Empezaron los cursos
Al comenzar los cursos financiados por la Dirección de Deportes de la Municipalidad de Tandil para formar oficiales de ring, el director de la Escuela de la Federación Argentina de Box, don Oscar Seleme, sacó unas gruesas carpetas y dijo: ?Todo esto lo recopilé escuchando?. Al observar a la concurrencia y ver caras nuevas y no tanto me vino a la mente que hay tres clases de pensamientos: los que creen que saben y no saben nada; los que no saben nada y lo asumen y los que saben que algo saben y siguen aprendiendo.
Se abrió el seminario con una breve alocución del director de Deportes, Carlos Ilero y luego a modo de introducción dijeron lo suyo la gente de la FAB. El primer día se dictó una excelente clase -teórica y práctica- sobre boxeo amateur por parte del árbitro internacional de la AIBA, Gerardo Poggi, en las que explicó detalladamente -casi al milímetro- los movimientos de un árbitro sobre el cuadrilátero. Desde que pone el pie en el primer peldaño de la escalerita hasta que se retira. En la segunda jornada se enseñaron cuáles son las decisiones correctas en los fallos de las peleas amateurs y cómo se puntúa en esta disciplina. El seminario se volvió a ser práctico, se proyectaron combates del preolímpico 2000 y los participantes debieron llenar sus tarjetas. Después, fueron discutidas y en algunos casos se les indicó cuáles era los errores cometidos. Si algo no estuvo presente fue el desperdicio.
Los que sabían que no sabían, empezaron a aprender. Los que sabían que algo sabían se han enriquecido enormemente y me incluyo. El contraste lo dieron los que creen que saben y demostraron en sus anteriores intervenciones que no saben nada. Ninguno de los partícipes de todas las irregularidades que se produjeron en el boxeo local y que determinó la suspensión de la actividad, se hicieron presentes. Este ?boicot? al aprendizaje puede tener varias lecturas. La soberbia de ?yo sé todo?. Una réplica a la propia iniciativa de las autoridades que no solamente les dijeron que cerraran la puerta del lado de afuera, sino que también debían ponerse al día. Justificado está el ?que no llevan de la nariz?, obvio, tendría que aprender el reglamento, porque las cosas que permitió más allá de su soberbia, fueron producto de su absoluta falta de conocimientos. Cuando uno los escucha: ?Yo quiero al boxeo? se da cuenta de que es un discurso inútil, es difícil saber realmente qué es lo que quieren, si que subsista o desaparezca. No puedo borrar de la memoria una de las frases más dislatadas que alguna vez escuché. Un miembro de la ex comisión se quejó ante un concejal por la suspensión del boxeo: ?Nosotros hicimos todo bien, no pasó nada?. Comprobado está que se hizo más mal que bien y que si no pasó nada deber ser porque Dios tiene un gimnasio. También ha quedado demostrado que muchos de los que claman por su reapertura, del boxeo les interesa la boletería y la cantina. El que llamaba dos veces por semana para preguntar por los cursos, ni apareció.
Los tiempos han cambiado, la vieja nobleza del boxeo ahora tiene otros códigos, ladinos, taimados. Ya no interesa el deporte, interesa la renta, aunque sea un óbolo miserable. Las víctimas son los boxeadores. Por suerte, los que tanto mal han hecho se han auto eliminado, porque no han entendido o no quieren entender que se acabó la improvisación y el abolicionismo reglamentario.
Pero no todo es malo. Hubo algunas presencias que serán fundamentales para el desarrollo del boxeo con el control que corresponde y la seriedad que merece su práctica. Hay varios concurrentes que serán piezas valiosas para el desarrollo de la actividad futura, lamentablemente no conozco todos los nombres, pero es destacable la participación de los hermanos Villarruel, hijos de César y algunos otros participantes que están asimilando los detalles a los conocimientos que ya han cosechado.
La nueva Ordenanza que regula el boxeo de Tandil, más la organización de los cursos prometidos pone a nuestra ciudad a la cabeza, como lo ha reconocido la FAB, de los municipios que se han hecho verdaderamente cargo del control de una actividad de contacto de alto riesgo. ?Todo esto lo aprendí escuchando?, no hay más que seguir el consejo de un veterano que hace rato pasó la barrera de los ochenta años y con un juvenil espíritu y mejor predisposición vuelca donde se lo pidan todas su enseñanzas. Esa síntesis tan valedera casi como la verdad absoluta, no es nada más que la llave del conocimiento. Oscar Seleme, les ha dado la clave, todo es cuestión de aprovecharla.
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