Emilio Comisso, un nene que quiere volver a trabajar para no aburrirse
A los diez minutos se reanuda la conversación con este Diario, ?con el Pato hablamos seguido, está ahí a full con este nuevo River?, cuenta.
-¿Y vos?, ¿no te vas a enganchar con esta nueva presidencia de Passarella?
-Mirá, tampoco es cuestión del amiguismo, mucho desde acá, en Córdoba, no puedo hacer y allá en Buenos Aires tampoco. Es que no hay gente como para que yo vaya y haga lo que puedo hacer.
-¿Y desde Córdoba?
-Eso puede ser, quien te dice el día de mañana, viendo chicos y demás.
-¿Cómo lo ves al Kaiser de presidente?
-Me parece bárbaro, la persona ideal. No significa que le vaya a ir muy bien porque River es muy difícil y está en un proceso de cambio muy fuerte, no va a ser sencillo el tema. Económicamente quedó muy mal el club y hay que reestructurarlo. La base de siempre de River fueron los juveniles que garantizaban éxito deportivo y éxito económico. Hoy eso no sucede.
-Ayer en Olé salió que con Jota Jota López los chicos estarán mucho más disciplinados, incluso, desde el punto de vista estético. ¿Cómo lo ves a eso?
-Yo lo veo bien. Es según cómo lo tomes, hay algunos que lo toman para el lado que ellos quieren, es cuestión de poner un poco de profesionalismo y de manejar la situación con la autoridad necesaria como para que los chicos entiendan que tienen que tener una imagen. Y eso no es autoritarismo. Las pautas son buenas, desde que se perdieron las pautas, en todo sentido, así estamos. La juventud perdió muchos valores y Juan busca recuperar un poco eso.
-¿Y vos cómo estás?
-Y, mirá, mi profesión es ser entrenador. Por eso no es fácil, tenés laburo cinco o seis años y después por ahí no tenés por uno, por dos o a veces más tiempo. O no tenés laburo más, nunca sabés. Pero es una profesión que nos gusta y que la sentimos, por eso siempre quiero seguir en lo mismo.
-Solés ser ayudante de campo de Osvaldo Ardiles. ¿Agarrarías como entrenador por tu cuenta?
-Sí, más bien.
-¿En cualquier categoría?
-Bueno, precisamente por lo que te decía antes uno tampoco se haría el exquisito, con lo dura que es esta profesión, te diría que sí. Mientras uno vea las cosas ordenadas, la posibilidad de un proyecto, tampoco es agarrar cualquier cosa. Con esto me refiero a caer en un club y ver que no hay apoyo. Igual, en el fútbol nada está garantizado pero si vos vas con gente confiable, a un lugar en el que hay una estructura, por lo menos sabés que tendrás un sostén mínimo.
-¿Tu último laburo fue en Paraguay?
-Sí, en Cerro Porteño acompañando a Osvaldo. Independientemente de si me sale algo a mí, soy incondicional de Ardiles, no es que acompaño, además, a algún otro entrenador.
-¿Y hay algo cerca?
-No, estuvimos cerca de varias cositas pero no salieron y ahora es momento de esperar y lo duro de esperar y ver que pasa el tiempo, más allá de lo económico, es que vas saliendo de la rueda y dejás de sonar.
-Hace unos meses, antes de que asuma Claudio Vivas, El Eco de Tandil entrevistó a Osvaldo Ardiles y él decía que sonaba para dirigir en Racing, no por los dirigentes, sino por el recuerdo de la gente. ¿Coincidís?
-Sí, ¿sabés por qué? Porque cuando él llegó se tuvo que comer una situación muy dura, la gente estaba todavía con el tema de Merlo y el campeonato de 2001 y no sabés lo que tuvo que pelear para revertir la situación. Dejó una muy buena imagen ese equipo, se fue convenciendo y jugaba bien al fútbol. Después perdimos por penales en la Copa Libertadores con América de Cali (en octavos de final) y otro partido con River y Osvaldo prefirió irse, cuando podía haber seguido, precisamente para no empañar esa imagen que se había ganado de la gente. No recuerdo el cántico pero la gente decía algo así como Merlo en el campeonato y Ardiles la Libertadores (el canto era: ?de la mano de Merlo salimos campeón, con Ardiles, ¡no paramos hasta Japón!”).
-Hablando de convencimiento: al tandilense Mariano González lo hicieron explotar prácticamente.
-Mariano es un grandísimo jugador, le seguimos la evolución, actualmente en Europa y para aquel proceso nuestro en Racing fue un jugador fundamental. Recuerdo que no venía jugando tanto y con Osvaldo agarró una confianza increíble. Pero si te tengo que decir algo de él, aparte de lo gran jugador que es, te diría que es todavía mejor persona. Es un chico bárbaro.
-¿Tandil?
-Tandil no conozco, vos sabés. Sé que está de moda con el tema de los equipos y las pretemporadas pero en mi época nos tocaba Necochea. Sí conozco las sierras de Tanti, acá, en Córdoba. La gente muchas veces se las confunde.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailSu disputa en River con un crack como el Negro Ortiz
-¿Vos eras wing y Labruna te retrasó como cuarto volante?
-Sí.
-¿Y fue duro tener que relegar a, ni más ni menos, que al Negro Ortiz?
-(Sonríe). No sé si la palabra es ésa? (piensa). Suena a una locura porque todos saben que la habilidad que tenía Ortiz como wing la tenían muy pocos, en realidad, Labruna metió un cambio táctico y le salió bien. Digo que le salió bien porque muchos lo criticaban y decían siempre que él no era un estratega, que no trabajaba y conmigo hizo un cambio estratégico y como empezó a ganar torneos se tuvieron que callar la boca. A mí me puso en esa posición, tiró bien al medio a Merlo y soltó un poco más a Alonso. Recuerdo que fue para un partido con Independiente porque ellos jugaban con el mismo sistema que nosotros, entonces los partidos siempre terminaban con muchos goles. Le salió bien y seguimos así.
-¿Los comentarios en esa época eran ?¡cómo va a sacar al Negro Ortiz!??
-Sí, fue terrible. Yo me rescato y me valoro mucho en ese sentido porque me la tuve que bancar. Las encuestas de El Gráfico y Clarín preguntaban con qué esquema debía jugar River, ?¿con wing o sin wing?, ¿con Ortiz o Comisso?? Y, por supuesto, ¡iba para atrás como loco! (se ríe). Recuerdo que entraba convencido de que me tenía que correr todo porque a la mínima lo iban a pedir a Ortiz. No sabés lo que transpiré la camiseta. Por suerte salió todo bien y los campeonatos se fueron dando y eso hizo que se apagaran un poco las voces de las encuestas, ja. Al final terminé jugando 8 años en River. Tuve que pelear el puesto con tiburones como Ortiz, Pedro González, Carrasco, Luque, me traían cada jugador con renombre que daba miedo.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios