Empresas de transporte piden medidas por los colectivos apedreados sobre la Ruta 226
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl hecho, que ocurrió a la altura del barrio Arco Iris, se sumó a otro caso que se registró el lunes, en una unidad de La Estrella, y al del equipo de fútbol de Gimnasia y Esgrima de Azul, que tuvo lugar hace diez días.
Preocupado por estas acciones vandálicas que se repiten, el titular de Río Paraná, Mario Morel, denunció los daños en la comisaría Tercera, que iba a trasladar la inquietud al Destacamento de Seguridad Vial. Ahora, aguarda que se implementen acciones preventivas para evitar los ataques, frecuentes entre las 23 y las 2.
“Es reiterado, a todas las empresas les está pasando”, dijo y explicó que “antiguamente rompían de a un vidrio. Hace ya dos o tres meses que pasa”.
Con respecto a los daños provocados en la unidad 54 de Río Paraná, describió que “rompieron cuatro vidrios en el trayecto Buenos Aires-Tandil, cuando entraba, a la altura del barrio Arco Iris y San Juan. Ahí fue donde tuvimos la desgracia de que apedrearon el colectivo y rompieron tres vidrios de abajo y uno de arriba”.
Si bien en este caso los vándalos arrojaron los proyectiles de gran tamaño desde el campo, impactando del lado del conductor, las apedreadas ocurren sobre ambas manos de la ruta.
Si bien cuando comenzaron los hechos las empresas decidieron no denunciar por el tiempo que lleva el trámite, ayer optaron por alertar a la policía. “Fuimos a informarles para buscar una solución, porque los vidrios se pueden cambiar; las chapas también se pueden reemplazar; tiene un costo, hay que tener el micro parado; pero si hay un pasajero que se accidenta, ya se agrava. Entonces, queremos prevenir para que este hecho no vuelva a pasar”.
Un antecedente con solución
Mario Morel recordó que hace un tiempo ocurría una situación similar en la Ruta 226, en el puente, a la altura del barrio Villa Gaucho. “Ahí agarraron a los chicos que tiraban las piedras y se solucionó el tema. La policía los detectó, los aprehendió y se los devolvieron a los padres”, indicó.
Los inconvenientes en el barrio Arco Iris ya llevan unos tres meses y aún no han identificado a los agresores. “Normalmente el chofer no viene mirando hacia la banquina de noche, porque observa hacia adelante. Ellos deben estar escondidos”, estimó.
Además, infirió que “para romper cuatro vidrios deben haber tirado más piedras que cuatro. Eran piedras de tamaño grande” y evaluó que los jóvenes “no deben saber el riesgo que puede originar un piedrazo en un pasajero. No tienen la menor idea, pero si le llega a pegar en la cabeza…”.
Incluso un proyectil arrojado desde la banquina puede lastimar al chofer o distraerlo, lo que podría provocar un accidente rutero. “Ya no es un juego de niños. Es un tema delicado lo que está sucediendo”, sostuvo.
Tras el último incidente, Morel se dirigió a la Seccional Tercera, donde le informaron que se iban a poner en contacto con Seguridad Vial para que comience a implementar más patrullajes.
Los motivos
Morel descartó que el objetivo de los piedrazos sea el robo y aclaró que le pasa a todas las empresas, no sólo a Río Paraná. “Saben que no se detienen los micros con la rotura de vidrios. Es un tema de vandalismo. Es como cuando se pintan las paredes o se rompen las vidrieras. Si caminamos por la avenida Marconi, el viernes y sábado a la noche siempre aparece una vidriera rota; no sabemos cuál es el motivo porque no hay fines de robo. Se rompe porque hay necesidad de romper algo”.
Explicó que los colectivos circulan con las luces prendidas cuando vienen entrando a Tandil, lo que los convierte en un blanco más fácil a la hora de detectar los vidrios.
Por otra parte, afirmó que estos delitos también suceden en otras localidades como en La Plata, donde debieron desviarse del recorrido original para evitar una villa donde los apedreaban; en Bahía Blanca, “pero en cuatro vidrios nunca nos había sucedido”.
Esta “travesura” tiene un costo económico elevado para las firmas de transporte, que además no consiguen los cristales y deben colocar de diferentes tonalidades, afectado la estética de las unidades, como así también sufren porque los colectivos quedan fuera circulación hasta que seque el arreglo de las ventanillas.
Para finalizar, Mario Morel destacó que estos hechos afectan a todas las empresas, aunque Río Paraná tiene la “desgracia” de que pasan seis de sus colectivos todos los días en la franja horaria en que se producen estos actos vandálicos.
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