Emilio Disi, un loco de los exitosos
-Emilio, podemos hablar del éxito de ?La Jaula de las Locas? o de los tenistas de Tandil. Elegí?
-Olvidate, hablemos de tenis, ¡qué cantera que tienen ustedes! Son esos milagros que suceden porque la escuela de Tandil viene de Davin y Pérez Roldán, yo los conozco muy bien a ellos de ésa época pero después como que se había cumplido un ciclo, digo, más allá de Zabaleta, la aparición en este nivel de Mónaco y Del Potro, realmente es increíble. Es una cosa rarísima porque fijate vos que de Mar del Plata, después de Vilas no volvió a salir ningún otro jugador. De Santa Fe salió Coria y de Córdoba salieron cuatro o cinco, pero no hay un lugar tan específico como Tandil con una cantera así, es rarísimo realmente.
-¿Un concepto de Pico Mónaco y otro de Juan Martín Del Potro?
-Es más definible Del Potro que Mónaco, yo creo que Pico no alcanzó el techo. Me da la sensación de que Mónaco tiene un talento de aquellos y va a seguir creciendo. Y Del Potro, lo que me gusta es que es un tipo que está bien de la cabeza. Viste que a los argentinos se les complica un poco en ese aspecto, les pasó a Coria y a Gaudio. Bueno, yo lo veo a Del Potro que está creciendo con su tenis pero fundamentalmente está bien de la sabiola. Casualmente leí una nota de Dulko, que ganó en primera ronda de Roland Garros que decía que había mejorado mucho de la cabeza, que su problema era ése y perdía partidos que no podía perder. Por eso hago hincapié en eso, me parece que Del Potro está muy bien del techo y, creo, que Mónaco también.
-Decís que Mónaco va a seguir creciendo, ¿Del Potro no?
-Sí, obvio. Cuando un tipo gana los torneos que ganó él, y mete semifinal en un Master 1000 como hace poquito, eso te da la pauta de que seguirá creciendo, como sigue creciendo Federer o Nadal. A lo que me refiero yo es que Del Potro ya demostró lo que es y, me parece, que Mónaco todavía no.
-También puede resultarle raro, a algún lector en particular que no sepa de la pasión que siente usted por el tenis, leer estas líneas y encontrarlo hablando de esta manera, con este conocimiento.
-Me encanta el tenis, me gusta jugarlo, verlo, cada vez que puedo los viajes que hago son a Roland Garros o Flushing Meadows o me mando a Roma a ver el abierto de ahí. En lugar de irme de veraneo a Cancún, priorizo siempre un lugar en el que haya un buen torneo de tenis.
-¿Y jugando qué tal es? ¿Del estilo de quién?
-Eh? (piensa largo y tendido y se repregunta él mismo: ?¿El estilo de qué jugador tengo???). ¿Vos te imaginás a Carlitos Balá jugando al tenis? No, bueno, soy como Carlitos Balá jugando al tenis (risas). Soy muuuy malo, pero muy ¿eh?
-¿Y viendo tanto tenis no te enoja ser malo y por ahí hasta rompés una raqueta a lo Gato Gaudio?
-Nooo, ya estoy acostumbradísimo. Yo voy siempre a jugar al San Juan Tenis club donde hay distintos niveles y ellos mismos te dicen dónde tenés que jugar, en qué categoría.
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-Estará aburrido de hablar del éxito que viene siendo la obra, ? La jaula de las locas? (junto con Rodolfo Ranni son los protagonistas).
-Lo más curioso es que la cantidad de gente que está metiendo la obra en la gira por el interior no la meten todos los teatros juntos de Buenos Aires. Se sabía que iba a andar muy bien, pero eso es lo que más me llama la atención. Nosotros llegamos y dos días antes tenemos agotado todo el teatro. Creo que es un espectáculo que se lo merece, lleva una súper producción, y la gente vuelve a ver los grandes espectáculos. La vieron en Carlos Paz mucho y dijeron, ?bueno, esto es un espectáculo en serio?. Yo nunca he visto que la gente aplauda la escenografía. Normalmente cuando vas de gira, se sale con cosas muy precarias. Para que tengas una idea, nosotros salimos con dos micros y un camión, somos 23 personas. Y el riesgo está en que si no cobrás una entrada saladita y no llenás, te tenés que matar. Bueno, nosotros asumimos ese riesgo. Nosotros hacemos un cambio de decorado en el segundo acto y se viene el teatro abajo. La escenografía es digna del cine argentino de la década del ?50. En realidad, nos estamos jugamos la vida porque llevamos un equipo de luces y otro de sonido de la p? madre, 23 personas, no dejamos nada librado al azar. Si yo voy el año que viene con ?La jaula de las locas? a Tandil, yo sé que puedo volver al otro año o dentro de dos, porque la gente se queda con eso que vio, la gente dice ?yo sé que este tipo trae buenos espectáculos?. El año pasado fui con ?El tenor? y preguntá lo que pasó, la platea terminó aplaudiendo de pie. Yo si no llevo buenos espectáculos me olvido de salir de gira, directamente, porque no podés volver.
-¿Cuando se da un éxito tan grande, la gente va por un producto que se afama de boca en boca? Porque buenos elencos tienen muchas obras?
-Mirá, nosotros fuimos de gira a Rosario, dos días. La semana pasada fue esto que te cuento, al día siguiente salió la crítica en uno de los diarios, titulazo con letras de catástrofe: ?La mejor comedia de los últimos 100 años?. Hay cuatro o cinco comedias que no tienen nombre, yo estoy peleando ahora para conseguir una, ?La pulga en la oreja?. Es otro clásico, ¡pero son carísimas! Y tenés que poner los h? arriba de la mesa. A mí me importa un cara… porque, primero, me saco el gusto y, segundo, con ?La jaula de las locas? y ?La pulga en la oreja?, estás hablando de las cuatro o cinco mejores comedias de la historia del teatro. Ojalá se pudieran conseguir tan fácil, nosotros hace tres meses que estamos dando vueltas para conseguir ésta que te digo. Pero a esta altura me gusta correr con el caballo del comisario.
-Esteban ?Bam Bam? Morais, el chico ex Gran Hermano fue parte de la obra. ¿Cuándo se contrata a un chico así, se lo hace porque realmente tiene talento o porque es un relleno que resulta siendo imán para cierta parte de la gente?
-Primero que se le hacen, no una prueba, sino 40. Y si no sirve, por más que sea el hijo del presidente, no va. Pero, aparte, con él te asegurás otro tipo de público que son las pende… jóvenes. Cuando vos tenés un evento de semejante envergadura, cada pieza que ponés, por algo es. Es como una tabla de ajedrez. Y a mí me dicen ?enfermito?, soy un obsesivo. Ojo, de repente no te funciona, sino seríamos todos vivos, todos millonarios. A veces falla? pero no dejamos detalles al azar, por ejemplo, en media hora me voy a Banfield, dos horas antes me presento a controlar las luces, la escenografía, no se me escapa una. Llamo 10 veces por día a la boletería a ver cómo va la venta y hago todo un trabajo de logística para saber a qué precio poner las entradas. En Tandil no te cobro lo mismo que en Azul.
Una cena con Piquito
?Con Mónaco estuve comiendo en Tandil el año pasado. Yo fui con una obra que se llama ?El tenor? y estaba cenando en un restaurante y se apareció él y estuvimos comiendo y charlando un rato largo. Pasó que en la obra, estábamos con Darío Lopilato y él todavía salía con la hermana, con Luisana, entonces pasó a saludar y yo aproveché y nos quedamos charlando. ¿De qué? Obvioooo, de tenis. El quería hablar de teatro y de tenis? gané yo, obvio, je. El sabía de mi fanatismo porque yo durante muchos años organicé el torneo Tenis por la Vida en el Buenos Aires Lawn Tennis. Allí concurrían Davin, Pérez Roldán y los chiquitos sabrían. Fue un torneo muy divertido porque todos querían ver jugando a Olmedo, a Darín, lo hicimos a lo largo de 6 años y todos se enganchaban?, contó Disi.
-¿Harías algo loco alguna vez como subir a un escenario, por ejemplo ya que lo mencionaste, a un deportista como Pico Mónaco?
-Ni se me pasa por la cabeza, porque son muy tímidos. En Carlos Paz, este verano, me fue a ver Nalbandian y me pidió por favor que no lo mencione y lo ponga en un lugar medio oscuro, apartado. Lo mandé a primera fila y al final de la obra lo anuncié con bombos y platillos, no paró de firmar autógrafos (risas).*
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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