agujero negro: hay cosas que no se llenan con nada.
“Isla” de Bianca Melo
Nadie viene, nadie se va. Aquí, solo yo y las olas. El mar que me rodea es mi único amigo, ¿o mi enemigo?
“Mecanismo” de Ayelén Hellested
Hoy los dioses han decidido presionar los botones de un perfecto amanecer: tres naranjas, dos amarillos, uno rojo y una pizca de nubes.
“Morfeo” de Lucía Lefevre Dipaola
Dicen que soy rara, pero yo no lo creo, raro es Chachito, que siempre camina boca abajo. El año pasado aprendí a leer y me enseñaron un libro que decía que en África hay mujeres que se ponen muchos collares a la vez. Yo también lo hago, por eso mi cuello es así. Cuando duermo hago cuanto me apetece. Luego me levanto y sigo soñando despierta, viajando a mundos muy lejanos junto a mis libros y Chachito.
“La foto” de Augusto León Martínez
Es mi primera imagen junto a mi mascota. Aunque muchos le teman, yo la quiero. Ya me han dicho que es peligrosa, sus ataques podrían ser mortales o incluso podría comerme si le diera hambre. Pero aun así la quiero, después de todo solo es una niña.
“Puntos” de Marta Centeno
Puntos planos puros puntillados planean permanecer plenamente púrpuras, parecen plasmados en el placar y en los pantalones de Pablo y Pedro, los plomos que viven contando la historia del perro y los puntos puros puntillados.
“Belleza sideral” de Jorgelina Barandiaran
A las estrellas se les ha ocurrido jugar, han mudado la piel y se han vestido de colores. Corren en círculos e imitan objetos terrestres. Que las descubran ya no les preocupa, Los humanos no miran el cielo.
“A la espera del espectro” de Ariel Miranda
Día 100: Reemplazo el vaso de agua. Acomodo la silla frente a la cama. Cambio el libro: Cortázar por Poe (quizás le guste el suspenso).
“La salida” de Fátima Barbosa
Lo único que pretendía era escapar de él, moribunda, dolorida y con marcas de heridas profundas en mi espalda
Finalmente, aquella noche tomé valor, abrí la puerta y me fui.
“Realidad” de Carolina Bigueret
Fue como todas las noches, una carrera sin fin. Corrí, salté, tropecé, me lastimé, me escondí.
Ansiosa esperé el despertador. Y esperé. Y esperé. Aún sigo esperando.
“Esa familia” de Kathya Hermann
–Llévate a mi hijo rebelde, habrá paz cuando se haya ido. Me dolerá y lloraré pero el resto lo entenderá.
Luego de decir esto, Dios se dio vuelta y caminó con los hombros caídos, hacia alguna parte.
“Soledad” de Miriam Aguirre
Solo escuchaba ese susurro al oído diciéndome: “Ya no podrás alejarte de mí porque en este mundo solo existimos tú y yo”.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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